El ministro de Transportes, Óscar Puente, junto al alcalde de Alicante, Luis Barcala, y el presidente de la Generalitat Juanfran Pérez Llorca, durante un acto institucional en AlicanteAyuntamiento de Alicante

Los guiños de Óscar Puente a Alicante alimentan la tesis de que liderará la lista del PSOE al Congreso

El ministro, con vínculos personales en la provincia, suma méritos para desbancar a Alejandro Soler como número uno de la candidatura por la provincia en las elecciones generales

La constante presencia de Óscar Puente en tierras alicantinas ha dejado de ser una simple anécdota para convertirse en un movimiento estratégico que resuena con fuerza en los pasillos del socialismo provincial. Entre gestiones ministeriales de alto impacto y visitas frecuentes por motivos personales -su pareja reside en la ciudad-, el titular de Transportes y Movilidad Sostenible se perfila cada vez más como la figura de consenso para encabezar la candidatura del PSOE por Alicante en los próximos comicios generales. Este eventual desembarco serviría para pacificar una circunscripción históricamente convulsa y apartaría del primer puesto al actual diputado Alejandro Soler, cuyo control orgánico ha mermado significativamente durante el último año.

El debate sobre el futuro del político vallisoletano tomó impulso público el pasado 1 de mayo. Durante la tradicional marcha del Día del Trabajador en la capital, Puente sorprendió al sumarse a la manifestación en la plaza de los Luceros junto a un reducido círculo que conocía su asistencia: el subdelegado del Gobierno, Manuel Pineda; el líder provincial Rubén Alfaro; el secretario de Organización provincial, Alejandro Luengo; y el también eldense José Antonio Amat.

Su presencia, que incluyó un frío saludo al histórico dirigente local Ángel Franco y una fotografía en la cabecera junto a la portavoz municipal Ana Barceló, desvió el foco mediático e incomodó en privado a los sindicatos, molestos también por el abandono del ministro antes de los discursos finales. Cuestionado directamente en la misma marcha sobre su salto a la lista alicantina, el ministro intentó zanjar los rumores frente a los micrófonos: «Eso es una especulación sin ningún tipo de fundamento».

Sin embargo, su agenda oficial refleja un nivel de implicación con Alicante que alimenta las cábalas políticas. El empuje a infraestructuras históricamente encalladas es evidente. Este miércoles, Puente anunciaba en la red social X el envío del borrador del convenio a la Generalitat Valenciana y al Ayuntamiento para materializar el Parque Central, una monumental obra cifrada en 347 millones de euros. «Cumplimos el objetivo: cambiar una cicatriz urbana por el pulmón verde que los alicantinos merecen», proclamaba el titular de Transportes.

Imagen tomada este viernes de Óscar Puente en la manifestación del 1 de Mayo en AlicanteÓscar Puente / Vía X

La buena sintonía entre administraciones ha quedado patente. El alcalde de Alicante, Luis Barcala, confirmó al mediodía la recepción del documento y detalló que «lo que el convenio plantea es la distribución de costes, hace una aproximación a qué equivaldría cada coste». Tras la exhibición de entendimiento que ambos mostraron el pasado 13 de abril en el Salón Azul -junto al presidente de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca-, el regidor 'popular' ha recalcado que «éste es un tema capital para la ciudad de Alicante» y ha deslizado la posibilidad «de que la financiación municipal se pudiera hacer de forma extraordinaria a través de remanentes».

Barcala, manteniendo su postura firme sobre la ejecución del proyecto, advirtió que solicitarán que «el convenio refleje que la financiación y la ejecución debe ser completa, no por partes, no por administraciones». Pese a los detalles técnicos, el alcalde pronosticó con optimismo que «este convenio va a estar preparado para ser suscrito mucho antes de lo que todo el mundo piensa».

El declive de Soler y el encaje orgánico

A la operación del Parque Central se suma la vital 'variante de Torrellano', cuyo contrato de redacción acaba de adjudicarse formalmente, asegurando la conexión ferroviaria con el aeropuerto y el futuro desmantelamiento de las vías en el barrio de San Gabriel. Sobre la aceleración de estos planes ya tranquilizó el propio Puente al portavoz municipal de Compromís, Rafa Mas, al inicio de la marcha del Primero de Mayo: «Está todo en marcha, no te preocupes, Rafa».

El ministro de Transportes, Óscar Puente, durante una intervención en AlicanteEuropa Press

Todos estos «méritos» de gestión se entrelazan con un panorama interno socialista sumamente complejo. El distanciamiento entre Rubén Alfaro, secretario provincial, y Alejandro Soler anticipa una dura batalla para las próximas generales. Soler, exalcalde de Elche y en su día hombre de máxima confianza de Pedro Sánchez en la provincia, atraviesa una pronunciada pérdida de influencia propiciada por sus antiguos vínculos con José Luis Ábalos y Santos Cerdán. Estos lazos motivaron su retroceso en la Ejecutiva Federal en julio del año pasado, pasando de ser el número 8 en Política Municipal a quedar relegado al área de Trabajo, Economía Social y Autónomo.

La pérdida de músculo de Soler se ha evidenciado también en otros frentes: Ferraz le forzó a retirarse de la carrera por la secretaría general del PSPV en favor de la ministra Diana Morant, quedó fuera de la ejecutiva autonómica y, a principios de este mismo año, fue apartado como coordinador del grupo socialista en el Congreso de los Diputados.

En este escenario de vacío y tensión, el aterrizaje de Óscar Puente como «paracaidista» en la circunscripción evitaría una contienda fratricida por los puestos de salida. Su figura neutralizaría el choque entre el sector de Soler y las agrupaciones territoriales que exigen mayor cuota de poder, como la pujante Elda de Alfaro y Amat (el alicantino con más peso en la ejecutiva autonómica) o l'Alfàs del Pi, feudo inexpugnable de Vicente Arques. La lista alicantina repartirá escaños cruciales y, por el momento, todos los movimientos del ministro en la Costa Blanca apuntan a que su nombre podría estar impreso en el primer puesto de la papeleta.