El submarino S-81, atracado en el puerto de AlejandríaArmada Española

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El submarino S-81 atraca en Alejandría, 91 años después de la histórica escala de los C3 y C6

El submarino S-81 Isaac Peral, primero de la serie S-80 de la Armada española, ha atracado en el puerto egipcio de Alejandría, reviviendo un episodio histórico del Arma Submarina. Hace exactamente 91 años, en el otoño de 1934, los submarinos C3 y C6 hicieron escala en el mismo enclave mediterráneo durante una de sus navegaciones internacionales.

El submarino C-3 fue uno de los seis sumergibles de la clase C, diseñados en los años veinte para modernizar la flotilla submarina de la Armada Española. Construido en los astilleros de Cartagena y botado en 1929, representaba una mejora notable respecto a sus predecesores. Los submarinos de la clase C tenían según los datos de la Armada una eslora de 73,3 m.; una manga de 6,30 m. y una cota de 90 metros. Podían alcanzar una velocidad de 16,5 nudos en superficie y 8,5 nudos en inmersión. Su desplazamiento era de 925 Tm en superficie y 1.144 Tm en inmersión.

El S-81, comparado con los submarinos históricos de la ArmadaKindelán

Su dotación estaba compuesta por 40 hombres, y su armamento principal eran seis tubos lanzatorpedos y un cañón de 76 mm en cubierta. Durante los años treinta, el C-3 participó en ejercicios y misiones de adiestramiento junto a otros submarinos de su clase. Según el Instituto de Historia y Cultura Naval, en el otoño de 1934 formó parte de un crucero de instrucción por el Mediterráneo oriental, con escalas en puertos de Egipto, Palestina, Grecia y Francia, en compañía del C-6. Esta navegación sirvió para proyectar la presencia naval española y comprobar la autonomía y fiabilidad de los sumergibles.

Al estallar la Guerra Civil Española, el C-3 permanecía en la base de Cartagena y quedó bajo control de la Marina republicana. Fue empleado en misiones de vigilancia en el mar de Alborán y el estrecho de Gibraltar, donde se encargaba de interceptar unidades enemigas y proteger rutas de suministro. El 12 de diciembre de 1936, mientras navegaba en superficie a unas cuatro millas de la costa de Málaga, el submarino sufrió una explosión y se hundió en cuestión de segundos. Solo tres de los 40 tripulantes lograron sobrevivir.

Las investigaciones posteriores, recogidas en los archivos del Museo Naval, apuntaron a la posibilidad de que el submarino alemán U-34 lo hubiera torpedeado secretamente en el marco de la Operación Úrsula, misión encubierta de la Kriegsmarine en apoyo del bando sublevado. El suceso permaneció envuelto en misterio hasta el hallazgo del pecio en 1998, localizado a 68 metros de profundidad frente a Málaga por un equipo del Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico. Desde entonces, el C-3 se considera un símbolo de la memoria del Arma Submarina, y su historia se conserva en las exposiciones del Museo Naval y en publicaciones del Ministerio de Defensa.

Submarinos gemelos

En cuanto al C-6, gemelo del C-3, fue botado en Cartagena el 26 de diciembre de 1929 y entregado oficialmente a la Armada en septiembre de 1930. Formaba parte de la misma serie de seis unidades (C-1 a C-6), desarrolladas para dotar a España de una fuerza submarina moderna y capaz de operar a largas distancias. Con las mismas características técnicas que su hermano de clase, el C-6 participó en maniobras de entrenamiento y en viajes de resistencia, entre ellos el mencionado crucero internacional de 1934 que lo llevó junto al C-3 por el Mediterráneo oriental, con escalas en Alejandría, Haifa, Rodas, El Pireo y Tolón.

Durante la Guerra Civil, el C-6 quedó bajo control republicano y fue destinado al Cantábrico, donde operó desde los puertos de Santander y Bilbao. Su misión principal consistía en proteger el tráfico marítimo y hostigar a las unidades sublevadas. Según los informes recopilados por el Instituto de Historia y Cultura Naval, el submarino actuó con eficacia limitada debido a la escasez de bases seguras y de apoyo logístico. El 12 de mayo de 1937 resultó gravemente dañado durante un bombardeo aéreo en Portugalete, ataque en el que fallecieron seis marinos de su dotación.

Cuando la caída del frente norte era inminente, el 20 de octubre de 1937, el comandante del C-6 decidió hundir el submarino frente a Cabo Torres (Gijón) para evitar que cayera en manos enemigas. El hundimiento fue ordenado tras evacuar a la tripulación, que posteriormente se incorporó a otras unidades republicanas.

Finalizada la contienda, se intentó reflotar el C-6 en 1947, pero la operación fracasó: el submarino volvió a hundirse el 28 de marzo de 1948 mientras era remolcado hacia el desguace. Hoy, sus restos reposan en el fondo del Cantábrico.

La llegada del Isaac Peral a Egipto simboliza la continuidad y la proyección exterior de la Armada española, que mantiene así la tradición de cooperación con otras marinas del Mediterráneo. La clase S-80, construida por Navantia en Cartagena, representa un salto tecnológico respecto a los sumergibles de la clase S-70, su antecesora: incorpora un sistema de propulsión independiente del aire (AIP), gran autonomía y capacidades avanzadas de combate y vigilancia.

Con esta escala en Alejandría, el Isaac Peral continúa su periplo como parte de la operación de seguridad marítima de la OTAN `Sea Guardian’ (OSG, por sus siglas en inglés). Durante una misión de más de un mes, contribuirá de forma determinante a fortalecer el conocimiento del entorno marítimo, además de apoyar en la lucha contra el terrorismo y en la construcción de capacidades regionales de seguridad marítima en el marco de Alianza.

El S-81, uno de los submarinos convencionales más avanzados del mundo, opera en el Mediterráneo como parte de la operación Sea GuardianNATO Maritime Command

La escala en Alejandría, además de técnica, tiene un fuerte valor simbólico: une dos momentos separados por casi un siglo en la historia naval española, vinculando a los pioneros del Arma Submarina de los años treinta con la nueva generación de submarinistas que opera el sistema más avanzado de España.