Zonas de nuevo desarrollo residencial en Alicante
Ocho nuevos barrios definirán el mapa de Alicante durante las próximas décadas
El nuevo Plan General Estructural proyecta complejos interconectados con servicios públicos, vivienda protegida y el tercer hospital para desterrar el modelo de urbanización dormitorio
La capital alicantina se prepara para la mayor metamorfosis urbanística de las últimas décadas. El Ayuntamiento ha trazado la hoja de ruta de su expansión territorial a través del borrador del nuevo Plan General Estructural (PGE), un documento que ya ha iniciado su fase de exposición pública. En total, el proyecto contempla la creación de 23.155 hogares distribuidos en ocho vastos sectores que suman 441 hectáreas de superficie.
Este futuro crecimiento dibujará un inmenso cinturón que abrazará los límites oeste, norte y noreste de la ciudad, arrancando en el entorno de las Lagunas de Rabasa y extendiéndose hasta la avenida de Denia y el proyectado Parque Agrario de la Huerta.
Lejos de concebirse como simples zonas de expansión sin personalidad, la Administración local impone un modelo de ciudad cohesionada. El planeamiento exige que estos futuros barrios nazcan dotados de vida propia: deberán integrar comercios, servicios públicos, áreas verdes y un potente sistema de transporte público.
Para ello, el Consistorio marca como prioridad el desarrollo de residencias habituales con una notable inyección de vivienda protegida, todo ello bajo la obligación de tejer una sólida red de conexiones peatonales y ciclistas con el núcleo urbano preexistente.
Fondo Piqueres: el gigante del oeste
El protagonismo absoluto de esta transformación recae sobre Fondo Piqueres. Situado en el flanco occidental de Alicante, este sector concentrará más de un tercio del crecimiento total de la capital con la construcción de 8.250 pisos sobre 147,5 hectáreas.
Dadas sus colosales proporciones, el barrio se vertebrará en distintas unidades de ejecución progresiva y albergará dos de las infraestructuras de mayor calado del PGE: el ansiado tercer centro hospitalario de Alicante y un gran complejo deportivo de impacto supramunicipal. El distrito nacerá ligado a la prolongación de la Vía Parque y se mimetizará con el futuro gran espacio natural de las Lagunas de Rabasa.
Coser las históricas cicatrices del norte
En la zona septentrional, el urbanismo tratará de sanar fracturas territoriales. El sector Guijarro-Villafranqueza (54,6 hectáreas y 3.052 inmuebles) tiene el desafío de diluir la barrera arquitectónica que supone actualmente la autovía A-70. Este entorno, de uso mixto residencial y de oficinas, reservará suelo para erigir un polo educativo provincial especializado en Formación Profesional.
Viviendas proyectadas en el nuevo Plan General de Alicante
Por su parte, el área más modesta del plan, Las Lomas del Garbinet (23 hectáreas y unas 930 residencias), jugará un rol fundamental en la vertebración social. Su objetivo principal será inyectar dinamismo y espacios públicos para cohesionar barrios considerados vulnerables como Colonia Requena o Juan XXIII. Su desarrollo, que obedece a una sentencia judicial firme, permitirá enlazar la infraestructura verde con el barranco de Orgegia.
Un noreste compacto y sanitario
Hacia el noreste, la ciudad desecha de raíz las viejas fórmulas de urbanismo depredador. El antiguo PAU-3 resurge ahora bajo el nombre de Vistahermosa-Juncaret, pero dando la espalda a los modelos expansivos de chalets y baja densidad.
Se proyectan unas 3.560 viviendas en un entorno compacto de 63,7 hectáreas, diseñado para sostener económicamente el transporte público y favorecer la creación de un corredor ambiental ininterrumpido hacia la costa.
A escasa distancia, flanqueando arterias como la avenida de Denia, florecerán de forma coordinada los sectores de Vista Alegre y Alameda de Alicante, sumando en conjunto más de 3.200 hogares. Esta franja funcionará como una estructura urbana continua, especializada en la economía del conocimiento, los servicios avanzados y la salud, operando como un clúster interconectado con el Parque Agrario de la Huerta.
El reto de integrar lo existente
Precisamente en el borde occidental de ese Parque Agrario se ubicará el sector Ciprés (1.552 casas previstas), el cual entraña uno de los mayores desafíos técnicos del documento. La alta fragmentación de la propiedad y la existencia previa de viviendas unifamiliares obligará a realizar un diseño quirúrgico que garantice la viabilidad del barrio sin generar parches urbanísticos discontinuos.
Finalmente, cerrando el arco periférico, emergerá Pino y Ruaya. Con más de 2.500 viviendas proyectadas, su misión será doble: por un lado, aliviar la congestión de tráfico creando un nuevo nexo entre la carretera CV-821 y la avenida de Denia; por otro, salvaguardar el patrimonio histórico y agrícola de la zona, protegiendo las antiguas viviendas y el sistema tradicional de regadío en su conexión con el nuevo corredor verde Lloixa-Juncaret.