El capricho de la naturaleza que solo verás en Galicia

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El capricho de la naturaleza que solo verás en Galicia: 150 toneladas en equilibrio que desafían la gravedad

Son formaciones que despiertan la curiosidad de senderistas, visitantes y fotógrafos

Galicia alberga numerosos paisajes y formaciones naturales que han ido adoptando formas singulares. El ejemplo más conocido es la Playa de las Catedrales, donde la acción constante del mar ha esculpido arcos y galerías de piedra que recuerdan a una arquitectura monumental. Pero no es el único caso.

Este tipo de fenómenos geológicos se repite tanto en la costa como en el interior. Son formaciones que despiertan la curiosidad de senderistas, visitantes y fotógrafos. Entre estos paisajes naturales destaca un enclave situado en la provincia de La Coruña donde una gran roca permanece apoyada sobre otra superficie de piedra. Una curiosidad geológica que ilustra cómo la erosión y el paso del tiempo pueden dar lugar a escenarios tan peculiares dentro del paisaje gallego.

Un coloso de granito en equilibrio

En la comarca de Finisterre, dentro del municipio coruñés de Dumbría, se encuentra una de las formaciones geológicas más llamativas de Galicia: la Piedra Cabalgada, también conocida como Pena do Brazal o Pedra do Brazal. Su silueta es tan peculiar que explica por sí sola el origen del nombre: una enorme mole de granito parece estar 'montada' sobre otra roca más pequeña, como si cabalgara sobre ella.

La roca superior supera las 150 toneladas de peso, pero descansa sobre una superficie de contacto mínima, inferior a un metro cuadrado. Aun así, la estructura se mantiene estable desde hace miles de años, resistiendo temporales, lluvias y vientos atlánticos.

Este fenómeno se encuentra en el monte de El Brazal. Desde lejos, la piedra parece colocada a propósito, como si alguien hubiera decidido equilibrarla cuidadosamente. Sin embargo, se trata de una formación completamente natural resultado de un largo proceso geológico.

Aunque a simple vista pueda parecer que la roca está a punto de caer, su estabilidad tiene una explicación científica. La base inferior es una formación semiesférica de granito con aproximadamente dos metros de radio, mientras que el punto de apoyo de la roca superior apenas alcanza medio metro de radio.

La clave está en que el centro de gravedad coincide prácticamente con el punto de tangencia entre ambas rocas, lo que permite que el peso se distribuya de forma equilibrada.

Marcas del tiempo en la superficie

La erosión provocada por la lluvia, el viento y los cambios de temperatura también ha dejado huellas visibles en la piedra. En la parte superior se pueden observar varios pilones cilíndricos, pequeñas cavidades excavadas por el desgaste natural. Uno de ellos alcanza cerca de un metro de diámetro y unos 48 centímetros de profundidad, lo que permite que acumule agua durante buena parte del año. Esto convierte la roca en un pequeño punto de agua para aves y otros animales que habitan en la zona.

La Piedra Cabalgada se sitúa muy cerca del Camino de Santiago, sin embargo, pese a su espectacularidad, el lugar continúa siendo relativamente poco conocido. Solo en los últimos años ha empezado a ganar notoriedad entre viajeros y senderistas que recorren la zona.

Más allá de su llamativa apariencia, la Piedra Cabalgada, resultado de miles de años de erosión, es hoy uno de los ejemplos más llamativos de las formaciones graníticas que caracterizan el paisaje gallego.

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