Buques rusos monitorizados por la Armada española en el Estrecho y el mar de Alborán
Fuerzas Armadas
Marcaje de la Armada española a los buques de guerra rusos que toman el estrecho de Gibraltar
General Skobelev (mercante, bandera rusa); Sparta IV (mercante, bandera rusa); fragata Almirante Grigorovich; submarino Krasnodar; fragata Almirante Golovko... son solo algunos de los buques rusos cuyo trasiego toma el estrecho de Gibraltar de manera constante. Bajo el marcaje férreo de la Armada española, que monitoriza el incesante (e inquietante) tráfico de barcos de Rusia.
En el marco de las operaciones de Presencia, Vigilancia y Disuasión de las Fuerzas Armadas, el patrullero de altura Serviola se encuentra desplegado en una misión de vigilancia marítima en el Estrecho de Gibraltar y el mar de Alborán. La operación, desarrollada bajo el control operativo del Mando de Operaciones (MOPS) e integrada en el Mando Operativo Marítimo (MOM), tiene como objetivo reforzar la seguridad en los espacios marítimos de soberanía e interés nacional.
Durante esta misión, el Serviola ha seguido de cerca a cuatro convoyes formados por unidades de la Marina de guerra de la Federación Rusa, incluyendo buques de superficie, submarinos y mercantes. En total, el patrullero ha monitorizado ocho unidades rusas, realizando sobre ellas labores específicas de seguimiento e inteligencia a su paso por aguas españolas.
El Patrullero de altura 'Serviola'
Mientras el Serviola realizaba escala en la base naval de Rota, la fragata Álvaro de Bazán asumió un nuevo cometido de vigilancia tras concluir su despliegue en la Agrupación Naval Permanente número 2 de la OTAN (SNMG-2). Por orden del Mando Operativo Marítimo, la fragata fue designada para interceptar y seguir a un convoy ruso compuesto por unidades civiles y militares que navegaban por el mar de Alborán en dirección al Estrecho de Gibraltar.
La fragata de la Armada española Álvaro de Bazán
La Álvaro de Bazán, que adelantó su salida del puerto de Cartagena para cumplir la misión, localizó primero a los mercantes de bandera rusa General Skobelev y Sparta IV. Posteriormente, detectó a la fragata rusa Almirante Grigorovich, buque de escolta que proporcionaba protección a las embarcaciones civiles.
La Armada mantuvo un seguimiento continuo de las unidades rusas durante varias jornadas, hasta que abandonaron aguas españolas y alcanzaron la zona de soberanía portuguesa. En ese punto, el relevo fue asumido por un patrullero de la Armada portuguesa, que continuó el seguimiento del convoy en su tránsito por el Atlántico rumbo al norte. Finalizada su misión, la Álvaro de Bazán puso rumbo al Arsenal de El Ferrol, donde ya se encuentra atracada.
Durante su activación en la SNMG-2, la fragata española también llevó a cabo operaciones de vigilancia marítima en el Mediterráneo oriental, supervisando el movimiento de varios buques rusos, entre ellos el submarino Krasnodar y las fragatas Almirante Golovko y Almirante Grigorovich, esta última localizada nuevamente durante esta última misión.
Estas operaciones evidencian el incremento de la seguridad marítima y el control de los espacios de interés nacional por parte de las Fuerzas Armadas españolas, en un contexto internacional marcado por el aumento de la actividad militar rusa en el entorno mediterráneo y atlántico.