La hoja de ruta del Ejército del Aire y del Espacio aborda un nuevo contexto estratégico

La hoja de ruta del Ejército del Aire y del Espacio aborda un nuevo contexto estratégicoEjército del Aire y del Espacio

Visión del Ejército del Aire y del Espacio  Un futuro sistema de sexta generación, el corazón del proyecto Astra para la defensa aérea española

El concepto ASTRA (Future Combat Air System – FCAS Nacional) se convierte en el eje sobre el que girará la transformación del Ejército del Aire y del Espacio durante las próximas décadas. La nueva visión estratégica que presentó el pasado jueves el Jefe del Estado Mayor del Ejército del Aire y del Espacio (JEMA), general del Aire Francisco Braco Carbó sitúa este programa como la referencia que orientará tanto la operación como la preparación de la fuerza, integrando los sistemas actualmente en servicio, los programas de modernización y las futuras capacidades, entre ellas un sistema de combate de sexta generación.

En palabras del documento, «el concepto ASTRA define la guía y los principios que orientan la operación y preparación del Ejército del Aire y del Espacio en términos de sistemas en servicio, modernización y nuevos programas, incluyendo como pieza fundamental un futuro sistema de sexta generación».

El Jefe de Estado Mayor del Ejército del Aire y del Espacio, general del Aire Francisco Braco Carbó, presenta el documento «Visión del Ejército del Aire y del Espacio»

El Jefe de Estado Mayor del Ejército del Aire y del Espacio, general del Aire Francisco Braco Carbó, presenta el documento «Visión del Ejército del Aire y del Espacio»Ejército del Aire y del Espacio

Esta transformación responde a un escenario estratégico caracterizado por amenazas cada vez más complejas y multidominio. La visión del Ejército del Aire y del Espacio establece que la Fuerza Aeroespacial debe estar preparada para actuar en cualquier nivel de conflicto, desde las operaciones en la denominada zona gris hasta enfrentamientos de alta intensidad, tanto en territorio nacional como en despliegues internacionales. El objetivo es que España mantenga unas capacidades equiparables a las de sus principales aliados. El documento señala que «la Fuerza Aeroespacial debe estar preparada para operar desde la zona gris a escenarios de alta intensidad, dentro y fuera del territorio nacional» y añade que «nuestro nivel de ambición ha de equipararse al de nuestros aliados de la OTAN y la Unión Europea».

Dentro de esa transformación, ASTRA establece que la superioridad aérea del futuro no dependerá únicamente de la incorporación de un nuevo avión de combate, sino de la integración de todos los sistemas en un único ecosistema digital. Para ello, el programa Halcón III representa uno de los pilares de la renovación de la aviación de combate española mediante la adquisición de un sistema de última generación capaz de operar plenamente conectado con el resto de plataformas.

Nube de combate: la revolución

La verdadera revolución que plantea ASTRA es la implantación de la denominada nube de combate, concebida como el elemento que permitirá enlazar aeronaves tripuladas, plataformas no tripuladas, sensores, armamento, sistemas espaciales y centros de mando en tiempo real. El documento resume esta filosofía al afirmar que «la nube de combate actuará como catalizador del combate colaborativo, al facilitar la computación distribuida y el intercambio y explotación masiva de datos en el nivel táctico».

Este modelo de combate colaborativo exigirá sensores más avanzados, sistemas de mando y control capaces de gestionar enormes cantidades de información y armamento inteligente plenamente integrado en la red de combate. Además, incorpora tecnologías emergentes como la inteligencia artificial y la computación cuántica para acelerar la toma de decisiones y aumentar la eficacia operativa en escenarios de elevada complejidad.

Los cinco principios para el combate multidominio: preparación, dominio, resiliencia, proyección y personas

Los cinco principios para el combate multidominio: preparación, dominio, resiliencia, proyección y personasEjército del Aire y del Espacio

El armamento adquiere igualmente un papel estratégico dentro de ASTRA. El documento subraya que no basta con disponer de municiones avanzadas, sino que será imprescindible garantizar niveles adecuados de reservas para sostener operaciones prolongadas y asegurar la capacidad de disuasión. En este sentido afirma que «el armamento y sus niveles de stock constituyen un elemento estratégico para la disuasión y la capacidad defensiva y ofensiva».

La integración del armamento dentro de la nube de combate permitirá convertir cada misil o sistema de armas en un componente conectado del sistema de combate. El texto añade que su incorporación como parte del combate colaborativo deberá tenerse presente «en todos los procesos de implementación y actualización de capacidades».

La defensa activa frente a misiles balísticos e hipersónicos, drones y capacidades de guerra electrónica es prioritaria

Otro de los pilares del concepto ASTRA es la capacidad de evolución continua de los sistemas mediante actualizaciones de software. Frente a los tradicionales ciclos de modernización, el documento apuesta por plataformas capaces de incorporar nuevas funciones durante toda su vida operativa. Junto a ello, destaca la importancia del mantenimiento integral de la cadena de fuego y del entrenamiento combinado mediante simuladores avanzados y ejercicios reales para conservar la capacidad de combate.

