Imagen de la isla de Tabarca

Imagen de la isla de TabarcaAYUNTAMIENTO DE ALICANTE

El asalto legal de la isla habitada más pequeña de España hacia su independencia

La Asociación de Vecinos Isla de Tabarca contrata a un bufete de abogados para gestionar su conversión en entidad local menor

Apenas unas hectáreas de tierra y roca desafían la inmensidad del Mediterráneo frente a las costas alicantinas. En Tabarca, el único territorio insular poblado de la Comunidad Valenciana y el más pequeño de todo el país, el letargo invernal contrasta de forma abrupta con el bullicio estival.

Históricamente, sus habitantes han convivido con el aislamiento propio de su singular geografía, pero ahora buscan que su realidad burocrática se adapte al ritmo de sus mareas y no al de los despachos peninsulares.

La verdadera novedad que sacude en estos días sus calles empedradas viste de toga: la entidad vecinal ha decidido pasar a la acción y confiar en un despacho de abogados radicado en Madrid para vehicular un complejo y ambicioso procedimiento jurídico que cambie su estatus para siempre.

Paso firme hacia la secesión

Este anhelo de autogestión no plantea una segregación territorial total, sino una vía legal para que Tabarca deje de ser formalmente un barrio de la ciudad de Alicante y adquiera un rango de autonomía asimilable al de un municipio independiente.

Esta figura administrativa permitiría a los vecinos tomar sus propias decisiones y gestionar directamente sus competencias territoriales, con la única salvedad de la Policía Local y los planes de ordenación urbana, que seguirían en manos del Consistorio alicantino.

La isla de Tabarca por la noche

La isla de Tabarca por la nochehotelnuevatabarca.com

La hoja de ruta quedó ratificada de manera incontestable el pasado 10 de agosto. En aquella asamblea, los 60 residentes censados oficialmente en la isla aprobaron por unanimidad dar continuidad al proceso.

Actualmente, el bufete madrileño se encuentra en una fase incipiente del procedimiento, centrado en la elaboración de las memorias técnicas preceptivas y en la recopilación de la información demandada a diversas administraciones.

Para garantizar el buen término de estas gestiones, la presidenta de la asociación vecinal, Carmen Martí, justifica el estricto celo a la hora de mantener en el anonimato la identidad de los letrados, asegurando que es la única manera de que los profesionales «puedan trabajar tranquilos».

Un paso más hacia la separación

La posibilidad de constituirse bajo este nuevo estatus está amparada por la Ley 8/2010 del Régimen Local de la Comunidad Valenciana, una normativa pensada para núcleos con una identidad histórica y cultural propia, o con circunstancias extraordinarias que lo justifiquen.

Calle de Tabarca.

Calle de Tabarca.Getty Images

En la provincia ya operan bajo este modelo poblaciones como Jesús Pobre y La Jara, en el término de Denia, así como la Llosa de Camacho, integrada en Alcalalí.

Los tabarquinos defienden que su singularidad patrimonial, medioambiental y, sobre todo, su aislamiento insular, encarecen notablemente los servicios y exigen un modelo de administración y financiación diferenciado.

Esta compleja realidad logística se hace especialmente palpable durante los meses de verano. El incremento exponencial de visitantes tensiona unas infraestructuras que los residentes consideran insuficientes, a pesar de reconocer los esfuerzos del Ayuntamiento por reforzar las plantillas.

La temporada estival ha dejado episodios que han avivado el malestar vecinal, como la acumulación de residuos que obligó a los propios isleños a organizar batidas voluntarias de limpieza porque los operarios no daban abasto, o la avería de los lavapiés durante más de diez días.

A estos inconvenientes se ha sumado el deterioro de las pasarelas de acceso y una llamativa ausencia de sombrajes, motivada por la negativa de la empresa adjudicataria a instalar los toldos a causa de unas supuestas deudas arrastradas del año pasado.

El transporte marítimo es otro de los ejes centrales de esta reivindicación. A pesar de ser una conexión esencial para el día a día, Tabarca sigue siendo el único puerto español que carece de una estación marítima que permita regular de manera oficial los precios, los horarios y las frecuencias. Esta carencia, según explican desde la asociación, dificulta enormemente garantizar un servicio público ajustado a las verdaderas necesidades de quienes residen allí todo el año.

Imagen de la playa de Tabarca el pasado verano

Imagen de la playa de Tabarca el pasado veranoNueva Tabarca, vía Facebook

Con la mirada puesta en registrar la solicitud oficial ante la Generalitat antes de que concluya 2026, el camino burocrático se anticipa complejo.

Frente a este cúmulo de reclamaciones, el Ayuntamiento de Alicante rechaza de plano la necesidad de modificar el estatus administrativo de la isla y defiende firmemente su gestión.

El vicealcalde, Manuel Villar, ha confirmado que el Consistorio no ha mantenido ninguna reunión con los vecinos para abordar la solicitud de entidad local menor, al entender que «no hay motivo para esa petición». Desde el equipo de Gobierno subrayan el esfuerzo económico realizado con «muchísima inversión» en los últimos años, destacando la mejora del punto limpio, el tratamiento de residuos y la adquisición de parcelas rústicas para blindar su protección.

Respecto a las quejas por la limpieza, Villar recuerda que Tabarca cuenta con un apartado específico y preferente en el contrato municipal, lo que garantiza la recogida diaria en invierno y varios servicios al día en verano. Aunque reconoce que la avería temporal del barco de transporte de contenedores generó disfunciones puntuales que obligaron a buscar alternativas, asegura que el servicio ya funciona de manera regular.

Asimismo, el vicealcalde ha admitido que la isla se quedará sin toldos este año al haberse agotado los plazos de instalación, y, en cuanto al control de los flujos turísticos y las navieras, asume la complejidad de regular los accesos en un entorno insular, una cuestión que, si bien requerirá un análisis progresivo, «ahora mismo no está encima de la mesa».

Desde la entidad vecinal insisten en que no solicitan únicamente un aumento de prestaciones, sino un marco de gestión coherente con una realidad que difiere radicalmente del resto del municipio de Alicante.

El paso definitivo requerirá el beneplácito de la mayoría del pleno municipal de Alicante, un equipo de gobierno liderado por el alcalde Luis Barcala, que hasta ahora ha mantenido una postura de cautela frente a la propuesta autonómica, optando por defender su labor ejecutiva en el territorio insular mientras el expediente ciudadano continúa su curso legal.

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