Entroido de Cobres (as 16.00 horas empezan as actividades: galo no rÌo, galo na vara, entrada das madamas e gal·ns, etc (FACEDE FOTOS PARA GR¡FICA) -

La nueva fiesta de Galicia declarada de Interés Turístico NacionalTurismo Rías Bajas

El carnaval gallego con más de 300 años de historia que ya es Fiesta de Interés Turístico Nacional

Con este reconocimiento, Galicia alcanza ya las doce fiestas con este distintivo nacional

Galicia suma una nueva celebración distinguida con uno de los mayores reconocimientos turísticos del país. El Entroido de Cobres, que se celebra en el municipio pontevedrés de Vilaboa, acaba de ser declarado oficialmente Fiesta de Interés Turístico Nacional, una distinción que lo sitúa entre los carnavales más singulares y valiosos de España. La declaración aparece publicada este lunes en el Boletín Oficial del Estado (BOE), dando firmeza al acuerdo adoptado el pasado 28 de abril. Con este reconocimiento, Galicia alcanza ya las doce fiestas con este distintivo nacional, mientras que el Entroido de Cobres se convierte en la número 162 del conjunto del país.

El Estado destaca especialmente la antigüedad, la continuidad histórica y la originalidad de esta celebración tradicional, además de la recuperación de danzas, rituales culturales y la diversidad de actos que forman parte del festejo. Y es precisamente esa mezcla de tradición, espectáculo popular y simbolismo la que ha convertido a este carnaval en una de las joyas culturales del invierno gallego.

Un carnaval con raíces en el siglo XVIII

Aunque no existe una fecha exacta que marque su nacimiento, el Entroido de Cobres se celebra de forma documentada desde el siglo XVIII. Solo se interrumpió en dos momentos históricos excepcionales: durante la Guerra Civil y en la pandemia.

La celebración fue evolucionando con el paso de los siglos, pero manteniendo intacta una identidad propia que hoy la diferencia del resto de carnavales tradicionales de Galicia. Antiguamente eran 'los mozos' y 'los cofrades' , jóvenes mayores de 15 años, quienes organizaban la fiesta y recorrían las parroquias bailando y recaudando fondos para la popular 'Corrida del Gallo'.

Aquellas comitivas estaban formadas por parejas de madamas y galanes acompañados por músicos tradicionales, especialmente gaiteros. Hoy el espíritu permanece, aunque con una puesta en escena mucho más elaborada y reconocible. Y es que, si hay una imagen que identifica esta fiesta son las madamas. Sus trajes, repletos de color, ornamentación y piezas confeccionadas artesanalmente, se han convertido en uno de los iconos más llamativos del carnaval gallego.

Junto a ellas aparecen los galanes, con una vestimenta más sobria y elegante, y las personas de blanco, todo ello acompañado por la música tradicional de la banda de gaitas Aires de Cobres, perteneciente a la Asociación Cultural Cobres, encargada de organizar el evento.

Pero el carnaval no se entiende sin otros personajes populares como 'los viejos', el 'majacho', el único personaje enmascarado, encargado de interactuar con el público en las fiestas nocturnas, o el 'predicado'», recuperado recientemente para ironizar y criticar los acontecimientos más comentados del pueblo desde el último carnaval.

La Corrida del Gallo el más esperado

El momento central del Entroido de Cobres llega con la tradicional Corrida del Gallo, considerada el gran día de la fiesta. Se trata de un ritual festivo cargado de simbolismo y participación popular.

Durante la celebración, 'los viejos' custodian un gallo ficticio enterrado mientras otros participantes intentan robarlo. A lo largo de la jornada se desarrollan además otras pruebas y juegos tradicionales relacionados con el gallo, tanto en el río como en un palo colocado para desafiar a los asistentes.

La fiesta culmina con actuaciones de comparsas, discursos satíricos del predicador, danzas tradicionales interpretadas por madamas y galanes y una de las escenas más conocidas del carnaval: el simbólico sacrificio y posterior quema de un gran gallo ficticio.

La declaración como Fiesta de Interés Turístico Nacional supone además un importante escaparate para Galicia y para la comarca de Pontevedra. Este distintivo reconoce no solo el valor cultural de la celebración, sino también su capacidad de atraer visitantes y conservar patrimonio inmaterial único.

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