Un bombardero B-1B Lancer de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos ha vuelto a surcar los cielos tras un intenso proceso de regeneraciónUS Central Command

Fuerzas Armadas  De un cementerio de aviones en el desierto de Arizona al combate: el inédito regreso de un bombardero B1

La Fuerza Aérea de los Estados Unidos ha devuelto al servicio operativo un bombardero estratégico B-1B Lancer que permanecía almacenado en el conocido «cementerio de aeronaves» de la Base Aérea Davis-Monthan, en Arizona, tras un complejo proceso de regeneración y mantenimiento desarrollado en la Base Aérea Tinker, en Oklahoma.

La aeronave abandonó la Base Aérea Tinker el pasado 22 de abril después de casi dos años de trabajos dirigidos por el Complejo Logístico Aéreo de Oklahoma City. El bombardero había sido clasificado como aeronave tipo 2000 y enviado a almacenamiento en 2021 en las instalaciones del 309.º Grupo de Mantenimiento y Regeneración Aeroespacial de la Base Aérea Davis-Monthan, uno de los mayores centros de preservación de aeronaves militares del mundo.

El proceso de recuperación ha requerido la intervención de más de 200 militares y civiles del 567.º Escuadrón de Mantenimiento de Aeronaves, que realizaron reparaciones estructurales, revisiones de sistemas y la sustitución de más de 500 componentes. Los trabajos se desarrollaron en turnos prolongados para devolver el aparato a condiciones plenamente operativas.

Infografía de los bombarderos estratégicos supersónicos B-1B LancerKindelán

Jason «JJ» Justice, analista técnico de la Oficina del Programa de Sistemas B-1 en Tinker y antiguo aviador de la Fuerza Aérea, participó tanto en el envío del bombardero al almacenamiento como en su recuperación años después. Según explicó, el regreso de la aeronave simboliza «un ciclo completo» tras más de tres décadas vinculado al aparato.

Los vuelos de validación fueron realizados por pilotos del 10.º Escuadrón de Pruebas de Vuelo, también con base en Tinker. Durante estas pruebas, la aeronave voló en configuración básica para verificar sistemas y prestaciones antes de pasar a la fase final de regeneración: el repintado completo en las instalaciones especializadas de la base.

B-21 Raider

El esfuerzo se enmarca en la estrategia de la Fuerza Aérea estadounidense para mantener operativa su flota de bombarderos mientras avanza la modernización de capacidades estratégicas. Aunque Estados Unidos trabaja en programas de nueva generación como el B-21 Raider, los B-1B continúan desempeñando un papel clave en misiones de ataque de largo alcance y disuasión estratégica.

Un bombardero B-1B Lancer de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos despega de la Base Aérea Tinker, OklahomaUS Central Command

Tras completar el proceso de regeneración, el bombardero regresó finalmente a la Base de la Fuerza Aérea Dyess, donde se reincorporó a la flota activa con un nuevo nombre y un diseño conmemorativo en el morro que recuerda su recuperación y retorno al servicio.

El B-1B Lancer es uno de los principales bombarderos supersónicos de ala variable de la Fuerza Aérea de Estados Unidos. Diseñado durante la Guerra Fría para misiones de penetración estratégica, el aparato puede transportar una amplia variedad de armamento convencional y mantiene capacidad para operar en escenarios de alta intensidad gracias a su gran velocidad y alcance intercontinental.

La US Air Force resalta que El B-1 es un sistema de armas multimisión altamente versátil. El radar de apertura sintética del B-1B es capaz de rastrear, fijar objetivos y atacar vehículos en movimiento, así como de operar en modos de autoapuntado y seguimiento del terreno. Además, un sistema de navegación inercial asistido por GPS de extrema precisión permite a las tripulaciones navegar sin la ayuda de sistemas de navegación terrestres y atacar objetivos con gran precisión. La incorporación de un enlace de datos totalmente integrado (FIDL) con capacidad Link-16 proporciona una mejor capacidad de combate en el campo de batalla.

Equipos de autoprotección

Según los datos de la US Air Force, el B-1B cuenta con equipo electrónico de interferencia de autoprotección a bordo, receptor de alerta de radar (ALQ-161), sistema de contramedidas desechables (chaff y bengalas) y un sistema de señuelo remolcado (ALE-50). Su baja sección transversal de radar conforma un sistema de defensa integrado y robusto que permite la penetración del espacio aéreo hostil. El sistema de contramedidas electrónicas ALQ-161 detecta e identifica todo el espectro de emisores de amenazas adversarias y aplica la técnica de interferencia adecuada, ya sea de forma automática o mediante la intervención del operador.