La delegada del Gobierno en la Comunidad Valenciana, Pilar Bernabé, junto al presidente de la CHJ, Miguel Ángel Polo
El presidente de la CHJ ignoró durante todo el día la destrucción de la dana de Valencia
Podría ser un golpe de efecto a la instrucción judicial, pero los caminos de la magistrada Nuria Ruiz Tobarra van en otra dirección con respecto a la dana de Valencia. Miguel Polo, presidente de la Confederación Hidrográfica del Júcar, ha presentado ante el Juzgado de Catarroja las comunicaciones que mantuvo aquel trágico 29 de octubre de 2024 y el resumen es que durante todo el día ignoró por completo tanto el peligro previo del Poyo como su posterior destrucción. No es hasta 14 horas después de que la riada arrase el sur de Valencia cuando informó al Gobierno culpando a la Generalitat Valenciana del «caos».
Miguel Polo no realizó ningún comentario sobre el barranco del Poyo el 29 de octubre de 2024. Así se desprende de la información que él mismo ha remitido a la magistrada Nuria Ruiz Tobarra. En sus mensajes hay escuetas conversaciones con Pilar Bernabé, todas ellas sobre la situación de la presa de Forata.
Cuando el Poyo ya había arrasado Paiporta, Benetússer, Picanya y Catarroja, el presidente responsable del control de los caudales remitió a Hugo Morán, secretario de Estado de Medio Ambiente, que la situación era de «preocupación por Forata» y comenzó a apuntalar lo que a la postre sería el relato político de la dana: «Inacción de la consellera (Salomé Pradas) y caos en el Cecopi».
Pilar Bernabé: «Ay Dios»
Por la mañana de aquel día Polo sí mantuvo una larga conversación con un agente medioambiental que se encontraba en Utiel, el cual le fue informando de la situación y cómo iba empeorando por momentos. Del «no hay desbordes pero sí inundaciones» de las 13:37 horas, a los propios desbordes de las 13:55 horas. Incluso sabiendo esta situación Polo le indica a Pilar Bernabé, delegada del Gobierno en la Comunidad Valenciana, que «todavía cabe más agua en el lecho» del Magro.
Entre socialistas se mantuvo gran parte de la conversación justo a la hora de comer, incluso a las 16:16 horas, antes de que se conectaran ambos por vía telemática al Cecopi, Polo le indica a Bernabé que «Forata puede verter por el aliviadero», a lo que la delegada contesta un simple «Ay Dios».
Y así se conectaron ambos al Cecopi, sin acudir a l'Eliana. No consta ningún mensaje en los momentos más complicados del Cecopi, tampoco ninguna conversación con otros representantes del Gobierno central que participaban en la reunión con Emergencias y la consellera Pradas.
A las 19:30 horas de aquel 29 de octubre Miguel Polo habla con Hugo Morán, secretario de Estado de Medio Ambiente. Sabiéndose de los datos que emitía puntualmente el SAIH, los mismos habían alertado de una ola mortífera en el Poyo antes de las 18 horas, Polo sólo le indica al segundo de Teresa Ribera que toda la preocupación estaba «en Forata» y culpa directamente a la Generalitat Valenciana con un «inacción de la consellera (Salomé Pradas) y caos en el Cecopi».
Durante las horas posteriores Polo mantiene diversas conversaciones privadas y a las 23 horas se comunica tanto con Teresa Ribera, ministra por aquel entonces de Transición Ecológica y el Reto Demográfico, como de nuevo con Morán y obvia la realidad ya conocida en la ribera del Poyo, señalando de nuevo a Forata.
«No debe haber problemas en los municipios ribereños»
Pero el surrealismo de las conversaciones llega con los mensajes de las 00:30 horas del ya 30 de octubre de 2024. Ahí es cuando Polo señala que el Turia ha alcanzado un nivel de 2.000 metros cúbicos por segundo «pero no debe haber problemas en los municipios ribereños». En ningún momento hizo comentario alguno sobre que a mitad tarde la CHJ se había quedado sin los datos del caudal del Poyo porque una ola mortífera habría roto cualquier comunicación.
A la mañana del 30 de octubre es cuando Polo notifica las complicaciones generadas por la riada de 14 horas antes y habla de rescates. La primera mención de Polo sobre el Poyo llega a las 09 horas, cuando el sol ya muestra la destrucción al sur de Valencia. Ahí reconoce a sus superiores en Madrid que el barranco alcanzó un «caudal de 2.000 metros cúbicos por segundo por 400 litros llovidos en cabecera», lo que provocó «la pérdida de datos».
La última conversación remitida por Polo a la jueza de la dana es el resumen prólogo del relato político sostenido por el Gobierno: «Hubo muy poco tiempo de maniobra. El SAIH envió los avisos pero Emergencias debía estar tan pendiente de Utiel-Requena que no debieron prestar atención al Poyo. Ahora el cauce ha bajado mucho».