Imagen tomada este martes de Héctor Dominguis
Las empresas de la Comunidad Valenciana priorizan la innovación frente a la I+D pero siguen por debajo de España y la UE
Fundación LAB Mediterráneo, en colaboración con el Ivie, presenta la tercera edición del Observatorio LAB de I+D+i, tecnología y emprendimiento de la Comunitat Valenciana, que analiza la evolución de 50 indicadores
Fundación LAB Mediterráneo en colaboración con el Ivie ha publicado este martes la tercera edición del Observatorio LAB de I+D+i, tecnología y emprendimiento de la Comunidad Valenciana, informe que analiza la evolución en la región de 50 indicadores estructurados en torno a cuatro pilares: I+D; Intangibles e innovación empresarial; Tecnología y digitalización; y Emprendimiento y capital humano.
Una de las principales conclusiones de esta nueva edición es que las empresas valencianas destacan por su capacidad innovadora en productos y procesos, pero su esfuerzo inversor en I+D+i sigue siendo inferior al de España y la Unión Europea. En 2024, el tejido empresarial de la Comunidad destinó 1.858 millones de euros a I+D+i, equivalentes al 1,25 % del PIB regional, frente al 1,38 % de media española y el 2,54 % de la UE.
La Comunidad Valenciana presenta, además, una particularidad respecto al resto de autonomías: es la única región española en la que la inversión empresarial en innovación supera a la destinada a I+D. En concreto, las empresas valencianas dedicaron 981 millones de euros a innovación, frente a 877 millones a actividades de I+D. En conjunto, la Comunidad concentra el 8,4% de la inversión empresarial española en I+D+i.
«Se puede afirmar que el tejido empresarial valenciano se sitúa a la cabeza de España en actividad innovadora en productos y procesos, pero tiene un déficit en esfuerzo inversor en actividades de I+D», afirman los investigadores y autores del estudio Javier Quesada y Juan Pérez. De hecho, para alcanzar el nivel de esfuerzo inversor en I+D de España, las empresas valencianas tendrían que destinar 370 millones de euros adicionales durante un año a I+D, concluyen.
Pese a esa posición rezagada en investigación, el estudio recuerda que la inversión empresarial en I+D en la Comunidad Valenciana es creciente, ya que el esfuerzo inversor se ha duplicado en los últimos 20 años, desde el 0,3 % del PIB en 2004 hasta el 0,59 % en 2024. La mayor orientación de la inversión empresarial hacia actividades innovadoras en productos y procesos se explica por el retorno económico más inmediato de estas inversiones. Sin embargo, el informe recomienda incrementar también los recursos destinados a actividades de I+D en el seno de las empresas, ya que son las que sustentan la generación de conocimiento y las ventajas competitivas más sólidas y duraderas.
Tecnología e innovación para la competitividad
En el marco de la presentación, ha tenido lugar la ponencia de Almudena Trigo, doctora en Biología Molecular y fundadora y presidenta de BeAble Capital, quien ha explicado la importancia del Science Equity como modelo de inversión diseñado para financiar tecnologías nacidas de la investigación desde sus primeras etapas.
Por su parte, la mesa redonda Deep tech: las capacidades que decidirán la competitividad del futuro, ha contado con la participación de Ángel Alberich-Bayarri, fundador y CEO de Quibim; Sergio Soler, cofundador de Arkadia Space; Fran Villalba, fundador y CEO de Internxt; e Itziar Blasco, directora de BCN Deep Tech Summit y directora ejecutiva de Empresa y Emprendimiento de Barcelona Activa, con el periodista Eugenio Mallol como moderador.
Durante el debate se ha abordado el creciente protagonismo de la Deep Tech como motor de competitividad y la importancia de invertir en etapas tempranas de I+D para el florecimiento y aceleración de proyectos que vayan de la investigación a la innovación y productos de alto valor.
En esta tercera edición del Observatorio LAB, junto al impulso a la inversión en I+D+i, se ha destacado el desafío de la incorporación de la inteligencia artificial en las empresas y la necesidad de disponer de talento especializado capaz de aprovechar el potencial de las nuevas tecnologías.
