Imagen de archivo del doctor Víctor Navalón, psiquiatra de Vithas Valencia 9 de Octubre

REMITIDA / HANDOUT por VITHAS
Fotografía remitida a medios de comunicación exclusivamente para ilustrar la noticia a la que hace referencia la imagen, y citando la procedencia de la imagen en la firma
31/8/2026

Imagen de archivo del doctor Víctor Navalón, psiquiatra de Vithas Valencia 9 de OctubreVITHAS

Víctor Navalón, psiquiatra: «El síndrome postvacacional también puede afectar a los niños»

El experto del hospital Vithas Valencia 9 de Octubre explica las claves para afrontar la vuelta a la rutina

El final del verano y la vuelta a la rutina pueden venir acompañados de fatiga, irritabilidad, falta de concentración, apatía o alteraciones del sueño. Son algunas de las manifestaciones asociadas al denominado síndrome postvacacional, un proceso que suele relacionarse con el regreso al trabajo, pero que también puede afectar a niños, adolescentes y estudiantes.

El doctor Víctor Navalón, psiquiatra del hospital Vithas Valencia 9 de Octubre, señala que no se trata de una enfermedad, sino de «un proceso de adaptación psicológica y emocional» ante la recuperación de las obligaciones laborales, académicas y familiares. Según datos de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC), alrededor del 15 % de los adultos experimenta síntomas vinculados con esta readaptación tras las vacaciones.

En condiciones normales, las molestias son transitorias y desaparecen en una o dos semanas a medida que se recuperan los hábitos cotidianos. «La clave está en comprender que el cerebro necesita un periodo de ajuste para adaptarse de nuevo a las exigencias cotidianas», explica Navalón.

Durante las vacaciones cambian los horarios, las responsabilidades y los niveles de exigencia, por lo que una vuelta brusca a la normalidad puede provocar cansancio, malestar emocional, irritabilidad o problemas para concentrarse. El especialista subraya que, en la mayoría de los casos, se está ante «una reacción adaptativa normal y pasajera, no ante un trastorno psiquiátrico».

Estas sensaciones pueden aparecer con mayor intensidad en personas sometidas a altos niveles de estrés, con poca satisfacción laboral o que atraviesan situaciones personales complejas. Entre los síntomas habituales se encuentran el cansancio físico y mental, problemas de sueño, falta de motivación, ansiedad, irritabilidad y una sensación temporal de menor rendimiento.

En algunos casos también pueden aparecer molestias físicas, como dolores musculares, problemas digestivos o falta de apetito.

La vuelta al colegio también puede provocar síntomas

El síndrome postvacacional no es exclusivo de los adultos. Niños, adolescentes y universitarios también pueden experimentar dificultades al pasar de unas semanas marcadas por una mayor libertad y flexibilidad horaria a otra etapa con horarios fijos, obligaciones académicas y exigencias de rendimiento.

«Esta transición puede generar desmotivación, nerviosismo, dificultades de concentración, irritabilidad, cansancio y problemas para recuperar los hábitos de sueño», apunta Navalón. La adaptación puede resultar especialmente exigente en momentos como el inicio de la escolarización, el paso de Primaria a Secundaria, el comienzo de Bachillerato o la entrada en la universidad.

A la vuelta a las clases se pueden sumar además nuevos compañeros, profesores, entornos y niveles de exigencia. El especialista recuerda que los estudiantes también pueden sentir una cierta pérdida al terminar las vacaciones, especialmente cuando deben afrontar exámenes, cambios de etapa o periodos de elevada carga académica.

En la mayoría de los casos, el malestar se resuelve espontáneamente en pocos días, aunque el psiquiatra recomienda prestar atención cuando se prolonga o comienza a interferir de forma significativa en el rendimiento académico.

Cuándo conviene consultar a un profesional

Los especialistas recuerdan que la conocida como «depresión postvacacional» no constituye un diagnóstico clínico específico, sino una respuesta de adaptación que generalmente desaparece cuando se recuperan las rutinas.

Sin embargo, si los síntomas persisten durante más de dos o tres semanas, afectan de manera importante a la vida laboral, académica, familiar o social, o presentan características propias de un trastorno de ansiedad o depresión, se recomienda solicitar una valoración profesional.

«Si el malestar se mantiene en el tiempo o limita el funcionamiento habitual de la persona, es importante acudir a un profesional de salud mental para realizar una evaluación adecuada y descartar otros problemas psicológicos que puedan estar detrás de esta situación», señala Navalón.

Para hacer más llevadera la vuelta, los especialistas aconsejan recuperar progresivamente los horarios de sueño, reincorporarse de manera gradual a las obligaciones, mantener una alimentación equilibrada, hacer ejercicio y conservar durante el año espacios para el ocio y las relaciones sociales. También recomiendan marcarse objetivos realistas durante los primeros días y evitar una autoexigencia excesiva.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas