El mirador de Galicia que guarda una historia de mujeres, trabajo y noches sin descanso

El mirador de Galicia que guarda una historia de mujeres, trabajo y noches sin descansoWikipedia

El mirador dedicado a quienes continúan tejiendo la historia de Galicia: un oficio que es legado cultural

Desde sus alturas, los visitantes pueden contemplar no solo el paisaje, sino también la historia de un oficio que sigue marcando la identidad local

Galicia está llena de lugares que rinden homenaje a los oficios que durante siglos sostuvieron la vida cotidiana. Muchos de esos trabajos dejaron una huella en la identidad de comarcas enteras.

Hoy, algunos miradores no solo invitan a contemplar el horizonte, sino también a recordar a las personas y saberes que forman parte de la identidad gallega. Uno de esos espacios se encuentra en pleno corazón de la Costa de la Muerte y se ha convertido, en muy poco tiempo, en un nuevo punto de interés para visitantes y vecinos.

Un balcón sobre la Costa de la Muerte

Nos referimos al Mirador Alto de la Vela, situado en Camariñas, una de las incorporaciones más recientes al mapa de miradores singulares de Galicia. Inaugurado en el año 2024, este enclave destaca no solo por sus vistas, sino por la originalidad de su diseño. Desde este punto elevado se contempla una amplia panorámica de la localidad de Muxía y del océano Atlántico.

El mirador está formado por un conjunto de 20 esculturas de aproximadamente 3,5 metros de altura que se alzan hacia el cielo. Las largas agujas que inspiran las esculturas del mirador imitan las que las palilleiras utilizaban para crear complejos diseños, pieza a pieza, con una paciencia infinita.

El mirador se encuentra de camino al Faro Vilán, uno de los puntos más emblemáticos de la zona, lo que lo convierte en una parada casi obligatoria para quienes recorren esta parte de la costa coruñesa. Y es que el Mirador Alto de la Vela, no es un mirador cualquiera, es un homenaje a una artesanía profundamente ligada a Camariñas y a la historia de Galicia.

La historia de un oficio de mujeres

Detrás de estas esculturas se esconde la historia de las palilleiras, mujeres que durante siglos se dedicaron a una labor artesanal tan delicada como exigente. Su trabajo dio fama internacional a Camariñas y marcó la vida social y económica de la comarca.

Las palilleiras se reunían en encuentros conocidos como ‘palilladas’ o ‘escolas’ (escuelas), que tenían lugar en la casa de una de ellas, en una estancia llamada la sala. Estas reuniones se celebraban desde septiembre hasta marzo, coincidiendo con la época de menor actividad agrícola, y se prolongaban durante largas jornadas que iban desde la mañana hasta bien entrada la noche.

Imagen antigua de dos mujeres palillando

Imagen antigua de dos mujeres palillandoMecan Camariñas

Las reuniones se realizaban con la finalidad de ahorrar energía. En una época en la que la iluminación procedía de candiles de gas o carburo, compartir la luz permitía reducir costes.

Existían diferencias entre las propias trabajadoras. Algunas se dedicaban por completo a esta labor y eran conocidas como 'caseteiras', mientras que otras solo podían trabajar por la noche o en días de mal tiempo, compaginándolo con las tareas del campo.

Hoy, el mirador Alto de la Vela se alza como un testigo del legado histórico y cultural de la zona. Desde sus alturas, los visitantes pueden contemplar no solo el paisaje, sino también la historia de un oficio que sigue marcando la identidad local.

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