Esta es la mejor casa rural 2026

Esta es la mejor hotel rural 2025Página Web Corporativa

El mejor hotel rural de España está en Galicia: de aldea casi abandonada a exclusivo refugio de lujo

En los últimos años han proliferado proyectos que rescatan patrimonio arquitectónico y lo transforman en espacios de descanso con encanto

Planificar una escapada ya no consiste únicamente en elegir destino. Cada vez más, el tipo de alojamiento determina la experiencia completa: dormir en un lugar con identidad, integrado en el paisaje y con historia propia puede marcar la diferencia. En este sentido, en Galicia el turismo rural evoluciona hacia propuestas cada vez más cuidadas, sostenibles y originales.

En los últimos años han proliferado proyectos que rescatan patrimonio arquitectónico y lo transforman en espacios de descanso con encanto, combinando tradición y confort contemporáneo. Entre ellos sobresale una pequeña aldea del interior lucense que ha logrado situarse en lo más alto del panorama nacional tras recibir el reconocimiento más importante del sector.

Reconocimiento a la mejor casa rural

El complejo turístico Casona de Labrada, situado en el municipio de A Pontenova, ha sido distinguido con el premio al Mejor Hotel Rural de España 2025 concedido por Ruralka, un club que reúne a más de doscientos alojamientos con encanto de la península.

El jurado destacó la «excelencia de una aldea restaurada con mimo y sostenida con implicación real», subrayando aspectos como la autenticidad del proyecto, el cuidado por el detalle y su estrecha conexión con el entorno natural.

Ubicado en plena Reserva de la Biosfera Río Eo, Oscos y Tierras de Burón, el complejo se ha consolidado como un destino de referencia para quienes buscan naturaleza, tranquilidad y una experiencia exclusiva sin renunciar a la esencia gallega.

La historia del proyecto se remonta a 2008, cuando en Labrada apenas quedaba una casa habitada. Muchas viviendas estaban abandonadas y el futuro del lugar parecía incierto. Fue entonces cuando Susana Samz y su pareja decidieron dar un giro radical a su vida y apostar por la recuperación del pueblo, adquiriendo diferentes inmuebles y rehabilitándolos con respeto por la arquitectura tradicional.

El proceso fue largo y exigente: años de restauración, adaptación a estándares de confort actuales y un enfoque claro hacia la sostenibilidad. La aldea abrió sus puertas en 2016 con varias viviendas de alquiler completo y, desde entonces, no ha dejado de crecer.

Casas con identidad propia

Actualmente, el complejo turístico cuenta con varios alojamientos independientes que mantienen la estructura original de la aldea, cada uno con su terreno privado dentro de una finca de unos 50.000 metros cuadrados.

Entre ellos destaca la antigua palleira, transformada en una vivienda acogedora con vigas originales, amplios ventanales y terraza panorámica. También sobresale una casa de labranza del siglo XIX que combina piedra, madera y pizarra con interiores contemporáneos pensados para el descanso.

A estas se suman otras viviendas y apartamentos, algunos pet friendly con vistas al valle y equipados con cocina completa, chimenea o suelo radiante.

Además del alojamiento, la aldea cuenta con un restaurante abierto al público general, donde la chef Noelia de Prado apuesta por una cocina que combina tradición e innovación con producto de proximidad. El espacio gastronómico, con vistas al valle y las montañas, se ha convertido en otro de los grandes atractivos del lugar.

Durante todo el año, el recinto también acoge eventos, desde bodas hasta encuentros de empresa, reforzando su papel como motor turístico y económico de la zona. Su proximidad a Taramundi, conocido por su patrimonio etnográfico y rutas de naturaleza, amplía además las posibilidades de ocio para los visitantes.

El éxito de esta transformación demuestra que incluso los rincones más olvidados pueden renacer y ofrecer experiencias únicas, respetando su esencia y entorno.

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