Un F-18 del Ejército del Aire y del Espacio español, durante el entrenamiento liderado por la OTAN en los países bálticosNATO

Fuerzas Armadas  F-18 españoles y un bombardero B-1B de EE.UU. prueban el nuevo escudo aéreo de la OTAN en los países bálticos

La OTAN ha puesto a prueba en Lituania y Letonia su nuevo marco de defensa aérea mediante una misión de entrenamiento en la que participaron aeronaves y medios de Alemania, Italia, Letonia, España, Turquía y Estados Unidos. La actividad, desarrollada el 29 de septiembre y organizada por el Mando Aéreo Aliado de la OTAN (AIRCOM), permitió entrenar la Defensa Aérea y Antimisiles Integrada (IAMD) dentro del nuevo programa de defensa aérea de la Alianza.

La misión se desarrolló como una actividad de Opción de Disuasión Flexible (FDO), concebida para comprobar la capacidad de la OTAN para integrar rápidamente fuerzas de distintos países y aplicar un marco común de reglas, directrices, mando y control y procedimientos operativos frente a las amenazas aéreas.

Eurofighter alemanes e italianos, F-18 Hornet españoles, F-16 Fighting Falcon turcos y un bombardero B-1B Lancer estadounidenseNATO

El nuevo diseño busca proporcionar un enfoque común y unificado para la defensa del espacio aéreo aliado, con independencia de la naturaleza de la amenaza, desde un dron hasta otro tipo de aeronave o sistema aéreo. El modelo también pretende proporcionar una mayor flexibilidad a los comandantes en el área de responsabilidad del Comandante Supremo Aliado en Europa (SACEUR) para integrar y dirigir las fuerzas aportadas por los países aliados.

En este escenario de entrenamiento participaron cazas Eurofighter alemanes e italianos, F-18 españoles, F-16 turcos y, por primera vez dentro del nuevo programa de defensa aérea de la OTAN, un bombardero B-1B Lancer estadounidense. También participaron Eurofighter alemanes e italianos.

Infografía de los bombarderos estratégicos supersónicos B-1B LancerKindelán

La participación de seis países aliados permitió desarrollar un escenario de entrenamiento aéreo de «rojo contra azul» en el que se integraron diferentes plataformas y capacidades. Parte de los cazas participantes forman actualmente parte de los destacamentos de la OTAN desplegados en apoyo de la misión de defensa aérea en los países bálticos.

A los medios de combate aéreo se sumaron otras capacidades de apoyo. Entre ellas se encontraba la Unidad Multinacional de Transporte y Reabastecimiento Multirrol (MMU), una unidad aérea conjunta de la OTAN que opera una flota de aviones Airbus A330. También participó un avión cisterna KC-767A italiano.

El ejercicio incorporó además medios terrestres. España y Letonia aportaron recursos sobre el terreno destinados a simular actividades de defensa aérea multidominio, ampliando el escenario de entrenamiento más allá de las capacidades estrictamente aéreas. La actividad permitió así poner a prueba la IAMD en un escenario en el que diferentes sistemas, unidades y estructuras de mando debían integrarse dentro del nuevo concepto de defensa aérea de la Alianza.

AIRCOM delegó para esta actividad las responsabilidades del Componente Aéreo de la Fuerza Conjunta (JFAC) en la Fuerza Aérea y Espacial Francesa. El Mando Aéreo Aliado transfiere periódicamente el mando y control operativo de determinadas operaciones aéreas aliadas a estructuras de mando aéreo nacionales certificadas que forman parte de la Estructura de Fuerzas de la OTAN. En esta ocasión, la misión de entrenamiento FDO estuvo supervisada por un Comandante del Componente Aéreo de la Fuerza Conjunta (JFACC) francés.

El Mando Aéreo Aliado de la OTAN (AIRCOM) organizó una misión de entrenamiento de defensa aérea en Lituania y Letonia el 29 de septiembreNATO

Esta fórmula permitió comprobar sobre el terreno la capacidad de la Alianza para transferir responsabilidades de mando y control e integrar bajo una misma estructura las capacidades aportadas por diferentes países. El comandante del Mando Aéreo de la OTAN, teniente general estadounidense Jason T. Hinds, destacó el valor de este tipo de actividades para avanzar en la aplicación del nuevo modelo.

«Cada ejercicio de defensa aérea nos acerca a aprovechar todo el potencial del nuevo diseño de defensa de la OTAN», afirmó Hinds. El comandante subrayó que el entrenamiento conjunto permite a las naciones participantes compartir conocimientos, tácticas y determinación y mejorar la preparación del conjunto de la Alianza. El ejercicio permitió, además, entrenar la integración de fuerzas en un escenario que abarca el espacio aéreo aliado desde el Ártico hasta el mar Negro.

Las actividades FDO constituyen una herramienta para que los aliados entrenen el funcionamiento del nuevo modelo de defensa aérea y comprueben la capacidad de integrar con rapidez fuerzas procedentes de diferentes países. Durante estas misiones, la OTAN puede ensayar sus procedimientos y perfeccionar sus tácticas, técnicas y procedimientos (TTP), al tiempo que entrena la Defensa Aérea y Antimisiles Integrada en escenarios diseñados para reproducir situaciones operativas.

La actividad desarrollada en Lituania y Letonia permitió combinar cazas de varias naciones, un bombardero estadounidense, aeronaves de reabastecimiento y transporte y recursos terrestres. La presencia de un B-1B Lancer estadounidense tuvo además un carácter destacado al tratarse de la primera participación de un bombardero estadounidense en un ejercicio aéreo de «rojo contra azul» desarrollado dentro del nuevo programa de defensa aérea de la OTAN. La integración de todos estos medios responde al objetivo de reforzar una defensa aérea aliada basada en procedimientos comunes y en una mayor flexibilidad para emplear las capacidades disponibles.

El entrenamiento se enmarca en una postura que la OTAN define como defensiva y proporcionada. Su finalidad es incrementar la preparación y cohesión de los aliados, mejorar la capacidad para responder ante diferentes amenazas aéreas y reforzar la protección del territorio, la población y el espacio aéreo de la Alianza.