Un submarino británico armado Hunter Killer saliendo de GibraltarRoyal Navy

Armada  Un submarino armado ‘hunter-killer’ británico, avistado en Gibraltar: misiles Tomahawk y torpedos Spearfish

Un submarino de ataque británico, clasificado como hunter-killer, ha salido de la base naval de Gibraltar, poniendo de manifiesto la presencia permanente de la Royal Navy en el Peñón. Una presencia con frecuencia rodeada de polémica y siempre bajo la mirada suspicaz de España. Aunque la Royal Navy no suele facilitar detalles operativos sobre la identidad concreta de estas unidades ni sobre sus misiones, en este caso ha difundido imágenes en las redes sociales con un mensaje de disuasión: «La Royal Navy asegura su presencia en el mar en todo momento para disuadir a posibles adversarios y proteger a la nación y a los aliados de la OTAN», afirma junto a un breve video del submarino. Además, el tránsito del submarino británico desde Gibraltar vuelve a poner el foco sobre el papel estratégico del Estrecho como punto neurálgico entre el océano Atlántico y el mar Mediterráneo.

Los submarinos hunter-killer del Reino Unido pertenecen a la categoría de submarinos de ataque de propulsión nuclear (SSN), diseñados para localizar, seguir y, llegado el caso, neutralizar otras unidades submarinas o de superficie. Además de su función de combate, estas plataformas desempeñan misiones de inteligencia, vigilancia y reconocimiento, contribuyendo a también a proteger las líneas de comunicación marítimas aliadas.

Son principalmente los modernos buques de la Clase Astute: el HMS Astute, HMS Ambush, HMS Artful, HMS Audacious y HMS Anson, junto a los más antiguos de la Clase Trafalgar. Aunque Reino Unido no identifica el submarino cuyas imágenes ha difundido, hay detalles que indican que pertenece a la citada clase Astute. Por ejemplo, tiene una vela grande, con una forma muy característica «encorvada» o con hombros pronunciados hacia proa, típico de la clase Astute. Además, el diseño hidrodinámico, la posición de la vela más hacia proa y la silueta alargada coinciden con los Astute.

Los submarinos de la clase Astute tienen la peculiaridad de que no están equipados con periscopios ópticos tradicionales, sino que utilizan tecnología de vídeo de alta gama para explorar el horizonte. Además, son extremadamente submarinos silenciosos. Las autoridades británicas ase jactan de que pueden circunnavegar el mundo completamente sumergidos y son capaces de producir su propio oxígeno y agua potable.

Un submarino de ataque de la clase Astute de la Royal navyRoyal Navy

Con 97 metros de eslora y una capacidad de desplazamiento de 7.400 toneladas, dispone de un potente arsenal. En este sentido, cuenta con el misil de crucero de ataque terrestre Tomahawk (TLAM), que permite a los submarinos atacar objetivos terrestres a cientos de millas tierra adentro con precisión milimétrica.

Misiles y torpedos

El Tomahawk IV es la versión más reciente del misil, con un alcance mayor que sus predecesores (superior a 1.600 kilómetros) y puede redirigirse a un nuevo objetivo en pleno vuelo. También puede transmitir imágenes del campo de batalla a su submarino nodriza.

También a bordo de los submarinos de la clase Astute se encuentra el letal torpedo Spearfish. Con un peso de casi dos toneladas, este torpedo pesado puede atacar objetivos a una distancia de hasta 22,5 km (que puede aumentar hasta 48 km a baja velocidad) y es capaz de volar por los aires a un submarino enemigo. Guiado por cable de cobre o por un sonar integrado, el Spearfish libera 300 kg de carga explosiva al impactar con el objetivo o mediante una espoleta acústica de proximidad situada debajo, según información oficial británica.

En cuanto a su sistema de comunicaciones, el Sistema de Mando y Control (CCS) recibe información de diversos sensores a bordo y externos, compila una imagen táctica integrada basada en dicha información, presenta la información táctica al Mando y gestiona el disparo y el control de las armas. El CCS no opera como un sistema único, sino como una red integrada de sistemas que intercambian datos a través de la Red de Sistemas de Combate (CSN), lo que proporciona resiliencia e integridad para apoyar las operaciones.

El SMCS es la principal herramienta de gestión de combate del Comando. Intercambia datos con los sensores de los Sistemas de Supervisión (AWS) y de Vigilancia Subacuática (UWS) del submarino, y compila y gestiona la Imagen de Datos Tácticos con base en esta información. También gestiona el disparo de torpedos Spearfish.

Para detectar buques enemigos, la clase Astute está equipada con Sonar 2076, un conjunto integrado de sonar de búsqueda pasiva/activa con conjuntos remolcados y en el casco.

La estratégica base naval de Gibraltar

Gibraltar sigue siendo un enclave de primer orden para este tipo de operaciones. Su ubicación permite controlar uno de los pasos marítimos más transitados y sensibles del mundo, por el que circula una parte significativa del tráfico naval y energético internacional. Para el Reino Unido, la base naval del Peñón proporciona apoyo logístico y técnico a buques y submarinos, facilitando su despliegue tanto hacia el Mediterráneo como hacia el Atlántico norte.

En el marco de la OTAN, la contribución británica al dominio submarino es considerada clave. La Alianza Atlántica ha señalado en numerosas ocasiones la importancia del control del entorno submarino para garantizar la seguridad , especialmente ante el aumento de la actividad naval de Rusia en aguas europeas. La presencia de submarinos de ataque aliados refuerza la vigilancia de rutas críticas y actúa como un factor de disuasión frente a posibles movimientos hostiles.

Desde el inicio del deterioro del entorno de seguridad en Europa tras la invasión rusa de Ucrania, la OTAN ha intensificado su atención sobre la protección de los flancos y de los principales chokepoints marítimos.

Sensibilidad estratégica

El paso de estas unidades por Gibraltar suele generar atención mediática y política debido al simbolismo y a la sensibilidad estratégica de la zona. No obstante, este tipo de movimientos se encuadran dentro de la normalidad de las operaciones navales internacionales y del ejercicio del derecho de tránsito conforme al derecho marítimo internacional.

Desde la perspectiva española, el Estrecho es una de las áreas más vigiladas por su importancia para la seguridad nacional y aliada. La actividad de submarinos extranjeros, incluidos los de países aliados, se sigue con atención por parte de las autoridades militares, en un entorno donde la cooperación y el intercambio de información con socios de la OTAN resultan esenciales.