El Buque de Asalto Anfibio Galicia (L-51) vigila la isla de Alborán
Defensa El aviso de la Armada: la isla de Alborán es clave para España y tiene vigilancia permanente
Una espectacular imagen aérea permite ver la silueta completa de la isla de Alborán. El horizonte se confunde con el mar, surcado por uno de los grandes buques de la Armada española: el Galicia (L-51), un imponente Buque de Asalto Anfibio con 160 metros de eslora. Su principal cometido es realizar operaciones anfibias, lo que permite principalmente proyectar a la Infantería de Marina en una zona de conflicto. La imagen, difundida por la Armada española en sus redes sociales, está acompañada de un texto, sencillo pero contundente, que resalta la presencia militar española en uno de los territorios de soberanía española que reclama Marruecos: «En medio del Mediterráneo occidental, la isla de Alborán es clave. Allí, la Armada mantiene una presencia permanente para asegurar la vigilancia y la protección de nuestras aguas».
La Armada española mantiene una presencia militar permanente en la isla de Alborán desde 1997 en este pequeño pero estratégico enclave situado en el Mediterráneo occidental. La isla desempeña un papel fundamental en la vigilancia, el control marítimo y la protección de los intereses de seguridad nacional. Desde este punto avanzado, las Fuerzas Armadas refuerzan la seguridad de las aguas bajo soberanía española y contribuyen a la estabilidad de una de las zonas más sensibles del entorno geoestratégico del sur de Europa.
En febrero de 2024 unos 200 inmigrantes ilegales llegaron a la isla de Alborán en diversas pateras desde Marruecos, permaneciendo en el islote custodiados por la Armada hasta que pudieron ser trasladados a Almería. La ministra de Defensa, Margarita Robles, visitó posteriormente al Destacamento Naval con base en la isla de Alborán, y afirmó que este enclave estratégico «ha pasado a ser una prioridad». Robles agradeció «la labor difícil e importante que hacen», en particular desde que «la inmigración ha puesto en el foco el lugar», y aseguró que en el Gobierno «están muy pendientes» de «lo que pasa en Alborán».
En pleno Mediterráneo occidental, a medio camino entre la península ibérica y el norte de África, la isla de Alborán constituye uno de los enclaves más singulares bajo soberanía española. Con apenas siete hectáreas de superficie y una localización aislada, este pequeño territorio adquiere gran relevancia, al situarse en una de las principales rutas marítimas que conectan el Mediterráneo con el Atlántico a través del Estrecho de Gibraltar.
En las inmediaciones de la isla de Alborán, el buque multipropósito Cartagena y el patrullero Vigía se adiestran
Consciente de su valor estratégico, la Armada española mantiene en Alborán una presencia militar permanente, en consonancia con la designación de prioridad nacional que hizo la ministra Robles. Esta vigilancia continua permite asegurar el control de las aguas circundantes, en una zona marcada por el intenso tráfico naval y por fenómenos como la inmigración irregular, el narcotráfico o posibles amenazas a la libertad de navegación.
La presencia militar en la isla se articula principalmente en torno al destacamento permanente de la Armada, integrado por personal especializado que garantiza la operatividad de las instalaciones y la vigilancia del entorno marítimo. Desde el punto de vista operativo, la isla de Alborán actúa como un punto avanzado de observación y control. Su posición geográfica permite a la Armada extender su capacidad de vigilancia más allá del litoral peninsular, convirtiéndolo en un puesto de alerta temprana en coordinación con otros medios navales y aéreos desplegados en la zona.
Además de su dimensión estrictamente militar, la presencia de la Armada en la isla de Alborán tiene un marcado carácter disuasorio. La ocupación permanente del territorio refuerza el ejercicio efectivo de la soberanía española y envía un mensaje claro sobre el compromiso de España con la defensa de sus espacios marítimos, tal y como expresa la Armada en su reciente mensaje publicado en las redes sociales.
La isla de Alborán también desempeña un papel relevante en el ámbito de la seguridad cooperativa. La información obtenida desde este enclave contribuye a la coordinación con otros organismos nacionales, como Salvamento Marítimo o las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, y puede integrarse en los mecanismos de cooperación internacional con países aliados y socios en el Mediterráneo. De este modo, la vigilancia en Alborán no solo protege los intereses españoles, sino que también contribuye a la seguridad colectiva en la región.
Desde el punto de vista logístico y humano, el mantenimiento de una presencia permanente en un enclave tan aislado supone un esfuerzo sostenido para la Armada. El personal destinado en la isla desempeña su labor en condiciones exigentes, con rotaciones periódicas que garantizan la continuidad del servicio y el adecuado relevo de los efectivos. Esta dedicación pone de relieve el papel fundamental de los militares en la defensa cotidiana de los intereses nacionales, incluso en los puntos más remotos del territorio.
La importancia estratégica de Alborán se ha mantenido constante a lo largo del tiempo, pero ha cobrado una relevancia creciente en las últimas décadas debido al aumento del tráfico marítimo, a la complejidad de los desafíos de seguridad en el Mediterráneo por la guerra de Ucrania y a la necesidad de una vigilancia más intensa de las fronteras marítimas.