Edificio de apartamentos con piscina y jardín en Valencia
El 'lujo' de tener piscina propia encarece el precio final de una vivienda hasta un 30 %
Aunque el porcentaje de incremento no siempre es el más elevado, el alto precio del metro cuadrado en algunos mercados hace que el impacto económico sea muy superior en términos absolutos
El ascensor, el garaje o el trastero son elementos imprescindibles para muchos futuros propietarios. Sin embargo, hay un accesorio más que está ganando importancia a la hora de decantarse por un piso u otro, sobre todo si se compra en plenas olas de calor: la piscina.
Contar con este elemento puede elevar el precio de un inmueble hasta un 30 % respecto a otro de características similares. Esto supone pagar más de 40.000 euros adicionales por una vivienda tipo de 100 metros cuadrados, según datos del portal inmobiliario Fotocasa.
«Existe un cambio en las prioridades residenciales de los compradores, que cada vez otorgan más valor a aquellos elementos vinculados al bienestar, el confort y la calidad de vida», asegura María Matos, directora de Estudios y portavoz de Fotocasa. Y es que, tras la pandemia se ha intensificado la demanda de viviendas que incorporan espacios destinados al ocio y al disfrute dentro del propio entorno residencial.
Esto supone que en ciudades «con climas más cálidos o donde la oferta de viviendas con zonas comunes es escasa, disponer de piscina se traduce en una revalorización significativa de la vivienda», explica Matos.
Las diferencias entre territorios son muy significativas y muestran que el impacto de este elemento depende del comportamiento de cada mercado residencial. Mientras que en algunas capitales la piscina supone una prima de precio muy elevada, en otras su influencia sobre el valor final de la vivienda es mucho más moderada.
Palencia es la capital española donde más valor añade este elemento, concretamente encarece el precio final de compra un 30 %. Le siguen Huelva, con un incremento del 19 % y Santa Cruz de Tenerife, donde se llega al 17 %.
También destacan con incrementos superiores del 12 % Murcia (+16 %), Pontevedra (+14 %), Zamora (+14 %) y Gerona (+13 %). Muy cerca se sitúan Cuenca, Álava y Sevilla con un aumento del 11 % seguidas de Orense y Málaga (ambas con un incremento del 10 %), donde la piscina también supone una importante revalorización de la vivienda.
Por debajo de estos niveles, aunque todavía con incrementos relevantes, se encuentran Ciudad Real y Badajoz, ambas por encima del 9 %, así como Salamanca (+8,7 %), Albacete (+8,5 %), Cáceres (+7,9 %) y Madrid (+6,6 %).
Los menores incrementos corresponden a Jaén (+1,3 %), Lugo (+0,9 %) y Valladolid, donde disponer de piscina apenas incrementa el precio un 0,4 %.
Madrid y Málaga, el mayor sobrecoste
Aunque el porcentaje de incremento no siempre es el más elevado, el alto precio del metro cuadrado en algunos mercados hace que el impacto económico sea muy superior en términos absolutos. Madrid es el mejor ejemplo.
El porcentaje de incremento del precio final es del 6,6 %, una cifra inferior a la de otras capitales. Sin embargo, el elevado valor del suelo residencial, con un precio medio de 6.165 euros por metro cuadrado, convierte a la capital española en la ciudad donde más dinero cuesta tener piscina. Para una vivienda tipo de 100 metros cuadrados, supone un desembolso adicional de aproximadamente 40.700 euros.
Muy cerca se sitúa Málaga. La piscina incrementa el precio un 10 %, pero la combinación de una elevada demanda residencial y turística y un precio medio de 3.971 euros por metro cuadrado hace que el sobrecoste alcance los 39.700 euros para una vivienda de 100 metros cuadrados.
En Sevilla, por su lado, la piscina representa un sobrecoste cercano a los 29.900 euros sobre una vivienda tipo. Barcelona también refleja el efecto del elevado valor del mercado residencial: la prima de precio es del 4,3 %, pero el valor medio de 5.000 euros por metro cuadrado sitúa el coste adicional de una piscina en torno a los 21.500 euros.