La isla gallega donde historia y leyenda se mezclanXunta de Galicia

La isla donde una sirena dio origen a un linaje y un naufragio se convirtió en el ‘Titanic gallego’

La verdadera transformación de la isla llegó en torno a 1770 cuando se instaló allí una factoría de salazón

El litoral gallego cuenta con numerosas islas y archipiélagos que destacan por su valor natural, paisajístico e histórico. Una parte significativa de estas islas se integra en el Parque Nacional Marítimo-Terrestre de las Islas Atlánticas de Galicia, un espacio protegido creado para conservar sus hábitats marinos y terrestres, así como su patrimonio natural.

Entre estas islas se encuentra una cuyo pasado está ligado a diferentes episodios relevantes, desde antiguas actividades pesqueras y conserveras hasta la existencia de un pequeño núcleo habitado hoy abandonado.

En ella la historia y leyenda se mezclan

Nos referimos a la Isla de Sálvora, un espacio natural con una superficie aproximada de 250 hectáreas de terreno emergido y más de 2.000 hectáreas de área marina protegida.

A diferencia de otras islas del Parque Nacional Marítimo- Terrestre de las Islas Atlánticas, Sálvora ha permanecido siempre en un discreto segundo plano. El acceso es limitado, el número de visitantes está restringido y solo una pequeña parte del territorio puede recorrerse.

Ese aislamiento ha permitido conservar intacto un paisaje dominado por dunas, bloques graníticos y playas de arena clara como la de O Castelo o Area dos Bois. Hoy solo dos rutas permiten recorrer parte de la isla: la Ruta del Faro y la Ruta de la Aldea.

Donde leyenda y la historia se mezclan

La Isla de Sálvora está envuelta tanto en relatos legendarios como en episodios documentados de su pasado. Entre las historias más conocidas destaca la leyenda de la sirena, un relato popular que, según la tradición, estaría en el origen de uno de los linajes vinculados históricamente a la isla.

Frente al antiguo pazo se alza una figura muy singular: la escultura de la Sirena de Sálvora. Fue erigida en 1956 por uno de los propietarios de la isla y desde entonces se ha convertido en uno de sus símbolos más reconocibles. La tradición cuenta que, siglos atrás, un caballero romano naufragó en estas costas y encontró refugio en la isla, donde se enamoró de una sirena muda que habitaba en sus aguas. De aquella unión habría nacido Mariño, considerado por la leyenda como antepasado de una familia que durante generaciones fue propietaria de Sálvora.

La escultura de la sirenaTurismo de Galicia

Más allá del relato mitológico, la evolución histórica de la isla comenzó a definirse a partir del siglo XVIII. En torno a 1770 se instaló allí una factoría de salazón conocida como ‘El Almacén’, una instalación dedicada al procesado y conservación del pescado capturado en la ría de Arosa. La actividad industrial atrajo a varias familias que se establecieron de forma permanente en la isla y dio origen a un pequeño asentamiento.

Alrededor de esta fábrica surgió una aldea organizada en torno a una plaza central. El núcleo estaba formado por ocho viviendas de piedra, varios almacenes y dos fuentes de agua potable. En su momento de mayor actividad llegó a reunir cerca de setenta habitantes. Sus vecinos subsistían gracias al cultivo de maíz, centeno y patatas en pequeñas parcelas, criaban ganado y faenaban en las aguas próximas utilizando las tradicionales dornas.

La vida en la isla se desarrollaba bajo un sistema de propiedad privada que obligaba a los habitantes a entregar parte de su producción a los dueños de la isla. Con el paso del tiempo, el progresivo abandono de las actividades económicas y el aislamiento fueron reduciendo la población hasta que, finalmente, los últimos residentes dejaron Sálvora en la década de 1970. Desde entonces, la isla permanece deshabitada.

Un naufragio que marcó su historia

Si existe un episodio que definió el destino de Sálvora fue el naufragio del Vapor Santa Isabel. La madrugada del 2 de enero de 1921, este moderno vapor correo navegaba hacia la ría de Arosa transportando pasajeros que se dirigían a Vigo para embarcar rumbo a América. A bordo viajaban 268 personas.

Un fuerte temporal redujo la visibilidad y el barco terminó impactando contra los bajos rocosos de Meixide, muy cerca de la isla. El casco se abrió en varios puntos y el agua comenzó a inundar rápidamente la nave y 213 personas murieron, lo que convirtió aquel accidente en una de las mayores tragedias marítimas de Galicia.

Sin embargo, en medio del desastre surgió un episodio heroico. En la isla apenas había veinticinco vecinos aquella noche. Sin medios de rescate ni ayuda exterior inmediata, varios salieron al mar en pequeñas dornas para socorrer a los náufragos.

Hoy, la isla de Sálvora se mantiene como un espacio protegido dentro del Parque Nacional Marítimo-Terrestre de las Islas Atlánticas de Galicia. Sus senderos señalizados, playas vírgenes y restos históricos recuerdan tanto la vida de sus antiguos habitantes como los episodios que marcaron su historia, incluyendo naufragios y la actividad de la primera factoría de salazón de Galicia.