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Museos sobre el mar: otra forma de descubrir Galicia y despedir el verano

El mar y Galicia forman un binomio inseparable que queda reflejado en estas embarcaciones históricas, restauradas y convertidas en museo

El final del verano en Galicia llega con un clima más fresco y agradable, dejando atrás las altas temperaturas que acompañaron este verano. Una época ideal para disfrutar de planes diferentes, y entre ellos, nada mejor que embarcarse, literalmente, en la historia marítima de la comunidad gallega.

Los museos flotantes de Galicia ofrecen la posibilidad de recorrer barcos históricos, conocer de cerca la vida marinera y descubrir tradiciones que forman parte del ADN gallego. Desde barcos boniteros hasta veleros centenarios, cada uno de ellos invitan a despedir el verano con un plan cultural, histórico y turístico a partes iguales.

Galicia y el mar, un binomio inseparable

El mar y Galicia forman un binomio inseparable. La pesca, la navegación y el comercio marítimo han sido motores de desarrollo en esta tierra, dejando un legado que aún hoy sigue vivo gracias, en parte, a los museos flotantes.

En la localidad lucense de Burela (Lugo) se encuentra uno de los barcos museo más emblemáticos de Galicia: el Reina del Carmen. Este antiguo bonitero fue adquirido por el ayuntamiento en el año 2000 con el propósito de convertirlo en un espacio cultural y turístico. La decisión no fue casual, ya que Burela es el puerto más importante de España en cuanto a comercialización de bonito, y este barco rinde homenaje a esa tradición pesquera.

El atractivo de la visita radica en la posibilidad de recorrer cada rincón de la embarcación. Desde el puente de mando hasta los camarotes, pasando por la sala de máquinas o la bodega, los visitantes pueden adentrarse en la vida a bordo y conocer de cerca las técnicas de pesca.

Otro de los grandes tesoros del patrimonio marítimo gallego es el Joaquín Vieta, el velero más antiguo de Galicia aún en activo. Construido entre 1915 y 1916, este barco de cabotaje estuvo a punto de desaparecer, pero gracias a una movilización vecinal logró salvarse en 2004. Tras un intenso proceso de rehabilitación, en 2010 se convirtió en museo flotante.

Otro de los ejemplos es el Hidria Segundo, el último barco de vapor que ha llegado hasta nuestros días. Construido en Vigo en la década de los 60, este buque se utilizaba para abastecer de agua dulce a grandes embarcaciones en la ría de Vigo.

Bayona, en la provincia de Pontevedra, guarda un capítulo crucial en la historia de la humanidad: fue el primer puerto europeo en recibir la noticia del descubrimiento de América. Allí atracó la carabela Pinta el 1 de marzo de 1493. Para conmemorar los 500 años de aquel acontecimiento, se construyó una réplica de la nave, que desde 1999 está abierta al público como museo.

El Reina del Carmen en Burela (Lugo)Ayuntamiento de Burela

En su interior, los visitantes pueden descubrir cómo era la vida a bordo durante la expedición de Colón, con recreaciones de la tripulación, los enseres de la época y elementos interactivos. Esta réplica, ubicada en el paseo Alfonso IX, ofrece una experiencia inmersiva.

Finalmente, en La Guardia se encuentra el Volanteiro O Piueiro, este barco es símbolo de identidad local y de compromiso con las tradiciones marineras. La experiencia permite entender el proceso de construcción de una embarcación tradicional y la importancia de mantener viva la herencia marinera.

Los barcos museo de Galicia son mucho más que atractivos turísticos. Para los gallegos, son un recordatorio de sus raíces; para los visitantes, la oportunidad de comprender por qué Galicia no se entiende sin el mar.