Busto de la Venus hallada en la playa de la Almadraba de AlicanteCompromís por Alicante

El misterio de la Venus romana hallada en Alicante que terminó en una bolsa de supermercado

La excepcional pieza del siglo II d.C., descubierta de forma fortuita por una excavadora en la playa de la Almadraba, desata la fascinación arqueológica y la controversia política tras ser trasladada en un capazo

Una excavadora, un capazo de rafia y dos milenios de silencio sepultados bajo la arena. Lo que comenzó como una rutinaria jornada de obras para la regeneración del litoral en la playa de la Almadraba ha desembocado en el hallazgo arqueológico más deslumbrante de la historia reciente de Alicante: una cabeza de mármol blanco de la diosa Venus en un estado de conservación prácticamente intacto.

Su accidentado desentierro ha sacado a la luz los imponentes vestigios de una villa marítima romana vinculada a la antigua Lucentum, pero también una rocambolesca cadena de acontecimientos que transita entre el milagro arqueológico y la improvisación.

El origen de esta peculiar historia se sitúa en el mes de mayo de este año. Durante los trabajos de movimiento de tierras, la pericia y, sobre todo, la fortuna, quisieron que la cuchara de una máquina retroexcavadora topara con la figura sin llegar a fracturarla.

Los propios operarios de la obra relataron que el descubrimiento tuvo lugar el 11 de mayo, fecha que pronto entraría en colisión con los tiempos manejados por la Administración local, generando las primeras dudas sobre la cronología y los protocolos de actuación seguidos a pie de playa.

El estupor ciudadano y de la comunidad científica alcanzó su punto álgido cuando trascendió a los medios de comunicación una fotografía que ilustraba cómo el tesoro, de un valor patrimonial incalculable, había sido depositado temporalmente en una bolsa de la compra de un supermercado.

Un tesoro bajo la arena y una tormenta política

Esta insólita imagen fue el detonante de un cruce de acusaciones en los despachos municipales. Desde la oposición, grupos como Compromís no tardaron en calificar la situación de «esperpento», exigiendo explicaciones al Ministerio de Cultura y señalando graves contradicciones en el relato oficial sobre si el hallazgo había contado realmente con la supervisión técnica adecuada en el instante exacto de su extracción.

Venus hallada en la playa de la Almadraba de AlicanteAyuntamiento de Alicante

Por su parte, el equipo de Gobierno local del Partido Popular trató de zanjar el asunto tildando las críticas de «pataleta» y de «polémica estéril», defendiendo la labor de sus técnicos frente a lo que consideran intentos de ensombrecer una noticia histórica para la capital alicantina.

Más allá del ruido mediático, la trascendencia científica de la pieza quedó patente el 27 de mayo durante su presentación oficial en el Salón Azul del Ayuntamiento. Fue allí donde el alcalde, Luis Barcala, enmarcó la magnitud del descubrimiento y fijó el rumbo del hallazgo: «La Venus de Alicante es un hallazgo excepcional y se va a convertir en uno de los símbolos de nuestra ciudad».

La «autopsia» científica de una diosa

Lejos ya de las bolsas de rafia y de las trincheras políticas, el futuro de la Venus pasa ahora por los laboratorios. La pieza, que arroja en la báscula un peso de 14 kilos y mide poco más de 22 centímetros de altura, está siendo sometida a una profunda investigación liderada por el catedrático de Arqueología de la Universidad de Murcia, José Miguel Noguera, junto a especialistas en policromía y materiales de las universidades de Zaragoza y Córdoba.

Los primeros exámenes forenses -o «autopsias», como las denominan los propios expertos- ya han comenzado a revelar los secretos de la diosa. Los investigadores sitúan la talla en la época altoimperial, concretamente hacia el siglo II d.C., y apuntan a que el excepcional mármol con el que fue esculpida podría haber sido importado de las prestigiosas canteras de Carrara en Italia o de la isla griega de Paros.

Todo indica que esta cabeza coronaba una escultura de tamaño natural que engalanó en su día el patio o la estancia principal de la residencia de una influyente familia patricia romana.

Mientras los arqueólogos continúan catalogando los restos de la villa marítima adyacente -donde ya han aflorado cerámicas de lujo y monedas que abarcan ocho siglos de historia-, el Ayuntamiento de Alicante prepara el terreno para que la Venus descanse definitivamente en un museo de la ciudad, al tiempo que se elaborará una réplica exacta para acercar este trozo de historia, que se resistió a ser destruido por las máquinas, al día a día de los alicantinos.