'Pulpo á feira' del Parlamento Europeo

'Pulpo á feira' del Parlamento Europeo

Un eurodiputado gallego planta cara al cáterin del Parlamento Europeo por su ‘pulpo á feira’: «Es obligación moral»

El popular Adrián Vázquez envía una carta con mucha retranca gallega al cáterin de Bruselas por su reinterpretación de este manjar y se ofrece para una «misión técnica»

Trabajar a diario por la lucha de los intereses de tu país en el Parlamento Europeo es todo un honor, consideran los eurodiputados. Sin embargo, hay veces que el desconocimiento de algunos supera ese honor y «aunque en Galicia somos gente paciente y amable, con el pulpo tenemos ciertas líneas rojas».

Y esas líneas rojas se han superado y aplastado cuando el europarlamentario del Partido Popular, Adrián Vázquez, ha observado el «pulpo a la gallega» que se servía este martes en la 'cantina' del Parlamento Europeo, el lugar donde eurodiputados, trabajadores, asistentes, becarios y periodistas comen dentro de la institución europea.

Ha sido tal la indignación que le ha provocado (Adrián Vázquez, como buen gallego, le llama «retranca afectuosa») que ha escrito una carta al servicio de cáterin del Parlamento Europeo, donde se elaboran los platos que se sirven a mediodía.

«Me veo en la obligación moral de señalar que el contenido del plato no guarda relación con la receta original, ni por ingredientes, ni por aspecto, ni por, me temo, espíritu», ha señalado Vázquez.

Carta del eurodiputado gallego

Carta del eurodiputado gallego

Eso sí, además de agradecer a los trabajadores de este servicio parlamentario «el esfuerzo diario por alimentar a esta honorable institución», el europarlamentario tampoco ha puesto en duda «la buena fe del cocinero». «Pero llamar 'pulpo a la gallega' a ese honorable intento culinario es un ejercicio de imaginación comparable a llamar gaita a la vuvuzela o paseo campestre al Camino de Santiago», ha apostillado Adrián Vazquez.

Por todo ello, y con espíritu constructivo, el eurodiputado gallego ofrece a los responsables del comedor dos posibles soluciones: «ajustar ligeramente la receta: pulpo, patatas, aceite, pimentón y algo más de cariño» o cambiar el nombre del plato a «pulpo reinterpretado en clave centroeuropea».

E incluso, si aún así fuera necesario, Adrián Vázquez se ofrece «voluntario para una misión técnica de asesoramiento á feira».

«Por el bien común», concluye Vázquez.

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