Peregrinos de la UCV
Cerca de 1.000 miembros de la UCV peregrinan a la Catedral de Valencia por el Año Jubilar del Santo Cáliz
El arzobispo Enrique Benavent preside la Eucaristía e invita a la comunidad universitaria a redescubrir la importancia de la fe y el encuentro con Cristo
La Catedral Basílica Metropolitana de Valencia ha acogido la peregrinación de la Universidad Católica de Valencia (UCV) con motivo del III Año Jubilar Eucarístico del Santo Cáliz. Alrededor de 1.000 personas, entre estudiantes, profesores, personal de administración y servicios, y Consejo de Gobierno, han participado en esta jornada de fe, que ha culminado con la celebración de la Eucaristía, presidida por el arzobispo de Valencia y gran canciller de la UCV, Enrique Benavent.
Durante la homilía, Benavent ha destacado que el valor del Santo Cáliz reside en el sacramento que representa y ha invitado a los fieles a redescubrir la importancia de la Eucaristía en su vida cristiana. «La importancia del Santo Cáliz no es por ser el objeto que el Señor utilizó en la Última Cena con sus discípulos. Lo importante es lo que contuvo», ha afirmado. Asimismo, ha advertido de que «sin una vivencia de la Eucaristía, sin un encuentro del Señor en la celebración de la Eucaristía, no puede haber una auténtica vida cristiana».
El arzobispo ha recordado que la Eucaristía es una tradición recibida de Cristo y transmitida a lo largo de los siglos, y ha animado a aprovechar el Año Jubilar para renovar la amistad con Jesús. «Esa amistad se nutre, se alimenta, se rehace cada vez que nos acercamos a recibirlo en la Eucaristía con un corazón limpio», ha señalado.
Además, ha subrayado la dimensión comunitaria de la fe: «La Iglesia es familia de Dios, es comunidad de los discípulos de Jesús y precisamente el vínculo de unión entre nosotros es el mismo Cristo».
La peregrinación, organizada por Pastoral Universitaria de la UCV, se enmarca en el III Año Jubilar Eucarístico del Santo Cáliz, que se celebra bajo el lema Cáliz de Esperanza. Valencia es sede jubilar perpetua desde 2015, por concesión de la Santa Sede, debido a la custodia del Santo Cáliz en la Catedral.