Imagen de archivo de Alberto Núñez Feijóo y Juanfran Pérez Llorca en el acto de Sueca, Valencia
El PP valenciano afronta las elecciones del 29-N como la primera ronda antes de las autonómicas con Pérez Llorca al frente
Incógnita resulta. España votará el próximo 29 de noviembre. A diferencia de lo que ocurrió en 2023, la decisión de Pedro Sánchez no ha cogido con el pie cambiado al Partido Popular. De hecho, a mitad mañana de este lunes y tan solo unas pocas horas después del anuncio, en la fachada de la sede de Génova ya lucía colgada una enorme pancarta con el lema «Por fin», dos palabras que Alberto Núñez Feijóo reiteró en su valoración matinal.
Eso en términos nacionales. Pero en términos regionales, la llamada a las urnas en las generales tampoco coge por sorpresa al PP de la Comunidad Valenciana (PPCV). La región será territorio clave para que Feijóo llegue al Palacio de La Moncloa y el partido se volcará en que esta circunstancia culmine con éxito. Pero, además, los comicios serán un primer asalto de cara a la batallas autonómica.
175. Esos son los días que separan el 29-N del 23 de mayo de 2027. A la espera de que Génova ratifique al presidente de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, como candidato al Palau, la cita con las urnas de invierno será una antesala de lo que pueda suceder posteriormente en primavera.
Vivienda y bajada de impuestos
En ambas fechas el PP valenciano explotará su balance de gestión en el Consell como el máximo argumento. Lo hará en aspectos troncales de toda campaña que se precie. Si el adelanto ha venido forzado por el tema de la vivienda, se da por hecho que Pérez Llorca en particular y el PPCV pongan como ejemplo la construcción de miles de casas de protección pública no solo frente al modelo «cacao» de Sánchez, sino también recordando la herencia recibida de Ximo Puig.
Lo mismo sucederá con los impuestos, con la rebaja fiscal como bandera del relato en contraposición al «infierno» que dejó la izquierda. Es decir, elecciones generales, sí, pero sin olvidar lo regional.
Del mismo modo, el 29-N será la primera vez que Pérez Llorca y la ministra de Ciencia, innovación y Universidades y líder del PSPV-PSOE, Diana Morant, se enfrenten, aunque sea indirectamente a la confianza de los ciudadanos y pongan sobre la mesa los proyectos que cada uno defiende. El precedente de la socialista no es nada favorable para sus intereses.
Imagen de archivo de Diana Morant junto a Pedro Sánchez
La única vez que la exalcaldesa de Gandía se ha enfrentado a unos comicios estando al frente de la federación del puño y la rosa fue en 2024 en unas europeas. En ellos, el Partido Popular de la Comunidad Valenciana, entonces como presidente Carlos Mazón, fue la primera fuerza política.
Ahora, el panorama no pinta ni mucho menos mejor para Morant y los suyos. Tal como informó el pasado sábado El Debate, el PP ganaría las generales en las tres provincias dejando así un mapa completamente de color azul. No solo eso, sino que Compromís-Sumar se estancaría, Vox crecería y el PSOE tendría no pocas opciones de perder representación.
Morant y el peor resultado del PSOE
Y, a mayor, abundamiento, el grueso de las encuestas dan que, ya en las autonómicas del 23 de mayo, los 'populares' volverían a ganar y estarían en plena disposición de gobernar la Generalitat cuatro años más junto a Vox, ya que la notable subida en intención de los de Santiago Abascal compensaría todo el desgaste de los de Núñez Feijóo por la dana y ambos conseguirían una holgada mayoría absoluta con unos números prácticamente calcados a los de 2023.
En la izquierda, Compromís también mejoraría sus actas, pero es Morant la que se llevaría un sonoro batacazo. No solo es que empeoraría los 31 escaños que dejó Puig, sino que bajaría de la barrera psicológica de los 30 para quedarse en torno a 27. Y eso por ahora, ya que las perspectivas son malas y el sanchismo militante a más no poder de la ministra le aboca a tener que pensar más en no cosechar el peor resultado histórico del PSPV-PSOE que en forjar una alternativa de poder con algo de viabilidad práctica.
En suma, las elecciones generales del 29 de noviembre en la Comunidad Valenciana se tomarán además como la antesala de lo que puede ser el 23 de mayo. Cuando cierren los colegios cada partido hará de puertas hacia fuera y hacia dentro los correspondientes análisis y sacarán conclusiones, pero narrativas, discursos, políticas y resultados serán más que extrapolables a las regionales.