Los longueirones típicos de la zona

El aliño secreto de las abuelas gallegas para elevar el sabor del marisco: el truco infalible para estas fiestas

Con esta vinagreta, dos platos hechos con el mismo marisco pueden no tener nada que ver entre sí

En Galicia, la cocina no se aprende en libros ni en vídeos virales. Se hereda. Es por esto, por lo que, las abuelas gallegas saben que dos platos hechos con el mismo marisco pueden no tener nada que ver entre sí.

La diferencia no está solo en la calidad del género, sino en esos pequeños secretos que nunca se escribieron y que hoy vuelven a despertar interés. Uno de ellos es un aliño para marisco tan antiguo como sorprendente, capaz de cambiar por completo la forma de disfrutar el marisco.

Un aliño sencillo pero diferente

Mientras los meses sigan llevando una 'r' en su nombre, las pescaderías gallegas continúan ofreciendo marisco fresco de gran calidad. Más allá de las celebraciones navideñas, el marisco sigue teniendo un hueco privilegiado en la cocina gallega. Las navajas, almejas o percebes.

Tradicionalmente, el marisco se prepara cocido o a la plancha, dependiendo de la variedad. Y como aliño, un chorrito de aceite de oliva, ajo picado y perejil han sido durante años el acompañamiento habitual. Es una fórmula eficaz, rápida y sabrosa. Pero no es la única. En muchas casas gallegas, especialmente en zonas costeras, se conserva una alternativa menos conocida: una vinagreta de cítricos pensada para realzar, no para tapar, el sabor del mar.

La vinagreta se elabora mezclando las ralladuras de los cítricos con su zumo, el aceite y el vinagre, ajustando de sal y pimienta. A esa base se incorporan la zanahoria y el cebollino picados muy finos. El resultado es una emulsión aromática y fresca que se sirve justo antes de llevar el plato a la mesa.

La acidez fresca de los cítricos, el punto suave del vinagre de manzana y el sabor del aceite de oliva virgen extra se combinan para acompañar al molusco sin robarle protagonismo. Se trata de un aliño ligero en el que el limón, lima y naranja aportan matices distintos; la zanahoria rallada introduce un toque ligeramente dulce; el cebollino suma frescor, y los brotes tiernos completan el plato.

Este aliño es un buen ejemplo de cómo la cocina tradicional gallega ha sabido extraer el máximo sabor a partir de elaboraciones sencillas. Lejos de modas pasajeras, muchas de las recetas que hoy se presentan como innovadoras forman parte desde hace décadas de la cocina doméstica.

La vinagreta cítrica ocupa un lugar destacado dentro del recetario gallego precisamente por esa combinación de simplicidad y equilibrio. Su uso ha estado históricamente ligado a pescados, mariscos y algunas verduras, donde el toque ácido ayuda a realzar el sabor del producto sin enmascararlo. Más que un acompañamiento, este tipo de aliño cumple una función culinaria concreta: aportar frescura y contraste, respetando siempre la materia prima.

En un momento en el que la creatividad gastronómica está en auge, las recetas tradicionales destacan como parte del patrimonio culinario de Galicia.