Pablo González Sánchez-Cantalejo, director de Programas OTAN y Unión Europea en Indra, y Luis Enrique Moya Cánovas, coordinador de Programas de la Unión EuropeaKindelán

Indra, en los Fondos Europeos de Defensa  Del radar multibanda 4D para buques de combate al diseño de la cabina de los futuros cazas europeos

La última convocatoria del Fondo Europeo de Defensa (EDF, por sus siglas en inglés), impulsado por la Comisión Europea, ha confirmado el creciente peso de la industria española en los programas de I+D militar comunitarios. La compañía Indra se sitúa nuevamente entre las tres principales empresas europeas del sector por volumen de proyectos y financiación obtenida, con resultados que sus responsables califican como «extraordinariamente buenos» y que consolidan una estrategia iniciada hace casi una década.

Así lo han explicado Pablo González Sánchez-Cantalejo, director de Programas OTAN y Unión Europea en Indra, y Luis Enrique Moya Cánovas, coordinador de Programas de la Unión Europea en la compañía, en un encuentro informativo en el que han desgranado las claves de esta convocatoria y su impacto en el futuro de la defensa europea.

La empresa española ha logrado en esta convocatoria un total de 76 millones de euros, de los cuales 60 millones proceden de subvenciones europeas y 16 millones de contratos del Ministerio de Defensa. Se trata, según González, de «un récord» que supone «un aumento de más del 10% sobre el mejor año» registrado por la compañía en el marco del EDF.

Estas cifras adquieren mayor relevancia si se contextualizan en un entorno altamente competitivo. Tal y como subrayó Moya, «cada año las convocatorias son más competitivas» y el número de propuestas presentadas por la industria europea crece «a dobles dígitos». En este escenario, lograr presencia en 15 grandes proyectos europeos representa «un gran éxito».

González insistió en que los resultados sitúan a Indra «en el top tres de empresas europeas de defensa», tanto por número de proyectos como por volumen de financiación captada, lo que confirma la consolidación de la compañía como actor clave en el ecosistema industrial europeo.

Áreas estratégicas de la defensa

Indra participa en 15 proyectos que abarcan prácticamente todos los ámbitos tecnológicos clave de la defensa moderna. Entre ellos destacan dos iniciativas lideradas directamente por la compañía: un proyecto de radar multibanda 4D, considerado la base de la futura generación de sensores para buques de combate europeos, y otro centrado en el desarrollo de capacidades de mando y control en el dominio ciber.

En palabras de González, el objetivo en ciberdefensa es desarrollar «todo desde la conciencia situacional (…) hasta lo que es el mando y control que permite dirigir operaciones en el dominio ciber», un ámbito que ya se considera el quinto dominio operativo junto a tierra, mar, aire y espacio.

Además, la compañía participa en proyectos clave relacionados con comunicaciones militares de nueva generación, sistemas optrónicos, combate colaborativo en los dominios aéreo, terrestre y naval, así como en el diseño de la cabina de los futuros cazas europeos.

También tiene presencia en iniciativas de simulación avanzada, tanto para el diseño de aeronaves como para la integración de entornos reales y virtuales en ejercicios militares. Según explicó González, estos desarrollos permitirán que «los medios reales sean capaces de ver los medios simulados y los medios simulados vean el comportamiento real», un avance clave para el entrenamiento militar.

Papel tractor de la industria española

Uno de los elementos más destacados es el efecto tractor de Indra sobre el conjunto del tejido industrial español. La compañía suele formar parte del núcleo decisor de los proyectos —lo que denomina «core team»— y garantiza una elevada participación nacional.

Según detalló González, en los proyectos en los que participa Indra, la presencia española alcanza entre el 18% y el 20%, una cifra muy superior al peso teórico de España en el presupuesto europeo. «Tener el 20% de los proyectos es mucho (…) estamos prácticamente al mismo nivel que cualquier otra de las principales naciones», afirmó.

Además, la compañía moviliza un volumen de financiación equivalente para otras empresas españolas, en una relación «prácticamente 50-50», lo que refuerza su papel como dinamizador del sector.

Desde Indra subrayan que el EDF es «una herramienta fundamental para el desarrollo de productos y nuevas tecnologías». La estrategia de la compañía ha sido utilizar estos programas como palanca para impulsar desarrollos propios y, al mismo tiempo, establecer alianzas con otras empresas europeas.

