La delegada del Gobierno en la Comunidad Valenciana, Pilar Bernabé, en el mítin del PSOE en Fuenlabrada (Madrid)Pilar Bernabé, vía red social X

El pluriempleo de Pilar Bernabé: de la fiesta de Sánchez y Begoña a la alerta roja en Valencia

La todavía delegada del Gobierno pasa del mitin de proclamación de candidatos del PSOE en Madrid a la reunión convocada por la Generalitat ante la emergencia por las lluvias torrenciales

Hay agendas públicas que exigen un equilibrismo casi milagroso para conciliar la devoción del partido con las obligaciones de la gestión institucional. La todavía delegada del Gobierno en la Comunidad Valenciana, Pilar Bernabé, lo comprobó este fin de semana en sus propias carnes, completando un vistoso tránsito geográfico y político: de bailar entusiasmada en la fiesta electoral del PSOE en Madrid a sentarse a toda prisa en la mesa de seguimiento de la Generalitat ante la brutal amenaza de la dana Adam.

El recorrido arrancó este sábado en el Centro de Arte Tomás y Valiente de Fuenlabrada. Entre aplausos, el ritmo de la canción Malibú del cantante Rusowsky, la sonada reaparición de Begoña Gómez tras dos años sin pisar un mitin y las encendidas declaraciones de amor de Pedro Sánchez -«gracias por ser mi esposa (...) te quiero»-, Bernabé se sumó al baño de masas de la cúpula socialista.

En ese momento, la delegada inmortalizó el momento en sus redes sociales: «Aquí hay equipo. El 29N la voz valenciana se escuchará bien fuerte. A ganar y a gobernar», proclamaba sonriente junto a la ministra Diana Morant.

Aunque la jornada había amanecido en el litoral valenciano teñida por una engañosa tonalidad amarilla, la calma duró poco antes de que los mapas del tiempo empezaran a encenderse.

La delegada del Gobierno en la Comunidad Valenciana, Pilar Bernabé, en la reunión convocada por la Generalitat ante la alerta meteorológicaPilar Bernabé, vía red social X

Sin embargo, mientras en la capital de España la música amortiguaba las cuitas judiciales de la esposa del presidente, el panorama meteorológico en el Mediterráneo viraba de color a pasos agigantados.

A lo largo del día, la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) terminaba confirmando los peores augurios y decretaba la alerta roja en el litoral sur de Valencia y el norte de Alicante para el domingo, advirtiendo de registros de al menos 300 litros por metro cuadrado en solo veinticuatro horas y con modelos que apuntaban a acumulados de hasta 700 litros.

Ante la gravedad del escenario, la Generalitat convocaba por la noche una reunión de emergencia para coordinar la respuesta. Bernabé tuvo que mudar la sonrisa de mitin por el rostro de gestión preventiva y lanzar mensajes institucionales pidiendo extremar la precaución.

Cese por decreto frente al portazo voluntario

Esta bicefalia entre el mitin y la catástrofe pone de relieve el singular tramo final de Bernabé al frente de la representación estatal. A diferencia del delegado del Gobierno en Baleares, Alfonso Rodríguez Badal, quien este mismo martes hizo pública su dimisión voluntaria para dedicarse «al 100% a recuperar la Alcaldía de Calvià», la dirigente valenciana no contempla presentar su renuncia en el Palacio del Temple.

Bernabé prefiere apurar los plazos institucionales y esperar tranquilamente a que sea el Consejo de Ministros de este próximo martes, 20 de octubre, el que ejecute su destitución por decreto.

Un trámite indispensable para cumplir con las incompatibilidades legales y lanzarse de lleno a la arena electoral como número uno de la lista del PSOE por Valencia para los comicios generales del 29 de noviembre, sin perder de vista su gran meta: la Alcaldía de Valencia en mayo de 2027.

Así, entre el barro del temporal y los focos del escenario, el pluriempleo político de la delegada escribe su último capítulo antes de que Madrid le firme el finiquito.