Eritema provocado por la enfermedad de Lyme
El alto precio de la esperanza rota: primera querella en España por falsos diagnósticos de Lyme
Un empresario valenciano arrastró años de dolor sin diagnosticar hasta caer en una red privada que le cobró más de 80.000 euros por una enfermedad que nunca padeció
La incertidumbre médica y el desgaste físico pueden convertir la búsqueda de un diagnóstico en un camino tortuoso. Eso es lo que le ocurrió a J.C., un empresario y directivo valenciano acostumbrado a la disciplina y al deporte, cuya vida dio un giro drástico cuando comenzó a arrastrar dolores abdominales, inflamación intestinal y una profunda fatiga a partir de 2021.
Ante la incapacidad de la sanidad pública para hallar una causa concluyente tras múltiples pruebas, su vulnerabilidad le abrió la puerta a buscar respuestas más allá del sistema oficial.
Lo que parecía una salida desesperada hacia la sanidad privada se convirtió, presuntamente, en una trampa económica y de salud. En una conversación mantenida con El Debate, el letrado Pablo Cuesta Pastor -cofundador de TAC Estudio Jurídico y profesor de Derecho Penal- explica el trasfondo de esta situación que ha trascendido al convertirse en la primera querella en España admitida a trámite contra un médico por falsos diagnósticos de la enfermedad de Lyme.
El abogado subraya la gravedad de la actuación al señalar que «hay una mezcla de estafa con una negligencia médica que le ha ocasionado más daño a su salud».
Un diagnóstico sin exploración previa
El periplo de J.C. comenzó cuando, tras rastrear foros en internet en busca de respuestas sobre sus dolencias, dio con una clínica en Zaragoza y con un facultativo que se presentaba como especialista en el síndrome de Lyme crónico.
Ante la pregunta de si su cliente tenía sospechas previas de padecer esta infección, el letrado es tajante: «Qué va, nada, ni ni por asomo». Antes de ser explorado físicamente o de someterse a prueba clínica alguna, el paciente recibió por correo electrónico un documento que ya apuntaba a dicha infección basándose únicamente en un cuestionario previo.
Imagen de archivo de una garrapata, que provoca la enfermedad de Lyme
Poco después, en su primera visita presencial, se le propuso un test denominado ELISpot (Lymecheck), cuyo resultado fue interpretado como positivo.
Sin embargo, la querella destaca que aquel informe carecía de las garantías mínimas: no estaba firmado por un facultativo identificable, presentando únicamente un nombre mecanografiado sin número de colegiado ni sello de laboratorio.
Diversos especialistas en enfermedades infecciosas han negado rotundamente la validez científica de esta técnica para diagnosticar la enfermedad.
Tratamientos al margen de la evidencia
A pesar de que también se le solicitó un Western blot -la prueba de referencia avalada por la comunidad científica-, el equipo médico le instó a iniciar de inmediato el tratamiento tras abonar más de 12.000 euros en concepto de «pretratamiento». Cuando el resultado del Western blot llegó semanas después y dio negativo, el diagnóstico inicial no se modificó.
El protocolo terapéutico al que fue sometido resultó ser una auténtica prueba de resistencia física y económica. Durante semanas, el paciente debió afrontar sesiones de hasta ocho horas diarias que incluían ozonoterapia, hipertermia, hidroterapia de colon, sueroterapia y la administración masiva de antibióticos.
Esto le obligó a residir temporalmente en Zaragoza durante dos meses, con la recomendación posterior de prolongar durante medio año la toma de suplementos y fórmulas magistrales.
En total, el gasto global ascendió a 82.461,79 euros, de los cuales más de 67.000 euros correspondieron directamente a facturas de la clínica.
Lejos de mejorar, la salud digestiva del empresario empeoró notablemente debido a la agresividad de las terapias, diagnosticándosele posteriormente un sobrecrecimiento bacteriano (SIBO) en metano y problemas de histaminosis.
El 20 de enero de 2026, tras consultar con otros médicos que le advirtieron de la nula validez de los test iniciales, firmó su renuncia definitiva al tratamiento.
El primero de muchos afectados
La firmeza jurídica de este procedimiento penal ha abierto una brecha de esperanza para otros afectados. Los infectólogos españoles insisten en que la enfermedad de Lyme existe, está reconocida científicamente y se cura eficazmente con antibióticos comunes si se detecta a tiempo mediante el protocolo reglado de dos fases de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC).
Imagen de fármacos
Lo alarmante, subrayan los expertos de hospitales públicos, es la proliferación de centros privados que saltan los filtros de confirmación para comercializar falsos diagnósticos.
J.C. es el primer paciente en dar el paso formal ante la Justicia con una querella admitida, pero ni mucho menos es el único que ha transitado este calvario. Casos similares en toda España evidencian cómo la desesperación ante patologías crónicas no diagnosticadas es utilizada por redes lucrativas que mercantilizan el sufrimiento humano, dejando tras de sí un profundo trauma físico y emocional.