El teniente general Ivorra clausura la IV Jornada de Defensa de El Debate
IV Jornada de defensa de El Debate El teniente general Ivorra: «La defensa y la soberanía no se consolidan únicamente con presupuestos»
El teniente general Miguel Ivorra, responsable de la Dirección General de Estrategia e Innovación de la Industria, ha clausurado la IV Jornada de Defensa de El Debate con un mensaje dirigido a la industria de defensa: «La defensa y la soberanía no se consolidan únicamente con presupuestos». Ivorra desarrolló una intervención centrada en la necesidad de fortalecer la base tecnológica e industrial española para responder a un entorno estratégico cada vez más complejo. Ante representantes de las Fuerzas Armadas, la Administración, la industria, el mundo académico y los medios de comunicación, el general subrayó que la defensa nacional requiere no solo recursos económicos, sino también respaldo social, innovación y una estrecha cooperación entre el sector público y privado.
Iborra comenzó agradeciendo a El Debate la organización del encuentro y destacó el éxito de la edición que reunió a más de 200 asistentes. A su juicio, la jornada se ha consolidado como un espacio de referencia para el análisis de capacidades, el intercambio de conocimientos y la construcción de consensos entre administraciones, empresas y centros de investigación.
El general señaló que el elevado nivel de participación refleja «la vitalidad de un sector que se encuentra en plena transformación» y la fortaleza de un modelo de colaboración público-privada que calificó como «un activo estratégico para nuestra soberanía tecnológica y operativa».
El teniente general Miguel Ivorra, director general de Estrategia e Innovación de la Industria
Durante su intervención recordó que el objetivo común de todos los actores implicados es reforzar las capacidades industriales y tecnológicas nacionales para dotar a las Fuerzas Armadas de los medios necesarios para cumplir sus misiones en un escenario internacional cada vez más exigente.
Según explicó, España afronta un momento histórico marcado por profundas transformaciones geopolíticas que afectan directamente a la seguridad, la estabilidad y el bienestar de los ciudadanos. En ese contexto, defendió que la defensa debe entenderse como una tarea colectiva y no exclusivamente institucional.
Una de las afirmaciones más relevantes de su discurso fue que «la defensa y la soberanía no se consolidan únicamente con presupuestos o programas, sino con legitimidad ciudadana, con diálogo entre instituciones y con la convicción de que garantizar nuestra protección y nuestro futuro es, ante todo, un proyecto de Estado».
Iborra insistió en que el actual contexto obliga a asumir una responsabilidad compartida. En su opinión, disponer de capacidades estratégicas suficientes no constituye únicamente una necesidad técnica o industrial, sino también una exigencia democrática que requiere apoyo social y consenso político.
En este sentido, destacó el trabajo realizado por el Ministerio de Defensa a través de la Estrategia Industrial de Defensa de 2023 y de la Estrategia de Tecnología e Innovación para la Defensa actualizada en 2026. Ambas herramientas, explicó, sirven para orientar el desarrollo industrial y tecnológico del sector y para alinear las capacidades nacionales con las necesidades presentes y futuras de las Fuerzas Armadas.
La innovación ocupó una parte central de su intervención. El general afirmó que mantener la ventaja operativa y la autonomía estratégica exige acelerar los procesos de investigación y desarrollo. Según indicó, la tecnología se ha convertido en un elemento determinante del poder internacional. De hecho, advirtió de que «la competencia tecnológica se ha transformado en un factor decisivo de poder», en un escenario en el que los conflictos ya no se desarrollan únicamente en los dominios tradicionales, sino también en el ámbito digital.
Para Iborra, innovar significa mucho más que desarrollar nuevas tecnologías. Supone crear mecanismos de colaboración capaces de conectar capacidades, compartir conocimiento y convertir las ideas en soluciones concretas para la defensa y la seguridad. Por ello defendió un modelo en el que administraciones, Fuerzas Armadas, universidades, centros de investigación y empresas trabajen de forma coordinada para generar capacidades útiles de manera más rápida y eficiente.
Prioridades tecnológicas
El responsable ministerial también identificó algunas de las prioridades tecnológicas para los próximos años. Entre ellas destacó la ciberdefensa, que definió como uno de los principales desafíos de la actualidad y un elemento esencial de la Seguridad Nacional.
Asimismo, resaltó la creciente importancia del dominio espacial. A su juicio, el espacio se ha consolidado como un entorno estratégico imprescindible para el funcionamiento de numerosas capacidades críticas tanto civiles como militares. Otro de los conceptos centrales de su intervención fue el de soberanía tecnológica. El general la definió como «la capacidad de una nación para decidir, desarrollar, proteger y controlar las tecnologías críticas que sustentan su seguridad y su prosperidad, sin depender de terceros países».
El teniente general Miguel Ivorra clausura la IV Jornada de Defensa de El Debate
Para alcanzar ese objetivo consideró imprescindible fortalecer las capacidades científicas, industriales y tecnológicas nacionales mediante una financiación sostenida y una cooperación permanente entre el sector público y el privado.
Aunque reconoció los avances logrados por la industria española de defensa en materia de innovación e internacionalización, también admitió la existencia de importantes desafíos. Entre ellos citó el reducido tamaño de muchas empresas tecnológicas, las dificultades para escalar proyectos innovadores y determinados obstáculos administrativos que limitan el crecimiento del sector.
Por ello reclamó medidas para consolidar cadenas de suministro resilientes, facilitar el acceso de las pymes a los grandes programas de defensa, simplificar los procesos de contratación pública y mejorar los instrumentos de financiación para las empresas innovadoras.
Asimismo, defendió la creación de alianzas y consorcios nacionales e internacionales que permitan aumentar la competitividad de la industria española y aprovechar las oportunidades derivadas de los programas europeos de defensa.
Finalmente, puso el foco en el talento como factor estratégico. Consideró imprescindible atraer, formar y retener profesionales altamente cualificados para sostener el crecimiento del sector y reforzar la capacidad tecnológica nacional.
En el cierre de su discurso resumió el mensaje central de la jornada: aumentar las capacidades de defensa, fortalecer la soberanía tecnológica y mejorar la competitividad industrial de España. Porque, como concluyó, «una industria de defensa sólida no solo contribuye a la seguridad; contribuye también a la competitividad, al empleo de alta cualificación y al crecimiento económico. Construye país».