Inmigrantes paseando por el patio del colegio Trisquel

Inmigrantes paseando por el patio del colegio Trisquel

Las fotos que demuestran que inmigrantes amparados por una ONG se cuelan a diario en el patio de un colegio

Los padres han denunciado la situación de manera sistemática. Ahora, tienen una amenaza de desahucio que hace peligrar el próximo curso

La batalla librada a tres entre los padres de un colegio de Santiago, una ONG y la empresa dueña del edificio que ambos utilizan, no hace más que escalar en tensión.

Una petición de desahucio ha puesto en jaque al centro educativo Trisquel. Los motivos de la fundación que posee el inmueble son, según sus palabras, el incumplimiento de contrato. Sin embargo, los padres aseguran que la situación cambió cuando en el mismo edificio se dio cabida a la ONG Rescate y los más de cien varones inmigrantes que habitan en el lugar.

Pero el problema ha adquirido dimensiones mayores debido a la incursión de los inmigrantes al patio donde los niños juegan en sus descansos, algo que preocupa especialmente a los padres y así lo han denunciado en múltiples ocasiones.

Si bien la situación comenzó en septiembre, el conflicto se recrudeció en abril, cuando se registró un brote de tuberculosis entre los migrantes del que los padres y la directiva del centro se enteró «por la prensa».

Menores con los inmigrantes en el colegio Trisquel

Menores con los inmigrantes en el colegio Trisquel

Un médico de Medicina Preventiva visitó el lugar y les recomendó la diferenciación, en lo que volvió a insistir la comunidad escolar con la ONG. De hecho, apuntan que incluso se llegó a firmar un convenio de vecindad que recogía la distinción, «pero no se hizo nada».

Varios niños y un profesor sufrieron la misma enfermedad después, por lo que se deduce que se produjo un contagio. Más allá de la tuberculosis, la entrada de mayores de edad en las instalaciones con los niños inquieta a los padres que no han dudado en denunciarlo de manera recurrente.

Un alquiler rentable

En esta historia es importante puntualizar que el colegio y la ONG cuentan con un contrato distinto para habitar el edificio. Mientras el centro educativo cuenta con un comodato –es decir, no paga una renta en sí–, la ONG tiene un alquiler de 11.000 euros mensuales.

Documentos a los que ha tenido acceso El Debate prueban dicho alquiler y, por lo tanto, la diferencia de rentabilidad entre ambas entidades a la hora de habitar el edificio.

Acusaciones de racismo

A pesar de la gravedad de la situación, los padres han tenido que aguantar como las asociaciones les han calificado de racistas por el simple hecho de no querer que adultos compartan espacios de recreo con sus hijos.

Concretamente, el Foro Gallego de Inmigración considera que es un problema que «que debería resolverse en el ámbito privado y entre entidades privadas, salte a la opinión pública».

Consideran que ya se ha demostrado en los últimos meses el esfuerzo de los inmigrantes acogidos en los dispositivos para «integrares y participar en la sociedad en todos los aspectos, suponiendo una importante aportación en el ámbito laboral».

Sobre esto, destacan también la «actitud de acogida solidaria» mostrada por los vecinos de Santiago y sus instituciones.

Asimismo, exigen que a la Delegación del Gobierno que resuelva la cuestión con la «máxima celeridad posible». «No debemos permitir que una cuestión de ocupación de espacios entre entidades privadas que debe resolverse con un acuerdo sobre la distribución y organización de las mismas, pueda derivar en actitudes o comportamientos de índole racista con personas que ya son vecinos de la ciudad», alegan.

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