Ría de Arosa
Descubre la otra cara de las Rías Bajas: el plan ideal para despedir el verano y recibir el otoño
Sus costas, sus miradores, sus lagunas y antiguos molinos esconden un tesoro natural y cultural que merece ser recorrido con calma
Galicia guarda rincones sorprendentes que esperan ser explorados por quienes buscan algo más que los itinerarios turísticos habituales.
La comarca del Barbanza con sus costas, sus miradores, sus lagunas y antiguos molinos esconde un tesoro natural y cultural que merece ser recorrido con calma. Además, su sierra homónima, con cumbres que rozan los 700 metros, ofrece vistas espectaculares hacia las rías y una panorámica de estuarios y playas a modo de postal.
La comarca del Barbanza, situada alrededor de la sierra que separa las rías de Arosa y Muros y Noya, combina lo mejor de las Rías Bajas con innumerables maravillas que esperan ser descubiertas.
Una ruta para disfrutar pausadamente
El viaje puede comenzar en Ribeira, uno de los puertos pesqueros más importantes de Galicia y donde la actividad pesquera se vive con más intensidad. Y es que aquí se respira mar, basta recorrer el paseo marítimo en un día laborable para comprobarlo: decenas de embarcaciones entran y salen sin descanso, abasteciendo a la lonja, auténtico corazón económico de la localidad.
El pueblo marinero de Palmeira también merece la pena ser paseado. Su puerto conserva dornas tradicionales, embarcaciones que hablan de la historia marinera de la región. Desde allí se puede acceder a diferentes playas como A Corna, Laxe o Cabío, y calas como Touro, A Gavoteira o Area Secada.
Los senderos por la comarca permiten adentrarse en la naturaleza y descubrir cascadas, pozas y miradores. Uno de los más populares y visitados es el de A Pedra da Rá, (Piedra de la Rana, en castellano) desde el cual, en días despejados, es posible avistar las islas Cíes.
Las rutas del Parque Natural de las Dunas de Corrubedo es otra de las opciones que te brinda esta zona. Situado entre las rías de Arosa y la de Muros y Noya, el parque ocupa cerca 1.000 hectáreas y está formado por las dunas, la playa de Corrubedo y las lagunas de Vixán, de agua dulce, y la de Carregal, de agua salada.
Molinos que cuentan historias
El Barbanza también es tierra de molinos. Sus ríos y regatos, que en tiempos pasados alimentaron la economía local, aún conservan decenas de aceñas (molino harinero de agua situado en el cauce de un río). En Boiro, se pueden visitar los molinos del paseo fluvial de Ponte Goiáns, Bealo y Comoxo.
En Ribeira se ocultan una docena de molinos y Rianxo sorprende con hasta 40 restos de aceñas a lo largo del río Te, entre cascadas y pozas.
Muy cerca del casco histórico de Noya, el río Traba abastece una veintena de molinos medievales, junto a lavaderos y canales que muestran la ingeniería hidráulica de la época.
Finalmente, Muros alberga el Pozo do Cachón, uno de los mayores molinos de España, y doce aceñas más a lo largo del río Maior. Mientras que Porto do Son, Lousame y A Pobra completan la ruta molinera con construcciones que aún hoy se visitan o se utilizan como centros sociales, como el molino de Ponte Barbanza.
Gastronomía y cultura marinera
La experiencia en Barbanza también pasa por la mesa. En Portosín y Testal, pequeños pueblos con puertos de bajura, la tradición pesquera se combina con la gastronomía local.
Frente a la lonja se ubican varios restaurantes que ofrecen productos del mar de primera calidad. Entre sus especialidades destacan los berberechos, la palometa y una amplia variedad de mariscos, una oferta gastronómica que enriquece la visita.
En definitiva, senderos, miradores, playas y antiguos molinos que reflejan la diversidad paisajística de la comarca del Barbanza.