La Princesa Leonor durante su travesía en el buque escuela Juan Sebastián Elcano

La Princesa Leonor durante su travesía en el buque escuela Juan Sebastián ElcanoCasa de S.M. el Rey

Guardias a bordo del Elcano, la rutina diaria que vive la Princesa Leonor en los puertos y en alta mar

Elcano es una 'ciudad flotante' que nunca duerme. La rutina y la disciplina marcan cada jornada. Durante el día se suceden los trabajos, las clases, el deporte, las maniobras de velas, los horarios de comidas y el descanso. Pero hay una constante que nunca cambia y que se realiza todos los días y a todas horas: las guardias. No es algo exclusivo de Elcano, todo buque militar o civil se organiza así, pero el buque-escuela Juan Sebastián de Elcano sigue un sistema de guardias algo diferente. Y lo más probable es que la guardiamarina Borbón realice sus últimas guardias durante el tránsito a Nueva York, donde desembarcará para continuar con su formación militar.

Antes de nada, hay que aclarar que a bordo se hacen dos tipos de guardias: de mar y de puerto. Ambas diferentes. Durante la navegación se hacen cinco guardias al día: Guardia de mañana (que dura de 8:00 a 12:00) y después le siguen dos periodos conocidos como cuartillos (de 12:00 a 14:00 y de 14:00 a 16:00). Se hace así para que los miembros de la dotación y los guardiamarinas que salen o entran de guardia tengan tiempo para comer en alguno de los dos turnos de comidas que hay. Por la tarde, siguen las vigilancias con la Superprima (de 16:00 a 20:00) y la Prima (de 20:00 a 24:00), que da paso a la madrugada, con la Media (que va de 24:00 a 04:00 de la madrugada) y la de Alba (de 04:00 a 08:00 de la mañana). Estas vigilancias se realizan en el puente de gobierno, donde se encargan de mantener el rumbo e indicar el aparejo necesario para navegar. Otro equipo se encarga de la cubierta, con el objetivo de mantenerla ordenada y cambiar el aparejo si es necesario, aunque para grandes maniobras se toca maniobra general, en la que participa gran parte de la dotación. También se realizan guardias en máquinas, donde se encargan principalmente del mantenimiento de los sistemas eléctricos, electrónicos, de la planta Tratamiento de Aguas Residuales (TAR) y de que el motor diésel esté en perfectas condiciones. A lo largo de estos meses, la Princesa Leonor ha participado en las guardias, al igual que sus compañeros guardiamarinas, como parte de esa formación, que los futuros oficiales utilizarán después en las fragatas y otros buques de la Armada en los que estén destinados.

Pantallas de radar y sistemas de posicionamiento situados en el puente de Elcano, durante una guardia nocturna

Pantallas de radar y sistemas de posicionamiento situados en el puente de Elcano, durante una guardia nocturnaGonzalo Jiménez Tapia

24 horas de guardia

«Son las nueve de la mañana, en la cubierta de popa (Toldilla) está formada la guardia militar con sus HK-G36 al hombro vestida de tropical modalidad diario C, es decir: de blanco, pantalón largo y camisa corta», así describí una de las guardias que se hicieron durante los cinco meses que pasé a bordo de Elcano durante el XCIV Crucero de Instrucción. En los puertos el buque es una embajada, por eso la uniformidad del equipo de guardia es algo diferente. Los marineros llevan el paño azul característico y el Lepanto, mientras que los suboficiales y oficiales portan la gorra de plato. El oficial que haga de comandante de la guardia (máximo responsable a bordo en ausencia del comandante) porta consigo el sable y colgado del cuello la gola, la semiluna de color oro que lo identifica como responsable de esa vigilancia.

Las guardias duran 24 horas, hasta las nueve de la mañana del día siguiente, y los guardiamarinas también participan, como parte de su formación. Ahora mismo y cuando lleguen a Nueva York ya habrán pasado a la fase de responsabilidad, en la que son capaces de tomar decisiones supervisados por un oficial. Al igual que toman la voz durante las maniobras en la mar, en los puertos uno de los guardiamarinas realiza las funciones de comandante de la guardia auxiliar. En total, unas 30 personas entre oficiales, suboficiales y marinería se encargarán de varias tareas durante la guardia. Una de ellas es supervisar el avituallamiento de víveres, combustible y todo lo necesario para continuar su viaje, como seguro harán en Nueva York para poder cruzar el Atlántico. Otra es garantizar la seguridad del buque y que no suban polizones a bordo, por eso la guardia militar porta los HK-G36. Aunque la mayoría de los puertos son poco conflictivos, durante las jornadas de puertas abiertas que se hagan en Nueva York, el cuerpo de guardia pondrá todas las precauciones y controles de seguridad posibles –con el apoyo de autoridades locales en tierra– para evitar que los visitantes accedan al buque con armas de fuego, ya que en Nueva York es legal llevarla en público siempre que se tenga licencia. Por supuesto, durante las visitas, la dotación y los guardiamarinas se encargarán de guiar al público y responder a sus inquietudes sobre la vida a bordo.

Gonzalo Jiménez Tapia

Sala de máquinas de ElcanoGonzalo Jiménez Tapia

Como las guardias forman parte de la instrucción de los guardiamarinas, ya sea en las de mar o en tierra, el oficial al mando realizará una valoración final de cada guardiamarina que le ha acompañado durante su vigilancia. Al igual que unas prácticas curriculares, el alumno tendrá una nota final para la que se habrá tenido en cuenta, entre otros criterios, las dotes de mando, la iniciativa mostrada para resolver alguna incidencia, la actitud con el público y la responsabilidad. Este ciclo de guardias forma parte de la vida militar que se repite –con sus pequeñas diferencias– en el resto de los buques de la Armada.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas