El portaaeronaves L-61 Juan Carlos I, durante un despliegue en el MediterráneoArmada Española

Armada española  El portaaeronaves Juan Carlos I entra en dique seco en Puerto Real para optimizar su sistema de propulsión

El portaaeronaves Juan Carlos I (L-61) ha entrado en el dique de Navantia en Puerto Real (Cádiz) para ajustar y optimizar su sistema de propulsión, conocido como POD, instalado a finales del año anterior. La inmovilización técnica se prolongará durante cuatro semanas, con la previsión de concluir a finales de octubre, según ha informado la Armada.

La intervención permitirá incorporar una mejora de diseño desarrollada en colaboración con ABB Marine & Ports, con el objetivo de incrementar la resiliencia tecnológica de la plataforma. Esta actualización se está estandarizando también en otros buques equipados con el mismo sistema de propulsión.

Los trabajos llegan después de varios meses de pruebas en la mar, una fase que ha permitido avanzar en el ajuste del sistema. Durante la estancia en dique seco, Navantia llevará a cabo además actuaciones complementarias relacionadas con la habitabilidad del buque y la sustitución de equipos.

Una vez finalizada la intervención, el Juan Carlos I recuperará su plena disponibilidad operativa para afrontar su próximo calendario de actividades, que incluye un despliegue internacional de larga duración.

LHD Juan Carlos ILHD Juan Carlos I

LHD Juan Carlos IKindelán

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Durante el verano de 2025 el Juan Carlos I mantuvo una varada programada para cambiar su sistema de propulsión. La Dirección de Gestión Económica de la Jefatura de Apoyo Logístico de la Armada aprobó en 2022 la adjudicación a Navantia de un contrato de 30 millones para cambiar los propulsores de fabricación alemana (del consorcio Schottel-Siemens), que venía generando numerosos problemas en la navegación. El Consejo de Ministros autorizó entonces la sustitución del sistema de propulsión del buque. el Juan Carlos I dispone de propulsión eléctrica y cuenta con una turbina de gas y dos generadores diésel. El buque cuenta con dos propulsores denominados POD (de 11,0 MW cada uno). Se detectaron problemas técnicos en dichos POD, generando vibraciones y ruidos. El problema de esas vibraciones es que interfieren con las frecuencias propias de otros elementos del buque. De ahí el recambio en profundidad que se llevó a cabo y que ahora se va a ajustar.