Un agente de policía frente al tesoro de Villena en una imagen generada con IAEl Debate

Un informe policial advirtió al Ayuntamiento de Villena de las brechas de seguridad del museo antes de exhibir el Tesoro

El Gobierno municipal de PSOE y Verdes de Europa rechazó implementar vigilancia presencial las 24 horas por su coste y tilda ahora de «mentira» la acusación autonómica sobre los recortes

El asalto que arrebató al Museo de Villena (MUVI) sus diez kilos de oro milenario no tomó por sorpresa a las fuerzas de seguridad que acudieron a asesorar sobre el recinto antes de su inauguración. El 10 de junio de 2024, días antes de abrir sus puertas al público, mandos de la Policía Autonómica realizaron una visita de asesoramiento técnico a petición del propio Consistorio para ofrecer su criterio profesional sobre las medidas proyectadas, una toma de contacto previa que no constituyó una inspección formal ni una auditoría oficial, tal y como revelan fuentes cercanas en exclusiva a El Debate.

Durante aquel recorrido, en el que participaron autoridades municipales, personal del centro y operarios que ultimaban la instalación de las vitrinas, los agentes evaluaron diversos aspectos del proyecto a sugerencia de los propios asistentes.

En el encuentro se abordaron diferentes factores de riesgo, como la alta exposición de los ventanales orientados a la calle y a la vía del tren frente a posibles intrusiones, la eficacia de la centralita de alarmas, el control de accesos, la seguridad de los almacenes y la fiabilidad de las puertas antiincendios.

Para atajar estas vulnerabilidades, entre las pautas planteadas se incluyó la conexión de las cámaras en tiempo real con los cuerpos policiales y la disposición de presencia permanente de la Policía Local o vigilancia privada durante las 24 horas del día.

El alcalde de Villena, Fulgencio Cerdán, comparece ante los medios tras el robo en el museo de la ciudadEfe

Estas observaciones quedaron plasmadas en un documento remitido al museo como posibles vías de mejora. Sin embargo, el equipo de Gobierno liderado por el alcalde socialista Fulgencio Cerdán, en coalición con Verdes de Europa, desestimó la implantación de la vigilancia presencial continuada al considerar que requería un desembolso económico inasumible, limitándose a ejecutar solo determinados ajustes menores.

Las recomendaciones reflejaban que la protección del inmueble presentaba un margen de mejora evidente antes de acoger un bien de valor incalculable. Pese a las reservas transmitidas también desde la plantilla del MUVI, la Concejalía de Cultura -encabezada por María Server y de la que depende la instalación- se quitó hierro a las advertencias aludiendo al esfuerzo realizado por la Corporación para inaugurar el nuevo espacio expositivo.

El PP exige las facturas del tijeretazo

La revelación de estas vulnerabilidades previas coincide con la ofensiva parlamentaria abierta en las Cortes Valencianas. La diputada del Grupo Popular, Carmen Martínez Clemor, ha reclamado formalmente al Ayuntamiento de Villena explicaciones y todas las facturas que acrediten los gastos en materia de custodia, cuestionando «que no se contemplara vigilancia presencial durante la noche en un espacio que custodiaba uno de los mayores tesoros arqueológicos de España».

Museo de VillenaTurismo de Villena

Martínez Clemor ha detallado que los propios presupuestos municipales reflejan un drástico tijeretazo en la partida 1/333/22701, correspondiente a Seguridad y Vigilancia del MUVI, que sufrió un desplome al pasar de 10.000 euros en 2025 a tan solo 3.000 euros en 2026, lo que representa una minoración de 7.000 euros y un recorte nominal del 70 %. «Queremos explicaciones y queremos conocer qué había realmente detrás de esos 3.000 euros», ha subrayado la parlamentaria, incidiendo en que resulta incomprensible que en otras dependencias municipales sí exista custodia presencial y en el museo se dejaran las vitrinas sin retén nocturno.

La diputada ha confirmado la solicitud de toda la documentación para fiscalizar «qué se compró, cuándo se compró, cuánto costó y, sobre todo, qué sistemas estaban efectivamente instalados y operativos cuando se produjo el robo».

Controversia por la partida de mantenimiento

Frente a la cascada de críticas y las peticiones de documentación, el Gobierno local ha pasado a la ofensiva para negar cualquier tijeretazo en la custodia del patrimonio.

El portavoz del PSOE en el Consistorio, Javier Martínez, ha calificado de «rotunda mentira» las manifestaciones del presidente de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, en las que acusaba al Ayuntamiento de haber recortado un 70 % la partida de seguridad del museo, tal y como adelantó El Debate.

Acceso al Museo de Villena, acordonado tras el roboEfe

En un tono de elevada dureza, el edil ha recriminado al jefe del Consell que emplee «las mismas tácticas utilizadas en la dana: falsear y mostrar cero empatía con las víctimas».

Martínez ha justificado la variación presupuestaria entre ejercicios escudándose en la dinámica habitual de las inversiones públicas. «Es absolutamente falso», ha aseverado sobre las críticas autonómicas, detallando que "los sistemas se pagan al instalarlos y, una vez instalados, solo se tiene que pagar su mantenimiento diario.

Resulta ilógico pretender que el presupuesto de inversión se mantenga en los mismos niveles año tras año. Las inversiones no son lineales ni repetitivas todos los ejercicios. Cuando compras e instalas la tecnología de seguridad del museo haces un desembolso inicial fuerte; al año siguiente no vuelves a comprar los mismos equipos, sino que mantienes la instalación a través del gasto corriente".

El portavoz socialista ha remarcado que la protección del recinto disponía de los «estándares más altos, que fueron certificados por la Conselleria de Cultura», exigiendo al Ejecutivo autonómico «rigor, responsabilidad y el fin de la manipulación de datos públicos».

No obstante, el documento técnico derivado de aquella visita policial previa amenaza con convertirse en una pieza clave en la comisión especial de investigación recién aprobada en el municipio, al poner de manifiesto que las vulnerabilidades del museo se conocían antes de exponer la joya milenaria al público.