El cultivo del mejillón juega un papel crucial en la economía de Galicia
¿Por qué los mejillones tienen distinto color? Esta es la curiosa razón
El cultivo de este molusco juega un papel crucial en la economía de Galicia con 3.573 bateas existentes, la mayoría en la ría de Arosa
La miticultura, el cultivo industrial y controlado de mejillones en el mar, es una de las principales actividades acuícolas gallegas. Juega un papel crucial en la economía de la comunidad autónoma con 3.573 bateas existentes, la mayoría en la ría de Arosa, en donde también se creó la primera, en 1945. Tanto que es la primera potencia mundial en cultivo y comercialización de este molusco que destaca por su alto contenido en proteínas de alta calidad y su bajo aporte de grasas. Encierra en muy pocas calorías un gran número de nutrientes al ser una fuente de hierro, vitamina B12 y ácidos grasos omega-3, esenciales para la salud cardiovascular. Además, tienen un gran poder antiinflamatorio.
Es, por decirlo así, un superalimento con una textura de la carne tierna y sabrosa que conquista los paladares de todo el mundo. En la actualidad, el Mejillón de Galicia ha obtenido la distinción de Denominación de Origen Protegida (DOP), lo que añade un valor adicional al producto y garantiza la sostenibilidad del sector.
Quizá la parte que no a todos agrada son los aparentemente trozos de alga que asoman de su interior. Sin embargo, no lo son. Se trata de biso, un conjunto de filamentos que el propio mejillón segrega de forma natural para adherirse a las rocas del mar.
Como curiosidad añadida, el color del mejillón puede variar. Se podría pensar que tiene que ver con el hecho de que estén en mal estado, pero nada más lejos de la realidad. Se trata sencillamente de una cuestión se sexo. Los machos son de tonalidad blanquecina mientras que las hembras son de naranja intenso, mucho más apetecibles a la vista. Sin embargo, no influye en absoluto a su exquisito sabor, ya que todos los mejillones cultivados en las rías se alimentan por igual de esa abundante dieta de microalgas.
No tienen sistema nervioso
Los mejillones esconden entre sus conchas una gran cantidad de curiosidades más. Pueden llegar a vivir hasta los 70 años y se alimentan filtrando el agua de mar. Pueden llegar a bombear hasta ocho litros de agua por hora para atrapar y consumir plancton y otras partículas de materia orgánica en suspensión.
No tienen sistema nervioso ni cerebro, pero sí tienen sentido del tacto, gusto y equilibrio. De hecho, son capaces de percibir si se encuentran tumbados, boca abajo o de pie, además de ser sensibles a la luz.