Un alimento tradicional en Galicia
Ni pan ni patatas: esto es lo que comían los gallegos cuando el hambre mandaba en la cocina
Hoy, esta receta ha caído casi en el olvido, pero aún hay localidades gallegas en las que se cocina
La gastronomía gallega es un reflejo de la historia, la tierra y la hospitalidad de su gente. Desde los tiempos en que la economía rural obligaba a aprovechar cada recurso, hasta la llegada de ingredientes traídos desde América como el maíz, la patata o el pimiento, cada plato cuenta una historia de adaptación.
Durante siglos, en los hogares gallegos se crearon guisos y cocidos con los ingredientes que tenían a mano. Entre estos platos humildes surgió una elaboración que podía reemplazar el pan cuando este era un lujo y que llenaba estómagos con el mínimo de ingredientes. Hoy, esta receta ha caído casi en el olvido, pero su historia habla de supervivencia.
El cereal que cambió la alimentación
La llegada del maíz desde América en el siglo XVII revolucionó la alimentación popular en Galicia. Este cereal se adaptó perfectamente al clima y las tierras gallegas, y pronto se convirtió en fundamental en las mesas más humildes.
Una de las recetas más clásicas que tiene al maíz como protagonista son los bolos do pote, también conocidos como petotes: pequeñas bolas de masa que acompañaban los cocidos de antaño. Preparadas principalmente con harina de maíz, se cocían directamente en el caldo, absorbiendo los sabores de las carnes, los embutidos y las verduras. Así, se convertían en un plato muy saciante, capaz de calmar el hambre de manera reconfortante.
Su textura permitía cortarlas con cuchillo y compartirlas en la mesa, por lo que durante épocas de escasez, llegaron a sustituir al pan en la mesa, gracias a ser un plato económico, sencillo y, al mismo tiempo, altamente nutritivo.
A diferencia del pan de trigo, los bolos do pote no necesitaban fermento, con harina de maíz, agua o caldo y, en ocasiones, un poco de grasa o tocino, se obtenía un alimento completo, económico y accesible para todos.
Con el tiempo, la receta fue evolucionando y se le incorporaron rellenos como chorizo, tocino o jamón, sin perder nunca su esencia original: un plato pensado para saciar el hambre y complementar al cocido tradicional.
Así se prepara esta receta tradicional
La elaboración de los bolos do pote o petotes es sencilla. La masa se hace con harina de maíz y, en algunas versiones, con un poco de harina de centeno o trigo, mezclándola con caldo del cocido hasta lograr una consistencia manejable.
Con las manos se forman bolas del tamaño aproximado de una patata, que se introducen en la olla para cocerse junto al resto de ingredientes. Allí absorben los aromas del guiso y, en ocasiones, se rellenan con un trozo de chorizo o tocino para añadir sabor y jugosidad.
Hoy los bolos do pote han caído en el olvido en muchas mesas gallegas, pero sobreviven en algunas fiestas locales, como la Fiesta del Petote en Cerdedo-Cotobade, celebrada durante el Carnaval. Durante esos días, la receta regresa a la vida, recordando que la gastronomía gallega también fue comida para sobrevivir.