Pedro Sánchez junto a Aimar Bretos
Huida hacia adelante
Sánchez ataca al Rey, exculpa a Marruecos y se pone de parte de Marlaska frente a Robles
El presidente reaparece en la SER después de un mes para defender su gestión en Ceuta, anunciar un viaje próximo de Felipe VI y señalar a Israel, Rusia y a la «internacional ultraderechista»
La principal noticia que dio Pedro Sánchez en su entrevista de este lunes en la SER ni siquiera la protagonizará él, sino el Rey. El presidente del Gobierno anunció que Felipe VI viajará a Ceuta próximamente porque así se lo ha pedido él al monarca, después de las informaciones surgidas en las últimas semanas sobre un supuesto tira y afloja entre la Moncloa y Zarzuela al respecto.
Hizo eso y, además, exculpó de nuevo a las autoridades de Marruecos de lo ocurrido, culpó a las mafias y también a Rusia, a Israel y a la «internacional ultraderechista» -esto último fue nuevo- y se puso de parte de Fernando Grande-Marlaska en su choque con la también ministra Margarita Robles por las advertencias del CNI, que Sánchez rebajó a simples «informes de situación» que en ningún momento alertaban de la magnitud de la amenaza.
«Yo creo que hay argumentos y razones suficientes para que el Rey visite por fin Ceuta y Melilla cuando se den las condiciones para ello. Pero esa visita se hará», señaló Sánchez dejando abierta la fecha, y no sin antes presumir de que él ha sido el presidente que más ha visitado la ciudad autónoma estando en el cargo y que Don Felipe lleva «20 años de reinado» y no lo ha hecho nunca, ni con Ceuta ni con Melilla. Se equivocó: no son 20 años, sino 12, desde 2014.
Por lo demás, el regreso de las vacaciones del presidente fue una vuelta al pasado. A ese 31 de julio en el que visitó una ciudad autónoma en shock para después irse de veraneo. Algo a lo que, según dijo en la SER, tiene derecho a Lanzarote. «He trabajado y he descansado, también ese es mi derecho. Un presidente del Gobierno no desconecta», remachó. Sánchez evidenció de nuevo su sumisión a Marruecos al negar cualquier participación del reino alauita en la entrada de, según él, 70.000 inmigrantes. «No hay ninguna información ni de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado ni del CNI u otro centro de inteligencia que alumbre alguna duda sobre la participación de las autoridades marroquíes. En migración la cooperación es francamente positiva».
De sus palabras se infirió el miedo del Gobierno a las veleidades de Mohamed VI: «Esta crisis solo se va a poder resolver con la cooperación y no la falta de confianza (en Marruecos)», sostuvo primero. Y poco después: «Si no hay cooperación con Marruecos esta crisis no se soluciona. Al contrario, se agrava». Aunque se negó a reconocer que tenga miedo a «enfadar» al país vecino.
El líder del Ejecutivo apenas tuvo palabras para la población ceutí, más allá de prometer que Ceuta «saldrá mucho más reforzada», y en cambio aumentó su repertorio de excusas y culpables. Ya no solo señaló a las mafias por tergiversar una sentencia del Tribunal Supremo sobre las entradas a nado, sino también a Rusia, a Israel por el apoyo de su Gobierno a Palestina y a la «internacional ultraderechista». Según él, todos han pescado en el río revuelto, y sin embargo no lo han hecho - también según él- los dos ministros marroquíes que en este mes han reivindicado la marroquinidad de Ceuta y Melilla.
Sánchez desautorizó a su ministra de Defensa al sostener que el CNI no alertó de la amenaza inminente, como aseguró Robles el pasado martes en el Congreso. «Nadie predijo que íbamos a tener una avalancha de esas características», aseguró. Según él, el Centro Nacional de Inteligencia se limitó a redactar varios «informes de situación» que hicieron que el Gobierno activara «medidas de refuerzo» en la frontera.
El presidente no fue capaz de poner fecha al retorno de los 5.000 inmigrantes que, atendiendo a sus cifras, quedan deambulando por Ceuta, de los que 1.200 son menores. «Van a ser razonables, vamos a intentar agilizarlos al máximo», se limitó a sostener. Sí afirmó que el Ejecutivo necesita reubicarlos para filiarlos, y que por eso ya ha dispuesto 3.200 plazas y espera llegar a las 6.000.
En sus palabras no hubo la más mínima autocrítica a la cuestionada gestión de su Gobierno. Es más. Llegó a comparar lo sucedido en la ciudad autónoma con los 23.000 inmigrantes que arribaron a Canarias en patera en 2020. Señaló que entonces su Gobierno no se activó un mando único y sostuvo que ahora solo lo ha hecho porque Ceuta lo ha pedido.
«Yo he sido el presidente que más ha visitado Ceuta y éste es el Gobierno que más ha hecho por Ceuta», insistió. Su única concesión fue reconocer que nada de lo que el Ejecutivo haga va a «garantizar el cien por cien de la seguridad en un lugar particularmente complejo», dijo.