La alcaldesa de La Coruña, Inés Rey, y el portavoz del Gobierno local, José Manuel Lage Tuñas
María Pita, un ring político con una alcaldesa «sobrepasada» y un número dos señalado como «matón de feria»
El Gobierno local de La Coruña naufraga entre la vulnerabilidad de su regidora y el estilo fustigador de su portavoz municipal que acapara el foco de las críticas
El Ayuntamiento de La Coruña se convirtió el pasado jueves en el escenario de un bochornoso espectáculo durante un pleno marcado por la tensión y los cruces de acusaciones con insultos incluidos. La propia alcaldesa de la ciudad herculina, Inés Rey, se vio obligada a suspender la sesión, no sin antes reprochar la actitud de los miembros del Partido Popular.
No hizo lo propio con su portavoz municipal y número dos, José Manuel Lage Tuñas, quien llamó «sinvergüenza» al concejal del PP Antonio Deus. Al que por cierto le negó el derecho de réplica, evidenciando que la alcaldesa modera en función a sus intereses personales y de forma contraria a la normativa.
El popular Miguel Lorenzo, que intervino justo después, no estuvo de lo más acertado al seguir con el juego que se traen en el Ayuntamiento de La Coruña al llamar «matón de feria» a Lage Tuñas, pero lo cierto es que las formas del portavoz municipal dejan mucho que desear. Recuerdan a las habituales utilizadas por algunos de los ministros del Ejecutivo de Sánchez, como el propio ministro Óscar Puente en X. Un estilo de confrontación más propio de barrio que de un portavoz que está al servicio público de los coruñeses.
Unos hechos que se vienen repitiendo desde hace años. En diciembre de 2023, el número dos de Inés Rey perdió las formas y llamó, entre otras lindezas, «filibusteros» y «basura» a varios miembros del PP en el Ayuntamiento.
Una actitud chulesca e impropia de un representante público que también conocen a las mil maravillas algunos de su propia bancada socialista, quienes han denunciado haber vivido situaciones muy similares. Sin ir más lejos, Lage Tuñas, además de la propia Inés Rey, están denunciados públicamente por dos exconcejalas por presunto acoso laboral. Una de ellas, Esther Fontán, reconocía hace unos días, durante una entrevista con El Debate, ser víctima de las formas y el mal carácter del portavoz municipal.
Inés Rey, la capitana de un barco a la deriva
El Ayuntamiento de La Coruña navega a la deriva, con una cascada de conflictos que el Gobierno local parece incapaz de gestionar. El impacto es ya evidente: tras el bochornoso pleno del pasado jueves, la propia Inés Rey admitía sentirse «disgustada» y «sobrepasada» emocionalmente. Sus palabras son el síntoma de un desgaste que no parece nacer de una tarde de bronca, sino de meses de erosión política e institucional marcados por las denuncias de acoso laboral.
Por mucho que intente echar culpas al PP de buscar trifulca y confrontación, como así asegura, la realidad es que lo más dañino procede de fuego amigo. Los ataques que Inés Rey denuncia recibir vienen, en gran medida, de su propia bancada, tanto por parte de excompañeras como de trabajadores actuales del Ayuntamiento.