Términos como artillería y trincheras se mezclan en la actualidad con otros como guerra híbrida, nube de combate, drones o soldados cyborg
Análisis de defensa La importancia del Cuerpo de Suboficiales en la guerra moderna
La revolución tecnológica ha modificado totalmente la guerra moderna y los drones en particular han colaborado a que la contienda bélica se transforme en un fenómeno mucho más rápido y preciso, donde el software y la automatización tienen un papel fundamental. El término «enjambre de drones» ha pasado a ser habitual en nuestro lenguaje y su utilización, coordinada con la aplicación de IA, ha cambiado el equilibrio del campo de batalla. Estos pequeños «aparatitos», con un bajo coste, son capaces de destruir sobre el terreno sistemas de armamento que cuestan miles o millones.
Conectividad, letalidad, autonomía y sostenibilidad son aspectos que marcarán la guerra futura. El Ministerio de Defensa publicó un informe denominado «Tendencias 2024-2025», elaborado por el Mando de Adiestramiento y Doctrina (MADOC) del Ejército de Tierra donde afirma que nos adentramos en una era definida como de «transparencia letal del campo de batalla», de omnipresencia de sistemas robóticos y de la batalla por el dominio de la mente humana.
El MADOC recalca que una de las principales consecuencias de este nuevo modelo de enfrentamiento es la desaparición del factor sorpresa, se ha producido un efecto que el Madoc denomina «campo de batalla transparente», que ha dado lugar a otro concepto denominado «zona de muerte» que define que, en una franja de 15 a 20 kilómetros, en ambos lados del frente, cualquier elemento humano o material descubierto es abatido con un margen de eficacia muy elevado.
Imagen del perro-robot armado con un fusil presentado por el Ejército chino
Todos los cambios relatados han obligado a las unidades militares a la dispersión, algo que, unido a los sistemas de guerra electrónica e interferencia de comunicaciones, dificulta el sistema de transmisión de órdenes, así como la logística, debiendo también girar hacia una logística especial. La rapidez de detección y reacción, así como la movilidad, se han convertido en elementos de vital importancia.
En el futuro campo de batalla es posible que la robótica, la biotecnología, los sistemas de energía dirigida y la fabricación aditiva produzcan cambios que hoy nos resultan inimaginables. Probablemente podamos observar imágenes de robots luchando contra robots o soldados robots luchando contra soldados humanos algo que hasta hace muy poco nos parecía producto de la ciencia ficción.
En cualquier caso, el hombre, el soldado, sigue siendo un elemento esencial en el desarrollo de la guerra y, por tanto, es fundamental contar con los miembros de las Fuerzas Armadas (FAS) más preparados y capacitados, que serán los encargados de dirigir y utilizar todos estos avances que la revolución tecnológica pone en sus manos.
El cuerpo de suboficiales se ha consolidado como la «columna vertebral» de todos los ejércitos modernos del mundo y adquiere mucha más relevancia en los escenarios de la «nueva guerra». En estos nuevos escenarios, los ejércitos occidentales, en contraposición a los ejércitos rusos, chinos o norcoreanos, otorgan a sus suboficiales la capacidad de tomar decisiones autónomas sobre el terreno, algo que se corresponde con su preparación y responsabilidad dentro del campo de batalla.
Nuevo liderazgo
El ejemplo contrario, el del mando y estilo de liderazgo vertical, correspondiente a los otros ejércitos, en particular al ruso, resulta absolutamente ineficaz en el nuevo campo de batalla, algo que se pone de manifiesto en la guerra de Ucrania, donde pudimos observar las constantes bajas de altos mandos militares, seguramente desarrollando labores que en nuestros ejércitos serían asumidas por militares de menor rango.
Si nos paramos a observar la fotografía de un soldado ucraniano al comienzo de la guerra, podríamos ver con claridad que representaba a un soldado del Este. Esa misma fotografía en la actualidad ha cambiado totalmente y se corresponde con la de un soldado occidental, pero no solamente ha cambiado la uniformidad o la dotación técnica y de armamento, ha cambiado la mentalidad y la adaptación a las tácticas modernas, algo que se refleja en esa asunción de la toma de decisiones sobre el terreno.
Los suboficiales representan el nexo entre la visión crítica de los oficiales y la ejecución táctica sobre el terreno. En muchas ocasiones, unidades pequeñas operan de forma autónoma, incluso sin supervisión directa por parte de los oficiales, otorgando a los suboficiales la capacidad de tomar decisiones rápidas y efectivas en situaciones muy complejas, lográndose adaptar constantemente a las nuevas circunstancias.
El teniente general (r) Charles Hooper, del Ejército de Tierra de EE. UU., afirma: «…mucha gente no entiende que el liderazgo, el mando de batalla y los cuerpos de suboficiales se basan en la cultura, no en la técnica. Es la voluntad del oficial superior de delegar autoridad y aceptar el consejo de un subordinado a su mando por encima de su propio juicio… Por eso se puede formar un cuerpo de suboficiales, pero puede que no sea tan eficaz en un contexto cultural ruso o chino como lo es en el estadounidense».
Sistema de enjambres de drones que escoltan a cazas de combate
El teniente general Hooper da en el clavo absolutamente. Rusia y China no disponen en la actualidad de los recursos estructurales y culturales necesarios para poder establecer un sistema comparable en sus ejércitos, debido, entre otras cuestiones, a un modelo jerárquico influenciado por la posición con respecto al partido en el poder y a un alto grado de desconfianza de los mandos inferiores. Un ejemplo de todo ello puede ser la purga realizada semanas atrás en los altos mandos del ejército chino, descabezando prácticamente a todos los altos mandos de sus FAS.
Las academias de oficiales y suboficiales tienen el objetivo de preparar a sus alumnos para la nueva guerra, incorporando entre sus asignaturas las nuevas tecnologías y amenazas emergentes, diseñando doctrinas de su uso y no perdiendo la instrucción tradicional sobre funciones y responsabilidades.
Los mandos estratégicos de las FAS deben ser los responsables de crear y potenciar un sistema en el que predomine la confianza en la profesionalidad de los subordinados de menor rango, estableciéndose un funcionamiento basado en la lealtad recíproca de los escalones de mando.
Los miembros del cuerpo de suboficiales están en la actualidad absolutamente integrados en nuestra sociedad, con niveles de estudios que hacen que entre sus filas se encuentren numerosos miembros con titulaciones universitarias y de posgrado y que dispongan de la experiencia aportada por su participación en diferentes misiones en el extranjero, donde son muy respetados por su profesionalidad. Los suboficiales son un eslabón clave en la cadena que sujeta el ancla de la operatividad de las FAS.