Imagen de archivo de Vicente González Lizondo

Imagen de archivo de Vicente González LizondoLizondo Alcalde

Lizondo aspira a volver al Congreso 32 años después de su padre: de UV a Valencia Unida

El hijo del histórico dirigente regionalista lograr los avales necesarios y presenta candidatura a las elecciones generales del 29 de noviembre

Aunque el portavoz de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) en el Congreso de los Diputados, Gabriel Rufián, haya llevado hasta el histrionismo el hecho de llevar objetos como esposas o impresoras a la Cámara Baja para aumentar el nivel propagandístico y de agitación de sus intervenciones, la historia del parlamentarismo español ha dejado otros episodios similares, si bien el tono y la intencionalidad eran bien distintas. Un buen ejemplo de ello es el de Vicente González Lizondo, quien el 5 de diciembre de 1989 le dio una naranja en su escaño al entonces presidente del Gobierno, Felipe González.

El aludido era miembro de Unión Valenciana, el último partido regionalista valenciano que ha pisado San Jerónimo. Compromís de llana constantemente la boca presumiendo de un supuesto valencianismo que, en la práctica y en la ideología, no es sino un simple y ramplón relato para tratar de disimular sin el más mínimo disimulo que es un apéndice consentido del independentismo catalán. Su alianza con ERC para las elecciones generales del próximo 29 de noviembre despeja las pocas dudas que pudieran quedar al respecto. Caretas fuera por fin.

En este sentido, el hijo del fallecido Lizondo, que comparte nombre y apellidos con su padre, ha conseguido los avales necesarios para concurrir a los ya cercanos comicios. Lo hará no con Unión Valenciana, sino con el partido Valencia Unida.

En su día, Vicente González Lizondo hijo juró ante la tumba de su progenitor que daría su «vida» por Valencia. Eso fue cuando optó a la alcaldía de la capital regional y es lo mismo que ahora quiere trasladar al Congreso en el ámbito nacional. Ahora bien, las encuestas son las que son y, tal como viene informando El Debate desde hace semanas, por la circunscripción levantina sacarían escaños el Partido Popular, el PSOE, Vox y Compromís-Front Valencià.

El primer paso ya lo ha dado, puesto que ha conseguido reunir «en tiempo récord» los avales necesarios para concurrir a la cita con las urnas. Sus grandes propuestas que incentivaría en el caso poco probable de que lograra ser fuerza parlamentaria, tal como figura en su página web, son 14: acción contra la pobreza; sanidad de calidad; bienestar y protección; igualdad entre personas; cultura e identidad; acción por el clima; agua para todos; trabajo para todos; acción contra la pobreza; ciudades sostenibles; Smart Valencia; agricultura; educación de calidad y acción contra la corrupción

El lema utilizado para esta precampaña de Vicente González Lizondo tampoco deja mucho lugar a dudas: «Una Comunidad Valenciana más libre, más próspera y mejor financiada», haciendo hincapié en este último asunto, ya que se subraya en el cartel promocional de la candidatura. En lo estrictamente autonómico, Valencia Unida exige «el pago de la deuda histórica» a la región, un «Concierto Económico Valenciano», un plan de «industrialización», «ayudas a la natalidad» y «lucha contra la okupación ilegal», entre otros ámbitos.

José Ramón Chirivella y Agenda Valenciana

La de Valencia Unida no será el 29N la única papeleta que represente el regionalismo valenciano para intentar llegar al Congreso de los Diputados. A esta se ha unido Agenda Valenciana, cuyo líder es el recientemente dimitido presidente de la Associació de Juristes Valencians (AJV), José Ramón Chirivella, que aboga por acelerar las obras del Corredor Mediterráneo, un nuevo sistema de financiación autonómica y la defensa y aplicación del Derecho Civil Valenciano.

Eso sí, su precampaña ha sufrido un nada desdeñable traspiés a raíz de que la Junta Electoral ha invalidado determinados avales presentados por el aspirante por la provincia de Valencia. El tiempo corre en su contra, ya que el máximo órgano garante de la transparencia electoral le ha dado un plazo máximo de 48 horas para que presente las 281 firmas que le restan en aras de formalizar la candidatura. Si lo logrease, vía libre. En caso contrario, el proyecto quedará en eso mismo y no concurrirá a las generales.

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