Imagen del ticket difundido por Jesús Soriano en sus redes sociales
La desmedida cuenta de un restaurante que cobra 11 euros por una botella de agua y 16 euros por una ración de pan: «¿Entrarías ahí?»
El influencer valenciano Jesús Soriano se pregunta «dónde están los límites» tras publicar el ticket de un servicio
Los precios en la hostelería vuelven a generar un intenso debate en redes sociales. Esta vez, el protagonista es un ticket compartido por el influencer valenciano Jesús Soriano, conocido como @soycamarero, en el que aparecen varios productos con importes que han sorprendido a miles de usuarios. Entre ellos, una botella de agua de 75 centilitros por 11 euros, una ración de pan por 16 euros o dos refrescos de 20 centilitros a 6,50 euros cada uno.
El creador de contenido, que desde hace años da voz a trabajadores, empresarios y clientes del sector hostelero, compartió el recibo en sus redes sociales preguntándose hasta dónde pueden llegar los precios en algunos establecimientos.
«Fijaros que, por ejemplo, lo que más me llama la atención es una ración de pan, 16 euros; dos Coca-Colas de 20 centilitros a 6,50 euros cada una y el agua de 75 centilitros a 11 euros», comenta Soriano en el vídeo que ha difundido por redes sociales. A ello se suma otro detalle que tampoco pasó desapercibido: la sugerencia de dejar propina. En el ticket aparecen tres importes recomendados -29,05; 43,58 y 58,10 euros- para que el cliente elija cuánto desea añadir al pago final.
«¿Qué opináis? ¿Qué os parece? Los precios deberían estar en la carta. ¿Entraríais ahí? Porque yo no. No me lo podría permitir», concluye el influencer, abriendo un nuevo debate entre sus seguidores.
La publicación no tardó en acumular cientos de comentarios. Muchos usuarios criticaron tanto los precios como la práctica de sugerir una propina al finalizar el servicio. «Propinas, no gracias. Un sueldo digno para los trabajadores, eso sí», escribía un internauta. Otro aseguraba: «Y aunque me lo pueda permitir, no me da la gana pagarlo».
El precio del agua fue uno de los aspectos que más indignación despertó entre los usuarios. «Sea donde sea, un agua no puede costar 11 euros», afirmaba uno de los comentarios con más apoyo. Tampoco faltaron críticas a la recomendación de propina. «Yo multaría por pedir propina», señalaba otro usuario.
La publicación vuelve a poner sobre la mesa un debate que se repite cada verano: el encarecimiento de determinados productos en algunos establecimientos y la percepción de que ciertos precios han sobrepasado lo que muchos consumidores consideran razonable. Aunque cada negocio es libre de fijar sus tarifas, siempre que estas sean visibles para el cliente antes de realizar el pedido, casos como este vuelven a generar una intensa discusión sobre dónde están los límites entre una oferta exclusiva y unos precios que muchos califican de desorbitados.