La capacidad de ataque en profundidad seguirá ocupando un lugar central dentro de la estrategia nacional. El documento es contundente al señalar que «la capacidad de ataque en profundidad seguirá siendo el principal elemento de disuasión estratégica», reforzando la capacidad española para proyectar fuerza a grandes distancias cuando resulte necesario.

Defensa Aérea y Antimisiles Integrada

Paralelamente, la evolución de las amenazas obliga a reforzar la defensa aérea nacional frente a nuevos sistemas de armas. El Ejército del Aire y del Espacio considera prioritaria la protección frente a misiles balísticos, armas hipersónicas, drones y capacidades de guerra electrónica mediante el fortalecimiento de la Defensa Aérea y Antimisiles Integrada.

La protección del territorio no se limitará a interceptar amenazas a gran distancia. ASTRA plantea consolidar la autodefensa de las bases e instalaciones militares mediante sistemas de defensa aérea basada en superficie (SBAD) combinados con medidas pasivas que incrementen la supervivencia de las fuerzas desplegadas. El objetivo es disponer de una protección escalonada capaz de responder frente a cualquier tipo de amenaza aérea.

Imagen de un Eurofighter Halcón en vuelo

Imagen de un Eurofighter Halcón en vueloAirbus

El documento también prevé reforzar la defensa frente a los drones de pequeño tamaño mediante la integración de la denominada capa baja dentro del sistema nacional de mando y control. Para ello será clave el desarrollo del subsistema SUCCAUL, destinado a coordinar la respuesta frente a sistemas UAS de tipo low, slow and small, así como la incorporación de capacidades para ejercer mando y control durante operaciones de alta altitud (HAO). Según el texto, ambos elementos «conformarán un sistema continuo que, desde el suelo hasta el espacio exterior, asegura la continuidad de las capacidades con las que se está dotando al Ejército del Aire y del Espacio».

Entre las capacidades prioritarias también figura la incorporación de aeronaves de alerta temprana (AEW), cuya misión será complementar el actual sistema de vigilancia y mando, aumentando la rapidez de reacción y la capacidad de proyección estratégica. A ello se suma la recuperación de la Patrulla Marítima, considerada esencial para un país con una posición geográfica como la española y con amplios espacios marítimos e insulares. La nueva capacidad permitirá proteger los intereses nacionales mediante vigilancia aérea y actuación sobre y bajo el mar, reforzando además la contribución española a las operaciones de la OTAN y de la Unión Europea.

ASTRA también apuesta por potenciar las Operaciones Aéreas Especiales (SAO) como capacidad estratégica específica dentro de las Fuerzas Armadas. Su elevado nivel de especialización y la incorporación permanente de nuevas tecnologías permitirán ampliar las posibilidades de empleo en operaciones complejas.

Otro de los cambios más relevantes será la recuperación de la capacidad ELINT de inteligencia electrónica. El documento considera que disponer nuevamente de medios propios para detectar, identificar, localizar y analizar emisiones electromagnéticas permitirá mejorar el conocimiento del entorno operativo, anticipar amenazas y apoyar la toma de decisiones prácticamente en tiempo real.

El espacio constituye otro de los grandes pilares del concepto ASTRA. El Ejército del Aire y del Espacio considera que este dominio ya resulta decisivo para las comunicaciones, la navegación, la inteligencia y el mando y control del conjunto de las operaciones militares. Por ello, apuesta por fortalecer progresivamente la Fuerza Espacial mediante sistemas de conocimiento de la situación espacial, capacidades contraespaciales, plataformas robotizadas y sistemas de mando y control específicos.

Hay que seguir renovando y modernizando la flota de aviones de caza, objetivo del programa HALCÓN III, que contempla la adquisición de un sistema de última generación

La estrategia espacial también contempla el desarrollo de sistemas resilientes y ciberprotegidos, apoyados en constelaciones redundantes distribuidas en diferentes órbitas y con capacidad de lanzamiento rápido para recuperar servicios críticos si fueran degradados durante un conflicto. En este contexto, el documento destaca igualmente el valor estratégico de disponer de lanzadores nacionales que permitan responder con rapidez a necesidades operativas sobrevenidas.

La transformación impulsada por ASTRA no afecta únicamente a los sistemas de armas. El Ejército del Aire y del Espacio considera que la formación será uno de los factores decisivos para el éxito del nuevo modelo operativo. El documento señala que «la enseñanza sigue siendo una prioridad» y destaca que el modelo integrado de enseñanza y entrenamiento de vuelo (ITS) «ha consolidado la excelencia en la formación de nuestro personal».

Finalmente, la visión estratégica establece que la formación deberá evolucionar al mismo ritmo que la tecnología. La inteligencia artificial y la computación cuántica dejarán de ser únicamente herramientas de apoyo para convertirse también en contenidos propios de la enseñanza militar. A ello se sumará la preparación específica en sistemas espaciales, ciberespacio, defensa frente a UAS, defensa aérea basada en superficie, operaciones de alta altitud, sistemas hipersónicos y guerra electrónica, configurando el perfil del personal que operará el sistema de combate del futuro definido por el concepto ASTRA.

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