En los puertos el buque Juan Sebastián Elcano se abre al público como parte de esa misión de embajada

En los puertos el buque Juan Sebastián Elcano se abre al público como parte de esa misión de embajadaGonzalo Jiménez Tapia

Cañonazos, jura de bandera y Marca España, así es Elcano como «embajada flotante»

Hasta hace unos meses, pocos sabían que Elcano es un buque escuela. Después de la cobertura informativa que se ha hecho este año por el embarque de la Princesa Leonor, muchos siguen sin saber que al subir a bordo y caminar por sus cubiertas se está pisando suelo español, porque Elcano es una «embajada flotante» a todos los efectos. La máxima autoridad es el comandante y las leyes que rigen son las españolas en todos los sentidos, además de la legislación militar para los miembros de la dotación. Ahora bien ¿Cuál es su papel como «embajada flotante»?

Desde hace casi 100 años, el bergantín-goleta tiene el propósito de acercar un pedacito de España a los compatriotas y locales del país visitado a través de la comida, la cultura y otras actividades. La labor del buque y su dotación como embajadores empieza a unas pocas millas náuticas de la costa. Cada vez que el Juan Sebastián de Elcano empieza su maniobra de aproximación a un puerto, desde los cañones de proa se disparan 21 salvas de saludo. Desde la costa, en muchos de los puertos, las fuerzas armadas del país visitado responden con salvas. Esta ruidosa y llamativa tradición naval la han realizado los buques de guerra desde hace siglos para indicar que llegan en son de paz al entrar en un puerto extranjero. Una vez Elcano está atracado en el muelle, suben a bordo el cónsul o embajador español correspondiente. El contramaestre hace sonar el chifle y desde la proa se disparan otras 21 salvas de saludo, como parte de los honores que establece el ceremonial marítimo para los embajadores. Pocos segundos después se realiza el Saludo a la voz: toda la dotación forma en las cubiertas del buque mientras los marineros de maniobra saludan con el cuerpo desde los palos y las vergas. En el momento en que terminan los cañonazos la banda interpreta el himno nacional y toda la dotación al unísono grita cinco ¡Viva España!, con los que termina el saludo a la voz y arranca la visita oficial de autoridades locales junto al embajador (o en su defecto cónsul) y agregados militares españoles.

Miembros del equipo de máquinas trabajan en la carga de combustibles, agua y otros pertrechos

Miembros del equipo de máquinas trabajan en la carga de combustibles, agua y otros pertrechosGonzalo Jiménez Tapia

Elcano, embajador y navegante

La primera noche en puerto Elcano se viste de gala con una gran recepción que se lleva preparando varias horas. Una carpa levantada esa misma tarde de toldos blancos cubren la cubierta y banderas de varios países decoran la popa (Toldilla). El comandante, el segundo y el cuerpo de guardia dan la bienvenida a los invitados, que suben por el portalón de popa. La dotación y guardiamarinas visten su traje de gala y los invitados llevan sus mejores galas. El buque empieza a llenarse de autoridades locales y parte de la colonia española: diplomáticos, políticos, empresarios, representantes de instituciones culturales y universidades, militares, etc. El equipo Sierra ha preparado jamón, vino español, arroz y gazpacho, entre otros productos de origen nacional. Los invitados conversan con los miembros de la dotación mientras disfrutan de productos Marca España. Por su parte, la banda de música de Elcano monta en el Alcázar un escenario, bajo la campana y la placa con el título Tu Primus circumdedisti me, desde donde tocan diferentes canciones para amenizar la recepción. Además, en cada puerto se organiza a bordo una solemne jura de bandera, un compromiso que adquieren los españoles que viven en el país visitado, en el que se ven lágrimas de alegría por lo emotiva que es la ceremonia. Es parte de ese papel diplomático y de representación nacional que tiene el buque allí por donde navega.

Ya en tierra firme, los guardiamarinas y parte de la dotación participan en diferentes actos, como la visita a la alcaldía de la ciudad, asisten a conferencias culturales y conmemoraciones históricas como el homenaje a Blas de Lezo, en el que participaron la Princesa Leonor y sus compañeros guardiamarinas durante su escala en Cartagena de Indias. Además, los guardiamarinas llevan puesto su uniforme gran parte del día, incluso para pasear tranquilamente por la ciudad, porque están representando a España. Al mismo tiempo, Elcano se abre al público para que todo el que quiera pueda visitarlo. Guiados por varios guardiamarinas el visitante aprende cómo es la vida a bordo, la formación que realizan y la cuál es la misión del Juan Sebastián de Elcano como embajador y navegante.

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