«Siempre hemos apostado por utilizar el EDF como palanca para el desarrollo de los productos y tecnologías que ya teníamos previsto desarrollar», explicó González, quien añadió que otro objetivo clave es «establecer mecanismos de colaboración con otras empresas europeas».

Este enfoque ha permitido a la compañía posicionarse en prácticamente todas las áreas de la defensa, desde sensores y mando y control hasta espacio, simulación o sistemas terrestres, consolidando un perfil multidominio que, según los responsables, constituye una ventaja competitiva.

El EDF responde a una lógica de cooperación industrial europea. Los proyectos suelen integrar entre 20 y 30 empresas de distintos países, lo que obliga a establecer estructuras de gobernanza complejas. En este contexto, la participación en el núcleo de decisión es clave para influir en el desarrollo tecnológico.

González destacó que estos programas tienen un horizonte temporal a medio y largo plazo: «No estamos desarrollando cosas de manera inmediata (…) los que empiezan ahora probablemente estén en 2030». El objetivo final es desarrollar productos conjuntos que puedan ser comercializados en Europa y, eventualmente, en mercados internacionales. En este sentido, aclaró que la exportación de estos sistemas no depende de Bruselas, ya que «la Comisión Europea no tiene competencias» en esta materia, que corresponde a los gobiernos nacionales.

Propiedad intelectual

En cuanto a los derechos de propiedad intelectual, el modelo del EDF establece que recaen en las empresas participantes, al tratarse de subvenciones. No obstante, los Ministerios de Defensa obtienen derechos de uso sobre los desarrollos cofinanciados. González precisó que no existe una regla única sobre patentes, ya que «depende mucho del proyecto», aunque el objetivo general es avanzar hacia productos conjuntos desarrollados y comercializados en cooperación.

El salto presupuestario tras 2027

Uno de los aspectos más relevantes es la evolución futura del EDF. El actual marco presupuestario, que se extiende hasta 2027, moviliza alrededor de 1.000 millones de euros anuales. Sin embargo, la Comisión Europea prepara un nuevo ciclo (2028-2034) con un incremento sustancial de la inversión.

Según explicó González, el nuevo fondo de competitividad europeo podría destinar hasta 130.000 millones de euros a áreas como defensa, espacio y seguridad, lo que implicaría multiplicar por diez el presupuesto anual dedicado a defensa. «Vamos a dar un salto de 1 a 10 muy probablemente», señaló. Este aumento refuerza la importancia estratégica de estar bien posicionados en los programas actuales, que funcionan por fases y sientan las bases de futuros desarrollos industriales.

El EDF también responde a una necesidad política: recuperar capacidades tecnológicas perdidas en Europa tras décadas de menor inversión en defensa. González recordó el llamado «dividendo de la paz», que llevó a reducir el gasto militar tras el final de la Guerra Fría y generó «carencias en ciertas áreas».

La Comisión busca ahora compensar esas lagunas mediante programas colaborativos que fortalezcan la autonomía estratégica europea. En este contexto, las empresas con tecnologías duales, como Indra, tienen una ventaja al poder transferir innovaciones del ámbito civil al militar y viceversa.

Una estrategia de largo recorrido

La posición actual de Indra es fruto de una estrategia iniciada en 2017, antes incluso de la creación formal del EDF. Desde entonces, la compañía ha participado en más de 90 proyectos europeos y ha liderado más de una decena. «Es una estrategia de largo plazo (…) no depende de quién ocupe la presidencia», subrayaron los responsables, destacando la continuidad del compromiso con Europa a lo largo de diferentes etapas corporativas. Este posicionamiento ha permitido a la empresa anticiparse a la creciente relevancia de la Unión Europea como cliente en el ámbito de la defensa, complementando el papel tradicional de los ministerios nacionales.

Perspectivas de futuro

De cara a las próximas convocatorias, la compañía espera mantener su nivel de éxito y ampliar su participación en un contexto de mayor inversión. Aunque no existen garantías de retorno, el objetivo es seguir situando a España por encima de su peso teórico en los programas europeos. «España aporta el 10% del presupuesto (…) y nos movemos en torno al 18-20%», destacó González, quien confía en que esta tendencia se mantenga en el futuro.