El oro gallego que conquista la cocina
Así es la lechuga de mar, el alga gallega que conquista la alta cocina
A medida que crece el interés por la alimentación sostenible y los productos naturales, las algas se abren paso más allá del sushi
A medida que crece el interés por la alimentación sostenible y los productos naturales, las algas se abren paso más allá del sushi. Son fuente de fibra, proteínas, vitaminas y minerales, y su sabor las convierte en un ingrediente estrella tanto en la alta cocina como en las dietas vegetarianas o macrobióticas. En España, su consumo se ha multiplicado en los últimos años, y buena parte de ese auge tiene acento gallego.
Galicia, una huerta submarina
Las rías gallegas son un auténtico vergel bajo el mar. En sus aguas frías y ricas en nutrientes prosperan alrededor de 600 variedades de algas, lo que convierte a esta zona en la mayor huerta submarina del sur de Europa. Algunas crecen en la superficie, mientras otras se desarrollan a varios metros de profundidad, formando verdaderos bosques marinos.
Aunque solo una pequeña parte de esas especies se recolecta y comercializa, la diversidad es asombrosa. Kombu, wakame, espagueti de mar, nori, codium o lechuga de mar forman parte de un amplio catálogo.
A comienzos de los años 90, cuando todavía eran unas grandes desconocidas fuera de Asia, varias empresas gallegas como Algamar, pionera en su cultivo y distribución, apostaron por las algas y ha posicionado a Galicia como un referente en este producto.
La lechuga de mar, el oro verde gallego
Entre todas las variedades que se cultivan y recolectan, hay una que destaca por su delicadeza y su valor culinario: la lechuga de mar (Ulva lactuca). De color verde intenso y textura fina, recuerda visualmente a una hoja de lechuga terrestre, pero su sabor tiene matices salinos y minerales que conquistan cada vez a más chefs.
Su captura es totalmente artesanal y se realiza en lugares privilegiados como la ría de Arosa, en Pontevedra. Allí, una veintena de buzos se sumergen cada día para recolectar entre 100 y 200 kilos por embarcación.
Tras su recolección, la lechuga de mar se traslada a plantas procesadoras donde comienza un cuidadoso proceso de limpieza, selección y deshidratado.
Su versatilidad ha hecho que la lechuga de mar conquiste cocinas de todo tipo, desde los menús degustación de los restaurantes con estrella Michelin hasta las mesas de casas particulares. Se utiliza en ensaladas, risottos, empanadas, arroces o como guarnición de pescados. También puede tomarse deshidratada, en polvo o incorporada a panes y galletas saladas, aportando un toque marino sin necesidad de recurrir al pescado.
De esta manera, la lechuga de mar gallega se consolida como un recurso emergente con un enorme potencial gastronómico y económico. Galicia, con más de 1.500 kilómetros de costa y unas aguas frías y ricas en nutrientes, ofrece condiciones óptimas para el desarrollo de algas comestibles, lo que la convierte en un enclave estratégico para su producción.