Uno de los drones que tiene la UME en LeónCarlos S. Campillo

Fuerzas Armaadas  La UME refuerza su capacidad multidominio con 73 drones para actuar por aire, tierra y agua

La Unidad Militar de Emergencias (UME) continúa impulsando la modernización de sus capacidades con el fortalecimiento de su Unidad de Drones (UDRUME), un elemento especializado que se ha consolidado como una herramienta esencial para intervenir en incendios forestales, catástrofes naturales y otras situaciones de emergencia. Ubicada en León, esta unidad representa la apuesta del Ministerio de Defensa por incorporar tecnologías avanzadas que mejoren la eficacia, la seguridad y la rapidez de respuesta de las Fuerzas Armadas en apoyo a la población civil.

Actualmente, la UDRUME cuenta con 38 militares, una cifra que está previsto aumentar progresivamente hasta alcanzar 85 efectivos antes de finalizar el año, lo que permitirá ampliar tanto su disponibilidad operativa como su capacidad para desplegar simultáneamente en diferentes escenarios de emergencia.

La ministra de Defensa visita la unidad de drones de la UME en LeónMinisterio de Defensa

Su principal característica es la capacidad multidominio. A diferencia de otras unidades especializadas exclusivamente en sistemas aéreos no tripulados, la UDRUME integra plataformas capaces de operar en los dominios aéreo, terrestre y acuático, ofreciendo una respuesta adaptada a cada tipo de intervención. En su base de León dispone de cinco drones terrestres y ocho plataformas aéreas y acuáticas, además de los sistemas distribuidos entre los distintos batallones de la UME. En conjunto, la fuerza dispone de 73 drones, convirtiéndose en una de las organizaciones públicas españolas con mayor capacidad operativa en este ámbito.

Los drones aéreos proporcionan reconocimiento inmediato de la zona de operaciones, vigilancia en tiempo real, localización de personas, evaluación de daños y seguimiento de incendios forestales, permitiendo transmitir imágenes de alta resolución al puesto de mando para facilitar la toma de decisiones. Muchos de estos sistemas incorporan cámaras diurnas, sensores térmicos y equipos de transmisión en tiempo real que permiten trabajar incluso con humo denso, durante la noche o en condiciones meteorológicas adversas.

Por su parte, los drones terrestres permiten acceder a zonas peligrosas o de difícil acceso sin exponer directamente al personal. Pueden inspeccionar infraestructuras dañadas, recorrer áreas afectadas por derrumbes o colaborar en misiones de reconocimiento en entornos contaminados o con riesgo para los intervinientes.

Lucha contra incendios

La capacidad se completa con drones acuáticos, especialmente útiles para inspeccionar cauces, embalses, zonas inundadas o apoyar operaciones de búsqueda y rescate en el agua. Estos sistemas amplían significativamente las posibilidades de actuación de la UME en emergencias provocadas por inundaciones o fenómenos meteorológicos extremos.

La flexibilidad que ofrece esta combinación de plataformas ha quedado demostrada durante numerosas intervenciones. Además de su empleo habitual en la lucha contra incendios forestales, los drones han apoyado operaciones desarrolladas durante intensas nevadas, facilitando la planificación de los trabajos para la apertura de carreteras mediante palas empujadoras y fresadoras, así como la evaluación de daños y el seguimiento de la evolución de las emergencias.

Durante su reciente visita a las instalaciones de la UDRUME en León, la ministra de Defensa, Margarita Robles, destacó la capacidad de adaptación de la Unidad Militar de Emergencias para responder a cualquier tipo de crisis y subrayó que la modernización constituye uno de los objetivos prioritarios del Ministerio de Defensa. La ministra afirmó que las Fuerzas Armadas deben seguir incorporando nuevas capacidades tecnológicas para afrontar un escenario caracterizado por emergencias cada vez más frecuentes y complejas.

Robles también mantuvo una videoconferencia con el personal de la UME desplegado en Venezuela tras el terremoto registrado en el país, donde elogió su profesionalidad y el reconocimiento internacional que ha alcanzado la unidad gracias a su experiencia en operaciones de ayuda humanitaria y protección civil.

La creación y expansión de la Unidad de Drones responde al proceso de transformación tecnológica que está llevando a cabo la UME desde hace años. La incorporación de sistemas no tripulados permite aumentar la seguridad del personal, reducir los tiempos de respuesta, mejorar el conocimiento de la situación sobre el terreno y optimizar la coordinación entre los distintos equipos desplegados. Estas capacidades se integran en el sistema de mando y control de la UME, proporcionando información en tiempo real a los responsables de dirigir las operaciones.