Imagen del Museo de Villena acordonado tras el robo del Tesoro
Tres encapuchados y una huida por la A-31: el Museo de Villena clausura sus puertas tras el expolio
Los investigadores rastrean los vehículos que escaparon a gran velocidad mientras el Ayuntamiento asume la pérdida de un patrimonio tasado en cinco millones de euros
El Museo de Villena (Muvi) permanece este viernes cerrado al público y sin una fecha concreta para su reapertura tras el devastador asalto perpetrado en la madrugada del jueves.
Las instalaciones, cuya cristalera reventada hacia la calle Madrid fue tapiada a mediodía por brigadas municipales, son ahora el epicentro de una investigación a contrarreloj para recuperar el emblemático Tesoro de Villena, el ajuar aurífero de la Edad del Bronce más importante de Europa occidental, con un valor económico estimado en unos cinco millones de euros.
La Unidad Orgánica de la Policía Judicial de la Comandancia de Alicante mantiene abiertas todas las líneas de investigación, con el temor latente sobre el futuro de los casi diez kilos de oro prehistórico. Las grabaciones del circuito de videovigilancia han aportado el primer dato determinante a los agentes: fueron tres individuos encapuchados quienes irrumpieron en la sala de exposiciones para vaciar las vitrinas.
La cronología de la fuga arroja detalles que perfilan la huida del grupo criminal. Las patrullas llegaron al recinto sobre las 5:30 horas, apenas siete minutos después de recibir el aviso de intrusión en la Guardia Civil, tal y como detalló el subdelegado del Gobierno, Manuel Pineda.
Mientras los agentes constataban el expolio de la orfebrería y de una corona original, un vecino de la zona alertó a las autoridades tras ser adelantado a gran velocidad por dos vehículos en la autovía A-31, la arteria principal que conecta la localidad con Alicante y Madrid.
Conjunto del Tesoro de Villena
Para lograr acceder con el camino despejado, la banda pudo haber empleado tácticas de distracción. A las 5:16 horas saltó una primera alarma en el polideportivo municipal, situado a dos kilómetros del museo. El alcalde, el socialista Fulgencio Cerdán, ha matizado que los investigadores todavía trabajan para confirmar fehacientemente la vinculación entre ambas incidencias.
Reliquias abandonadas por las prisas
La celeridad del asalto dejó un rastro de valiosas piezas en el propio edificio. El regidor municipal ha detallado que en el suelo quedó tirada una de las cuatro coronas expuestas, que se les cayó a los ladrones durante su precipitada escapada. Junto a ella, lograron salvarse del expolio tres vasijas de plata, un solitario brazalete, la arracada y gran parte de los adornos del bastón.
Estos objetos son los escasos vestigios que restan hoy en el museo del majestuoso conjunto de 66 piezas -integrado por once cuencos y 28 brazaletes de oro- forjado hacia el año 1.000 a.C. y descubierto en 1963 por el arqueólogo José María Soler. La pervivencia de este legado incalculable depende ahora del rápido avance de las pesquisas de la Benemérita.