Imagen de dos buques rusos detectados por la Armada española
Fuerzas Armadas
La Armada detecta y sigue a un destructor y una corbeta de Rusia en el mar de Alborán, Gibraltar y Galicia
El Estado Mayor de la Defensa ha informado de que la Armada española ha intensificado en la última semana sus operaciones de vigilancia y control marítimo con el seguimiento de varias unidades de la Marina rusa durante su tránsito por espacios de interés estratégico para España. Estas actuaciones se han desarrollado en el mar de Alborán, el estrecho de Gibraltar y el litoral atlántico, en el marco de las Operaciones de Presencia, Vigilancia y Disuasión (OPVD), cuyo objetivo es garantizar la libertad de navegación y reforzar la seguridad marítima.
El Buque de Acción Marítima Audaz de la Armada española
El Buque de Acción Marítima Audaz, desplegado desde el pasado mes de diciembre en el mar de Alborán y el estrecho de Gibraltar, ha sido una de las principales unidades implicadas en estas misiones. Durante este periodo, el buque ha llevado a cabo la monitorización del destructor ruso Severomorsk, perteneciente a la Flota del Norte, durante su tránsito hacia el Mediterráneo oriental. Hay que señalar que este tipo de seguimientos se enmarca en las tareas habituales de control del tráfico marítimo militar que realiza la Armada en aguas próximas a territorio nacional.
Una vez finalizada dicha operación, el Audaz retomó sus cometidos de vigilancia en el mar de Alborán, con especial atención a las proximidades de las islas Chafarinas. Este enclave, situado frente a la costa norte de África, reviste un especial interés estratégico para España y alberga destacamentos permanentes del Ejército de Tierra, dependientes del Mando Operativo Terrestre (MOT). La presencia naval en esta zona contribuye a reforzar la seguridad de estos territorios y a mejorar la capacidad de respuesta ante cualquier incidencia.
Posteriormente, el Audaz volvió a asumir una nueva misión de seguimiento al detectar el tránsito de otro convoy con bandera rusa en su paso hacia el océano Atlántico tras cruzar el estrecho de Gibraltar. Dicho convoy estaba integrado por la corbeta Boikiy y el mercante General Skobelev, una combinación habitual en los despliegues logísticos y operativos de la Marina rusa. La monitorización se realizó de forma continua mientras estas unidades navegaban por aguas próximas a la península ibérica.
Días después, estas mismas unidades fueron avistadas entrando en el litoral gallego. A partir de ese momento, el relevo en las tareas de vigilancia fue asumido por el patrullero de altura Centinela, otra de las unidades de la Armada especializadas en misiones de control y presencia marítima. El Centinela mantuvo el seguimiento del convoy ruso durante su tránsito por aguas del noroeste peninsular hasta que abandonó la zona de interés español y se adentró en aguas bajo responsabilidad francesa.
Un momento del seguimiento a unidades navales rusas por parte de la Armada española
Durante todos estos seguimientos, los buques de la Armada han informado de manera permanente sobre la situación y evolución de las operaciones al Centro de Operaciones de Vigilancia de Acción Marítima (COVAM), con sede en Cartagena. Este centro es el nodo principal desde el que se coordina y supervisa el conocimiento del entorno marítimo nacional, permitiendo una visión en tiempo real del tráfico y de cualquier actividad relevante en los espacios marítimos de soberanía e interés.
Las misiones realizadas por el Audaz y el Centinela se integran dentro de las Operaciones de Presencia, Vigilancia y Disuasión, que dependen del Mando Operativo Marítimo (MOM) y se desarrollan bajo el control operativo del Mando de Operaciones (MOPS). Estas operaciones constituyen una de las principales herramientas de las Fuerzas Armadas para mantener una presencia naval constante, disuasoria y visible en los espacios marítimos, en coordinación con otros organismos del Estado.
Bajo la estructura del Mando Operativo Marítimo, distintos buques de la Armada se despliegan de forma continua en las áreas marítimas de interés nacional. Estas operaciones permiten incrementar el conocimiento del entorno marítimo, proteger las líneas de comunicación marítimas y detectar de manera anticipada posibles riesgos o amenazas. Asimismo, facilitan una respuesta inmediata y proporcionada ante cualquier situación que pueda afectar a la seguridad marítima o a los intereses nacionales.
Junto al Mando Operativo Marítimo, la estructura operativa permanente de las Fuerzas Armadas se completa con los Mandos Operativos Terrestre (MOT), Aéreo (MOA), Espacial (MOESPA) y Ciberespacial (MOC). En conjunto, estas estructuras permiten una actuación coordinada en todos los dominios. De manera diaria, alrededor de 850 militares participan en estas operaciones permanentes, siempre bajo el control operativo del Mando de Operaciones.