El Ejército del Aire y del Espacio prepara el ejercicio Atlante 26, dedicado al adiestramiento avanzado de sus unidades con armamento real y misiones C-UAS
Misiles aire-aire y aire-superficie: el Ejército del Aire se despliega en un gran ejercicio en el golfo de Cádiz
El Ejército del Aire prepara el Atlante 26 con misiles, cañones y defensa contra drones
El Ejército del Aire y del Espacio ha iniciado el ejercicio Atlante 26, una actividad de ámbito nacional que se desarrolla entre el 13 y el 18 de septiembre con la participación de varias de sus principales unidades operativas. El adiestramiento combinará el empleo de armamento real aire-aire y aire-superficie con misiones de defensa contra sistemas aéreos no tripulados (C-UAS
La Base Aérea de Morón, en Sevilla, será el principal centro de operaciones del ejercicio. Desde allí se dirigirá buena parte de la actividad, mientras que el Centro de Experimentación del Arenosillo (CEDEA), operado por el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA), tendrá un papel destacado en la coordinación de los ejercicios de tiro.
El Atlante 26 permite concentrar en un mismo escenario diferentes capacidades de combate y adiestramiento. Las actividades de tiro real se desarrollarán en las áreas del golfo de Cádiz y emplearán blancos aéreos y marítimos semiautónomos controlados desde el CEDEA.
El ejercicio cuenta con la participación de medios y personal de las Alas 11, 12, 14, 15, 46 y 48, además del Escuadrón de Zapadores Paracaidistas (EZAPAC). A estas unidades se sumarán los elementos de apoyo, mando y control necesarios para coordinar las diferentes actividades.
La dirección del ejercicio se reparte entre la Base Aérea de Morón y el CEDEA. Este centro último coordinará la actividad de las unidades participantes, del AOC, del Centro de Control de El Arenosillo y de los demás organismos implicados en la ejecución de las diferentes fases.
Tres fases para completar el adiestramiento
El Atlante 26 se ha estructurado en tres fases: despliegue e integración, ejecución y repliegue. El primer paso tuvo lugar el 13 de septiembre, cuando se llevó a cabo la integración del personal participante en la Base Aérea de Morón.
Durante esta jornada también se desarrollaron las conferencias operativas y de seguridad necesarias antes de comenzar las actividades con armamento real . La preparación previa resulta especialmente relevante debido a la variedad de modalidades de tiro previsto y la necesidad de coordinar la actividad aérea y marítima en las zonas afectadas.
La fase principal se desarrolla entre el 14 y el 18 de septiembre. Durante estos días se sucederán distintos periodos de actividad destinados a compatibilizar las diferentes modalidades de adiestramiento.
El programa contempla tiro de cañón aire-aire sobre un blanco remolado por un dron, lanzamiento de misiles aire-aire, lanzamiento de misiles aire-superficie contra un blanco naval y misiones C-UAS.
La combinación de estas actividades permitirá entrenar de forma integrada capacidades que respondan a distintos tipos de amenazas y escenarios operativos. El empleo de blancos aéreos y marítimos proporciona además un entorno de entrenamiento más próximo a las condiciones que pueden encontrarse en operaciones reales.
Las misiones C-UAS incorporan otra dimensión al ejercicio. La proliferación de sistemas aéreos no tripulados ha convertido la detección, seguimiento y neutralización de drones en una capacidad cada vez más relevante para las fuerzas armadas. El Atlante 26 permitirá integrar este tipo de misiones dentro de un ejercicio nacional de adiestramiento avanzado.
Tiro real en el golfo de Cádiz
Una de las características principales del Atlante 26 será el empleo de armamento real en las áreas habilitadas del golfo de Cádiz. Para ello se utilizarán blancos aéreos y marítimos semiautónomos controlados desde la CEDEA.
El centro del INTA tendrá así una función esencial en la preparación y coordinación de las actividades de tiro. La utilización de blancos controlados desde tierra permite generar escenarios de entrenamiento específicos para las unidades participantes y evaluar su capacidad para actuar frente a diferentes objetivos.
Entre las actividades previstas figura el tiro de cañón aire-aire contra un blanco remolcado por un dron. También se realizarán lanzamientos de misiles aire-aire y misiones de lanzamiento de misiles aire-superficie contra un blanco naval.
La sucesión de estas modalidades permitirá a las unidades participantes entrenar diferentes procedimientos y coordinar sus actuaciones dentro de un mismo marco operativo.
La seguridad, prioridad durante el ejercicio
El empleo de armamento real obliga a establecer un dispositivo específico de seguridad durante todas las actividades. En el Atlante 26, la seguridad de vuelo y la seguridad en el empleo del armamento tendrán prioridad durante la ejecución del ejercicio.
Para cada modalidad de tiro se han establecido procedimientos específicos, criterios de seguridad y condiciones concretas para autorizar o interrumpir las maniobras. De este modo, la ejecución de cada actividad estará condicionada al cumplimiento de los requisitos establecidos previamente.
La actividad aérea también estará coordinada con las dependencias de control de tránsito aéreo afectadas. Esta coordinación permitirá gestionar el espacio aéreo durante los periodos de actividad y establecer las medidas necesarias para garantizar la seguridad de las operaciones.
En el ámbito marítimo, la zona de seguridad y sus correspondientes periodos de activación han sido comunicados con antelación a los organismos afectados mediante la publicación del correspondiente Aviso a Navegantes (AVURNAVE).
Este procedimiento permite informar de las restricciones asociadas a las actividades de tiro y coordinar la utilización de las zonas marítimas afectadas con el resto de usuarios.
Repliegue de las unidades el 18 de septiembre
La última fase del Atlante 26 será el repliegue. El 18 de septiembre se llevará a cabo la retirada escalonada de las unidades y medios participantes, de acuerdo con el correspondiente plan de movimientos.