Tesoro de Villena
El golpe de los cuatro minutos: un señuelo y precisión milimétrica para saquear el Tesoro de Villena
Una banda altamente organizada utilizó la alarma de un polideportivo como distracción para forzar el museo y llevarse, en tiempo récord, la mayor joya de la Edad del Bronce
La conmoción se ha apoderado de la ciudad alicantina de Villena a tan solo unos días de que sus calles se vistan de gala para las inminentes fiestas de Moros y Cristianos. El expolio sufrido esta madrugada en el Muvi no responde a un acto de pillaje fortuito, sino a una operación fríamente calculada. Un grupo criminal, compuesto por entre cuatro y seis individuos, ha logrado sustraer el emblemático Tesoro de Villena en una franja de apenas cuatro minutos.
Los detalles de la investigación perfilan la actuación de una banda dotada de una alta planificación. El reloj marcaba las 5:16 horas de la madrugada cuando las alarmas del polideportivo municipal, situado al otro lado de la autovía A-31 y en un extremo diametralmente opuesto al museo, comenzaron a sonar. Todo apunta a que esta incidencia fue provocada de forma deliberada. El objetivo era cristalino: desviar la atención de las patrullas policiales hacia la periferia y dejar desprotegido el centro de la localidad.
Con el camino despejado gracias a este sabotaje estratégico, los asaltantes se dirigieron al edificio museístico. A las 5:20 horas, forzaron y arrancaron uno de los ventanales laterales que recaen sobre la calle Madrid. Una vez en el interior de las instalaciones, la rapidez y el conocimiento del terreno fueron la tónica dominante del golpe.
Botín incalculable y huida apresurada
La premura de los delincuentes por abandonar el lugar antes de la inminente llegada de los agentes explica el reguero de piezas que dejaron atrás en su huida. Además de centrarse en el conjunto prehistórico forjado en oro, los autores penetraron en el área donde se custodiaban las coronas de la Virgen de Las Virtudes. De las cuatro reliquias presentes, consiguieron llevarse tres, abandonando en el suelo una de las correspondientes al Niño tras caérseles, fruto de las prisas, en plena escapada.
Los objetos de oro del Tesoro de Villena, de la Edad de Bronce, en la vitrina del museo
Pese a la extrema celeridad del asalto, el daño patrimonial es inmenso. El valor del metal sustraído se estima en aproximadamente 1,7 millones de euros, únicamente calculando su peso en oro. No obstante, la pérdida trasciende con creces lo puramente económico, ya que se trata de uno de los exponentes de orfebrería prehistórica más relevantes de Europa, datado en el año 1.000 a.C. y descubierto en 1963 por el arqueólogo José María Soler.
En las vitrinas del Muvi, tras el violento paso de la banda, solo han logrado salvarse la arracada, el tesorillo, un brazalete y tres vasijas de plata, junto a otros ornamentos menores.
El aviso de intrusión llegó al Centro Operativo de Servicios de la Comandancia de Alicante a las 5:23 horas. Un minuto después, a las 5:24, la banda ya había abandonado las instalaciones a bordo de dos vehículos.
Con las primeras luces del día, decenas de vecinos se arremolinaban atónitos en la confluencia de las calles Trinidad y Ferriz, observando en silencio el cordón policial que custodiaba un edificio ahora privado de su mayor tesoro.
La prioridad: recuperar el patrimonio
En una comparecencia de urgencia desde el lugar de los hechos, las autoridades institucionales han evidenciado la extrema gravedad de la situación. El subdelegado del Gobierno en Alicante, Manuel Pineda, ha subrayado el enorme vacío que deja este expolio: «En un día, un día triste, se ha producido un daño patrimonial no solamente para Villena, sino también a nivel provincial, a nivel nacional e internacional».
El representante del Gobierno en la provincia ha enfatizado, además, que todos los esfuerzos de la Unidad Orgánica de la Policía Judicial de la Guardia Civil están volcados en «recuperar ese tesoro que es el objetivo fundamental».
En medio de la consternación generalizada, han surgido interrogantes lógicos sobre la vulnerabilidad de las instalaciones. El Muvi, inaugurado hace dos años, dispone de un avanzado sistema de cámaras de videovigilancia cuyas grabaciones ya están siendo escrutadas por los investigadores, si bien carece de seguridad presencial permanente.
Al respecto, el alcalde de Villena, Fulgencio Cerdán, ha sido tajante al defender los protocolos implementados en la pinacoteca, descartando negligencias: «Cuando abrimos el museo se pasaron todas las medidas de seguridad oportunas, se pasó toda la inspección y se abrió precisamente teniéndolo todo en condiciones».
Ahora, las fuerzas de seguridad trabajan a contrarreloj para desentrañar el paradero de los asaltantes y evitar que un legado milenario se volatilice para siempre.