En cuanto al avance en la digitalización empresarial, la industria valenciana mantiene un déficit en la incorporación de tecnologías digitales al alcanzar un índice de intensidad digital (valorada entre 0-10 en función del grado de utilización de las tecnologías) de 5,32, por debajo de la media nacional (5,59). Esta posición es distinta en el caso de los servicios, ya que las empresas valencianas del sector terciario tienen un nivel de digitalización superior a la media (6,64 vs 6,49). Entre los propios sectores industriales también hay diferencias. La industria de maquinaria, equipo y vehículos de motor es la que presenta un nivel de digitalización más elevado (6,13), frente a los sectores más tradicionales (alimentario, textil, calzado, madera y papel) con un índice medio de digitalización del 4,74.
Aunque la digitalización ha avanzado en el tejido productivo, todavía el 30,3 % de las empresas industriales de la Comunidad sigue sin alcanzar los niveles básicos de digitalización, un porcentaje que, en el caso de las manufacturas más tradicionales, se eleva al 34,7%.
La inteligencia artificial (IA) ha irrumpido en este proceso de digitalización, pero solo el 16,1% de las empresas industriales valencianas la utiliza, frente al 17,5% de media en España. Además, más de la mitad de las empresas que utilizan la IA lo hace mediante la adquisición de herramientas comerciales listas para ser usadas. La ausencia de conocimientos especializados de los empleados, la preocupación sobre protección de datos y privacidad, los costes elevados respecto a la rentabilidad esperada y el desconocimiento de las consecuencias legales son las mayores dificultades que se plantean las empresas ante el uso de la IA.
De hecho, el 94 % de las empresas industriales de la Comunidad que no emplean la IA señala la falta de conocimientos técnicos en esta tecnología, lo que deriva en desconfianza y menor aprovechamiento del potencial de las herramientas digitales. Por ello, el reporte hace hincapié en la necesidad de contar con personal cualificado capaz de implantar y aprovechar esas tecnologías.
En ese sentido, el documento alerta de que solo el 2,4% de los ocupados en empresas valencianas son especialistas TIC, frente al 7,5 % de Madrid o el 4,5 % de Cataluña. También se detecta el escaso peso de las mujeres, que representan el 18,6 % del personal especialista TIC en la Comunidad, muy por debajo de la media nacional (24%).
Ante estos datos, el Observatorio LAB 2026 recomienda a las empresas aumentar la demanda de empleados TIC con proyectos profesionales atractivos, con oportunidades de desarrollo y aprendizaje y unas condiciones retributivas competitivas que eviten la fuga de talento. El tejido empresarial valenciano afronta dificultades para asumir ese reto, ya que está poco orientado a los sectores que hacen un uso intensivo de las tecnologías (industria química, equipos eléctricos y electrónicos, industria del motor, telecomunicaciones o servicios de consultoría avanzada). Mientras en Madrid, Cataluña y los territorios forales más del 9% del empleo se localiza en estos sectores, en la Comunidad Valenciana apenas alcanza el 5,8 %. Además, en las empresas valencianas tienen menor peso los empleos de alta cualificación (34 % frente a más del 40% en Madrid, País Vasco y Cataluña), y la mayor parte no tiene departamentos específicos de TIC ni de I+D+i.
Para vencer esas dificultades, el informe insiste en aumentar el tamaño de las empresas para que sean capaces de atraer y retener el capital humano tecnológico y, en el caso de las pymes y microempresas, sugiere recurrir a la externalización de los servicios TIC en consultoras o profesionales especializados, así como recurrir al apoyo de institutos tecnológicos y asociaciones empresariales.
Héctor Dominguis, presidente de Fundación LAB Mediterráneo, ha concluido el encuentro señalando: «Los datos muestran que las empresas de la Comunidad Valenciana saben convertir la innovación en nuevos productos y procesos, pero necesitamos reforzar la inversión en I+D para generar conocimiento propio y ventajas competitivas duraderas. Apostar desde las primeras etapas por tecnologías científicas y por el talento especializado será clave para cerrar esa brecha y transformar la investigación en crecimiento empresarial».