Imagen de archivo del Chorreo de la Castellana, en Chera, ValenciaWikiloc

La piscina natural del interior de Valencia perfecta para escapar del calor que vuelve a brillar tras la dana

Este oasis se encuentra en uno de los parajes naturales más protegidos de la Comunidad Valenciana

La Comunidad Valenciana es mucho más que sol y playa. Cuando llegan las altas temperaturas, el litoral comparte protagonismo con un interior repleto de rincones donde refrescarse en plena naturaleza. Las tres provincias esconden cascadas, piscinas naturales, ríos y embalses de gran belleza que ofrecen una alternativa perfecta para quienes buscan escapar del calor entre montañas, bosques y senderos.

Entre todos ellos destaca el Chorrero de la Castellana, uno de los parajes más espectaculares del interior de la provincia de Valencia y un lugar que, tras los estragos provocados por la dana de 2024, vuelve a recibir visitantes gracias a la recuperación de su entorno.

El Chorrero de la Castellana se encuentra en el término municipal de Chera, en pleno Parque Natural de Chera-Sot de Chera, uno de los espacios protegidos más singulares de la Comunidad Valenciana. Se trata de una cascada formada por las aguas del río Reatillo, que descienden por una pared rocosa hasta desembocar en una poza de aguas cristalinas rodeada de vegetación mediterránea.

El contraste entre la roca caliza, el bosque de pinos y el sonido constante del agua convierte este rincón en uno de los más fotografiados del parque natural y en un destino habitual para senderistas y amantes de la naturaleza.

Aunque el caudal varía según la época del año y las lluvias acumuladas, el atractivo del lugar permanece durante todo el año. En primavera y tras los episodios de lluvia la cascada muestra su imagen más espectacular, mientras que durante el verano la poza se convierte en un refugio natural donde muchos visitantes hacen una parada para refrescarse tras la caminata. El baño debe realizarse siempre con precaución y respetando las normas del parque natural para preservar un ecosistema de gran valor ambiental.

¿Cómo llegar?

Llegar al Chorrero de la Castellana resulta relativamente sencillo. El acceso habitual parte desde las inmediaciones de la Fuente del Río, a pocos kilómetros del casco urbano de Chera. Desde allí comienza una ruta señalizada de baja dificultad que discurre entre pinares y junto al cauce del Reatillo hasta alcanzar la cascada. El recorrido apenas supera los seis kilómetros en su versión circular y puede completarse en unas dos horas, por lo que es una excursión apta para la mayoría de los visitantes con un mínimo de condición física.

La visita puede completarse con otros atractivos del entorno. El Parque Natural de Chera-Sot de Chera cuenta con numerosos senderos, miradores y áreas recreativas, además del embalse de Buseo, uno de los mayores de la provincia de Valencia. Muy cerca también se encuentran el Charco de las Lumbres, diferentes fuentes naturales y diversos itinerarios que permiten descubrir la riqueza geológica del parque, declarado espacio protegido por la singularidad de sus formaciones y la biodiversidad que alberga.

El impacto de la dana

Sin embargo, este paisaje cambió radicalmente durante el otoño de 2024. La dana que afectó a gran parte de la provincia de Valencia provocó lluvias torrenciales e importantes crecidas en numerosos barrancos y ríos. En Chera, el río Reatillo multiplicó su caudal y la fuerza del agua transformó buena parte del entorno natural. Los caminos quedaron seriamente dañados, desaparecieron puentes y pasarelas y la corriente arrastró árboles, piedras y sedimentos que modificaron el aspecto de varios tramos del cauce. El acceso al Chorrero de la Castellana quedó afectado y durante meses la prioridad fue garantizar la seguridad antes de permitir nuevamente el paso de visitantes.

A medida que avanzaron los trabajos de recuperación, el paisaje comenzó a recuperar parte de su atractivo. Administraciones y equipos de mantenimiento repararon los senderos más afectados, consolidaron los accesos y mejoraron la señalización para devolver la seguridad a una de las rutas más populares del parque natural. Aunque la dana dejó una huella visible en la vegetación y modificó algunos puntos del cauce, la cascada y su entorno han vuelto a convertirse en un destino frecuentado por excursionistas y amantes del turismo de naturaleza.

Las visitas realizadas durante 2025 y 2026 muestran un escenario muy diferente al de los meses posteriores a la riada. Los principales itinerarios vuelven a ser transitables, si bien todavía pueden apreciarse algunos efectos del temporal, especialmente en determinados cruces del río y en zonas donde la corriente alteró la morfología del terreno. Precisamente esa transformación ha hecho que muchos excursionistas encuentren hoy un paisaje distinto, en el que la naturaleza demuestra tanto la enorme fuerza del agua como su capacidad para regenerarse con el paso del tiempo.