Cazaminas Segura de la Armada españolaArmada

Armada española  Los cazaminas construidos con plástico reforzado con fibra de vidrio capaces de neutralizar minas en el estrecho de Ormuz

El estrecho de Ormuz se ha convertido en uno de los puntos más sensibles del actual escenario de guerra en Oriente Próximo. EE.UU. afirma haber hundido 16 barcos que soltaban minas en Ormuz y Trump amenazó a Irán con «consecuencias nunca vistas» si no desmina el estrecho. Su cierre por parte de Irán tras el ataque de Estados Unidos e Israel ha puesto en el centro de atención a un tipo de buque muy especializado: los cazaminas. La presencia de minas navales en una zona estratégica como esta puede paralizar el comercio energético mundial. Por ello, se han revalorizado el papel de los buques dedicados a detectar y neutralizar explosivos submarinos.

En este contexto, los cazaminas de la Armada española constituyen una de las capacidades más específicas de la guerra naval moderna, aunque por el momento no está previsto su despliegue en la región.

La 1ª Escuadrilla de Medidas Contra Minas está formada por seis cazaminasKindelán

La 1ª Escuadrilla de Medidas Contra MinasKindelán

El estrecho de Ormuz conecta el golfo Pérsico con el océano Índico y es uno de los corredores energéticos más importantes del planeta. Se estima que en 2024, por ese estrecho pasaron unos 20 millones de barriles diarios, alrededor del 20 % del consumo mundial. Cerca del 25 % del comercio marítimo mundial de petróleo pasa por allí. Las rutas alternativas solo pueden desviar 2,6 millones de barriles diarios, muy por debajo del volumen normal.

Su ubicación geográfica convierte a Irán en un actor clave en el control de este corredor marítimo. El uso de minas navales es una de las herramientas que puede emplearse para interrumpir el tráfico marítimo sin necesidad de un enfrentamiento naval directo y provocar graves daños a buques civiles o militares.

El papel de los cazaminas

Frente a esta amenaza, los cazaminas son buques especializados cuya misión consiste en localizar, identificar y neutralizar minas submarinas.

La Armada española dispone de seis unidades de este tipo integradas en la Escuadrilla de Medidas contra Minas: Segura, Sella, Tambre, Turia, Duero y Tajo.

Todos ellos tienen base en Cartagena y participan con frecuencia en operaciones permanentes de la OTAN dedicadas a la seguridad marítima y a la limpieza de minas en zonas estratégicas. No obstante, la ministra de Defensa, Margarita Robles, ha señalado que en estos momentos no está previsto el envío de estos buques al estrecho de Ormuz, a pesar del aumento de la tensión en la zona.

Según los datos de la Armada, los cazaminas españoles tienen una eslora de unos 54 metros y una autonomía aproximada de 2.000 millas náuticas. Su tripulación está compuesta por 41 militares: seis oficiales, once suboficiales y veinticuatro miembros de marinería. Disponen como armamento un cañón antiaéreo ligero OERLIKON 20 mm/85 GAM-B01.

Vista del estrecho canal de Corinto desde el cazaminas Tajo de la Armada españolaArmada Española

Su misión principal es garantizar que las rutas marítimas permanezcan libres de minas, especialmente en los accesos a puertos, bases navales o zonas donde puedan desarrollarse operaciones anfibias. Para ello utilizan un conjunto de sensores y sistemas especializados que permiten localizar explosivos bajo el agua. El proceso suele desarrollarse en varias fases:

1. Detección: mediante sónar se rastrea el fondo marino en busca de objetos sospechosos.

2. Clasificación: los operadores analizan las imágenes para determinar si se trata de una mina.

3. Identificación: vehículos submarinos se acercan al objeto para confirmar su naturaleza.

4. Neutralización: si se confirma que es una mina, se coloca una pequeña carga explosiva para destruirla de forma controlada.

Este trabajo requiere una navegación extremadamente precisa y lenta, ya que cualquier error puede resultar peligroso en una zona minada.

Construidos para resistir explosiones

Una de las características más llamativas de los cazaminas españoles es el material con el que están construidos. A diferencia de la mayoría de los buques militares, su casco no es metálico. Los barcos de la clase Segura están fabricados con plástico reforzado con fibra de vidrio. Este material tiene varias ventajas fundamentales para la guerra contra minas. El casco de fibra de vidrio ofrece una gran resistencia estructural frente a las ondas de choque que puede provocar una explosión cercana bajo el agua.

Además, reduce de forma significativa la firma magnética del buque. Muchas minas modernas están diseñadas para activarse cuando detectan el campo magnético generado por el casco metálico de un barco. Al utilizar materiales no metálicos, el riesgo de detonación se reduce considerablemente.

A esta característica se suma una firma acústica muy reducida, otro factor importante porque algunas minas se activan por el ruido generado por las hélices o los sistemas de propulsión de los barcos.

Sistemas españoles contra minas

Los cazaminas de la Armada incorporan también tecnología desarrollada en España. Su sistema de combate integra sensores, comunicaciones y herramientas de control para coordinar la búsqueda y neutralización de explosivos submarinos.

Entre sus principales equipos se encuentran:

• Un sónar de profundidad variable para detectar objetos en el fondo marino. En concreto se trata de un sonar VDS AN/SQQ-32 (Sp)

Vehículos submarinos operados remotamente. En concreto se trata de Pluto Plus + Minesnipeer Sistema de Mando y Control MCM FABA

Radar: Kelvin Hughes Type 1007 Radar: Koden MDC 1550

Uno de los elementos clave son los vehículos submarinos Pluto Plus y Miniesniper, pequeños robots capaces de acercarse a la mina para identificarla visualmente y colocar una carga explosiva que permita destruirla. Estos dispositivos permiten neutralizar las minas sin que el buque tenga que acercarse demasiado al artefacto.

Clave en las operaciones de la OTAN

La guerra contra minas es una especialidad naval que cobra especial importancia en escenarios como el actual. En estrechos marítimos estratégicos, como el de Ormuz, el uso de minas puede convertirse en una forma eficaz de bloquear el tráfico marítimo global. Por esta razón, la OTAN mantiene fuerzas navales permanentes dedicadas a este tipo de operaciones, en las que España participa habitualmente con sus cazaminas. El objetivo es garantizar la seguridad de las rutas marítimas y asegurar que los puertos y bases navales aliados permanezcan operativos incluso en situaciones de crisis. En caso de que una zona quede minada, estos buques serían los primeros en entrar en acción para abrir corredores seguros por los que puedan navegar los buques civiles y militares.